TRANSITAMOS POR MIL SENDAS
En este poema, Ricardo Campos reflexiona sobre los caminos de la vida, las dudas, el sufrimiento y la esperanza, destacando la fuerza de la amistad, la familia y el amor para seguir adelante.

Transitamos por mil sendas,
descubriendo destinos.
Dentro de oscura maleza
sufriendo sombra y pinchos.
Dudamos por dónde explorar,
por dónde sabernos vivos.
Muerte acecha al andar
mirándonos tan perdidos.
La esperanza nos late
desde que solos nacimos.
Aunque duda acompañe
desde aquél primer latido.
Nos adentramos sin ver luz,
sin un final al camino.
Desconociendo ataúd
y lápida, de uno mismo.
El espíritu se crece
entre familia y amigos.
El primero el alma mece,
el segundo une sentidos.
Transitamos por mil sendas,
las que a Roma descubrimos.
En las que simples piedras
nos hacen hundir nudillos.
Pero a pesar de tropezar
de sentirnos tan caídos.
Nos levantamos con la paz
de sabernos más unidos.
A pesar de que tanto hambre
y ver a miles de heridos.
Algunos humanos clamen
por un mundo pacifico.
Volvamos a traer la luz,
alejemos el martirio.
Que veamos cielo azul
allá, donde se unen ríos.
La amistad nos fortalece,
el amor nos hace vivos.
Que esos dones nos llenen
con lo más grande y divino.
Transitamos por mil sendas,
perdidos entre castigos.
Los que arrastramos sin penas
y no arreglar lo sufrido.
¡Menudo desperdicio!

