NO ME JUDAS
Un poema directo y punzante sobre la impostura, el ego y la manipulación emocional. Con un juego de palabras contundente, el autor denuncia la mentira disfrazada de sinceridad y marca límites ante quien exige atención y descalifica a los demás.

Yo ya no quiero tus falsos besos
de Judas.
Tus palabras delirantes, la verdad,
me la sudan.
Tú que proclamas que todos mienten
y que tú te desnudas
y que nunca inventas ni engañas
¡permíteme la duda!
Porque eres falso como el que más,
así que no me Judas
o no me jodas, como prefiera entenderlo
tu mente ruda.
Esa mente tuya que crea justificaciones
(por su interés las busca);
la que insulta y descalifica a quien ella cree
que no te ayuda.
Esa mente tuya, tan equivocada y confundida,
sólo porque no acudan
siempre a su llamada agónica y necesitada
de atención absurda.
Deja de mirarte el ombligo, engreído,
y no me Judas.
Métete dondequiera que te quepan
tus palabras crudas
que mi boca, antes de ser chancla como la tuya
prefiere quedarse muda.
Así que te lo repito una última vez:
¡No me Judas!

