SIEMPRE EXISTIRÁ TU NOMBRE
Un poema de ausencia y permanencia: el nombre amado sigue vivo en cada lugar, en la silla vacía, en la voz que resuena en el alma. Amor que acompaña sin poseer, como canción primera imposible de olvidar, entre anocheceres, alboradas y agua clara.

Siempre existirá tú nombre
por donde quiera que yo, valla,
en dónde quiera que yo esté.
Tu nombre siempre será
como un sueño inalcanzable
que nunca podré tener.
Siempre existirás tú. Siempre
estarás junto a mí, en mi pensamiento
en la silla de al lado donde me siento,
aunque este vacía, tú estarás a mi lado.
Tú caminarás en nuevos paisajes.
Oiré tus palabras, aunque estés ausente
pero las oiré nítidas y claras
porque las sentiré en el alma
porque las sentiré en el alma
como una canción primera
que por mucho que queramos
nunca podemos olvidarla.
Siempre estarás junto a mí,
por el camino que yo, valla,
como guirnaldas de flores
de tus manos artesanas.
Te oiré muy cerca de mí
porque las oiré con el alma.
Nunca estaré solo
aunque tú, sin decirme nada
hayas cogido otro camino
derribando la muralla
que nunca ha existido
entre tu alma y mi alma.
Siempre estarás junto a mí
en el anochecer y en la alborada
y junto al pilar de agua fresca y clara,
donde sumergíamos las manos
y se nos quedaban heladas.

