PARA REFLEXIONAR
Reflexión de Rosaura de Andrea sobre el paso del tiempo, el miedo a perder la ilusión y la importancia de mantener vivo el interés por la vida.

No tengo miedo, ni a las canas, ni a las arrugas
Sino a la falta de interés por la vida,
No tengo miedo, que me caigan los años encima,
Tengo miedo, a caerme yo misma.
Este breve poema de Rosaura de Andrea encierra una profunda lección vital. La autora no teme al paso del tiempo ni a las señales visibles de la edad, como las canas o las arrugas, sino a algo mucho más íntimo: perder la ilusión, el entusiasmo y el interés por vivir. Sus versos distinguen con claridad entre envejecer y rendirse. Los años pueden caer sobre el cuerpo, pero lo verdaderamente doloroso sería que el alma se dejara vencer. Es una invitación a mantener la fuerza interior, la curiosidad y la dignidad ante la vida, pese al paso inevitable del tiempo.

