Mi primavera
José Antonio Pérez Pino celebra en “Mi primavera” la llegada de la estación como símbolo de vida, paz, recuerdos, amistad y esperanza ante el paso del tiempo.

Hoy, día del equinoccio, Cuando se acerca la hora, salgo al balcón y me asomo a ver llegar la señora.
En este invierno pródigo
en lluvia, que se esmeraen
que soñemos contigo,
ya estás aquí, primavera.
Llegaste para quedarte
con nosotros un buen trecho
y yo no puedo negarte;
sé que tienes tu derecho.
Mas permíteme decirte
con mi mayor ilusión,
tengo un deseo que pedirte
que ansía mi corazón:
¡Tráeme flores, primavera!
¡Y más ganas de vivir!
Que aunque tengo que morir,
sólo sea cuando Dios quiera.
Mientras tanto, dame paz,
amigos y buenos ratos,
y cantares y relatos.
Yo no necesito más.
Ya no necesito más,
yo ya me doy por servido
con quedarme yo contigo
desde que te veo llegar.
El tiempo de mis amores
ya pasó de largo en mí.
Sólo me queda sentir
mis recuerdos y tus flores.
Esas flores que trajiste,
año tras año, hasta mí,
son vivencias que sentí,
susurros que me dijiste.
Déjame vivir ahora,
con mayor intensidad,
los recuerdos, la amistad
que mi alma atesora.
¡Tráeme flores, Primavera!
¡Y más ganas de sentir
tu latido! ¡Que morir
solo será cuando Él quiera!

