EN EL VAR SOLAMENTE HAY BEODOS
Poema crítico de Ricardo Campos Urbaneja sobre el VAR y el arbitraje en el fútbol actual. Una reflexión en verso sobre la polémica, la subjetividad y la pérdida de credibilidad en el deporte.

En el VAR solamente hay beodos,
con una cogorza y larga resaca.
Que no ven unas manos y unos codos
aunque las sientan en la cara.
A los Árbitros la ONCE no quiere,
no admiten a ciegos que engañan.
Por premiar teatro de falsetes
y galardonar malas enseñanzas.
Las piscinas se van extendiendo
el azulejo blanco es una mancha.
En unos chalets llenos de dinero
en los que el saber fingir lo pagan.
En el VAR solamente hay beodos,
que nunca les da por ver la pantalla.
Salvo que algún interés de los gordos
haya detrás si con ello, ellos ganan.
Ni con lazarillos en campo verde,
ni con el braille en la misma jugada.
Ni con telescopios en las lentes
sabrían ver un penalti a las claras.
Algunos con esto van creciendo
siguen viviendo en renta gastada.
Con ayudas que lo van hundiendo
entre tanta injusticia diaria.
En el VAR solamente hay beodos,
borrachos de soberbia malograda.
Se creo para limar los escollos,
y socavones dejan de desgana.
Con Árbitros que catean siempre
tras miles de meteduras de pata.
Donde una mano negra los mueve
en beneficio de quien les paga.
El Fútbol ahora es un infierno
nadie sabe a qué demonios bailan.
Un día es blanco, otro gris o negro,
pues el criterio cada vez cambia.
Dado que el VAR y Árbitros son ceros,
no son neutrales con cada pitada.
Nunca miden con el mismo rasero
sólo lo que interese a la casa,
a la casa, de quienes les pagan.

