HÉROES DE NUESTRO TIEMPO
Artículo de Rogelio Bustos Almendros sobre Víctor de Aldama como símbolo de valentía frente a la corrupción política en España, con referencias a los héroes clásicos y una mirada crítica al poder.

La mujer del César no sólo tiene
que estar libre de culpa, sino también
de sospechas. (Julio César)
Tuve el privilegio cuando niño de estudiar los primeros cuatro años del Bachillerato (ahora ESO) en el seminario de San Cecilio de Granada. El latín se estudiaba desde el primer curso y el griego empezaba en el segundo curso. Eran asignaturas difíciles y, para estimular su estudio en los libros de texto intercalaban lecturas de esas que tanto gustaban a los niños y también a los mayores, como eran las historias, leyendas, aventuras y hazañas de grandes personajes que con gran valentía luchaban contra gigantes y monstruos perversos que hacían la vida imposible a los humanos causándole toda clase de males, incluso la muerte. Aconsejable y cuando no obligatorio, era leer a los filósofos, poetas, y especialmente, la Ilíada y la Odisea y la Eneida de Virgilio, la MITOLOGÍA griega y la romana donde existían dioses, semidioses, héroes, gigantes, monstruos, etc. Los mitos tenían una finalidad educativa, social, moral, patriótica…
De todos los relatos de la mitología griega y romana lo que más me gustaba eran los HÉROES que tenían fuerzas sobrehumanas, que con gran valor y exposición de sus vidas hacían el bien librando al mundo de gigantes, de monstruos y de hombres perversos.
Había dos héroes griegos que sobresalían sobre los demás por su formación y su personalidad: Hércules y Teseo.
HÉRCULES.- Representa la fuerza sin más, cumpliendo con valentía los diez difíciles trabajos impuestos por la Pitia de Delfos. Siempre victorioso.
TESEO.- era el héroe culto, ingenioso, que gustaba escuchar a los poetas y los relatos de los gigantes y de los héroes, y sus grandes hazañas que trataba de imitar, utilizando siempre la inteligencia, el ingenio, la sabiduría, pues su meta era hacer un mundo de paz, justicia y libertad.
No es necesario alejarnos en el tiempo ni en la distancia. En España tenemos ejemplos de héroes y de heroínas: el Cid campeador, Guzmán el “Bueno”, Don Pelayo, García de Paredes, Álvaro de Bazán y el Gran Capitán, estos tres tan unidos a Granada; Blas de Lezo, son tantos…Heroínas: citemos a la reina Isabel La Católica, María de Molina, María Pita, Agustina de Aragón… Ya más cercanos del siglo XX pocos conocidos, tenemos a ÁNGEL SAN BRIZ (1910-1980) nacido en Zaragoza, que siendo encargado de negocios en Hungría, en 1944 salvó de la muerte a unos 5000 judíos emitiendo pasaportes españoles y protegiendo a otros en casa marcadas como territorio español. Siempre estuvo en peligro, no sólo su carrera diplomática sino su vida. Fue conocido como el ÁNGEL de BUDAPEST.
En este siglo XXI, ¿No hay héroes? Para muchos españoles y muchos que no lo son, que están al tanto de todo lo que está ocurriendo en España, sí hay uno que entra en esa categoría: VÍCTOR DE ALDAMA. el porqué es más que evidente, porque él solo se está enfrentando a gigantes, minotauros, perros de tres cabezas, a hidras, a medusas, a arpías y a toda clase de monstruos. ¿Acaso no son gigantes los ministros y todos los altos cargos? ¿No son gigantes y demás monstruos los poderosos con dinero? Víctor de Aldama se ha enfrentado a todo el Gobierno descubriendo ante el mundo las corrupciones que están arruinando a España en lo material y en el prestigio internacional. Y lo que es aún peor, pisoteando la ética, y cualquier virtud.
Por supuesto que el Sr. Aldama no ha sido ni es ningún santo, ha sido el lazo de unión entre la corrupción empresarial y la política, muy especialmente con el PSOE “transparente y progresista”. Ha conseguido contratos públicos, ha cometido fraudes, intermediario en contratos públicos…por algo le llaman el “comisionista” y también el “conseguidor. Pero no hay duda que para que se produjeran estas comisiones tenían que existir las personas necesarias y dispuestas a corromperse y a robar. El sr. Aldama no hizo otra cosa que aprovechar la ocasión, pues no cabe duda que no le falta ni inteligencia ni ingenio. “Yo soy yo y mi circunstancia”, dijo Ortega y Gasset.
Entre el comportamiento del Sr. de Aldama y los ladrones y todos los corrompidos por acción o por omisión hay una gran diferencia. Éste ha confesado su culpa, se ha arrepentido y coopera con la justicia y cumple su pena; los otros a pesar de haber sido cogidos con las manos en la masa y tener las pruebas lo niegan y se declaran inocentes: “bulos, fango”, argumentan.
Víctor de Aldama al confesar su culpabilidad ha demostrado poseer dos valores excelsos: valentía y arrepentimiento; los otros, cobardía, vileza y mentiras. “Vivimos de una a otra parte de la nación de una sarta enorme de mentiras, de convenciones, de farsas, de cinismos, de engaños”, decía Amadeo Vives en una época como ésta.
Ni acuso ni defiendo al Sr. de Aldama, pero no se puede negar que con sus actuaciones está descubriendo la podredumbre que gobierna en España enfrentándose con los gigantes, con los poderosos, es una gran hazaña digna de los héroes, porque pone constantemente en peligro, no sólo su hacienda, su honor, sino su propia vida, pues ya está amenazado de muerte.
Está haciendo lo que tenían que haber hecho los partidos políticos que nos cuestan un chorro de dinero que pagamos con enormes impuestos. ¿Y para qué?
Aquí están las palabras del Evangelio de San Lucas 15-7 de la parábola de la “oveja perdida”: Os digo así también habrá más alegría en el cielo por un sólo pecador que se arrepienta que por 99 justos que no necesiten convertirse”.
Para terminar, podemos decir que Víctor de Aldama, como un luchador solitario y bajo un clima tempestuoso, se ha enfrentado al mal, y ha sido capaz de llegar hasta el Olimpo donde moran los dioses y semidioses que es la Moncloa. Es la lucha de David contra Goliat.

