¿A QUÉ EDAD SE ES VIEJO?
Reflexión lúcida y con humor sobre la edad de la vejez: Séneca, Cicerón y la experiencia de quien ha vivido 94 años. Un texto que desmonta tópicos (fuerza, placer, muerte) y recuerda que envejecer también puede ser juicio, memoria, gratitud y serenidad.

Los jóvenes se sienten decepcionados
al ver que no participamos de su
sorpresa cuando acaban de descubrir
que las gallinas ponen huevos
(Maugham)
Sobre los viejos se han escrito muchos libros. Unos escritores porque ya han llegado o creen que están cerca a esa edad, otros porque van camino de ella, incluso algunos que están bastante lejos. Cada cual tiene su propia opinión que la expresa según su punto de vista que no siempre coincide con la verdad, porque cada persona tiene su propia vida, o como suele decirse, “cada persona es un mundo” que lo sufre o lo goza, pues son muchos los condicionantes y, muy especialmente, el carácter.
Aquel gran sabio nacido en Córdoba y muerto en Roma que se llamaba Séneca, en uno de sus libros decía: “donde quiera que vaya veo señales de mi vejez”, sólo tenía 55 años. Y su amigo Lucilio a quien le escribía, no le animaba mucho cuando le contestaba que era muy “molesto tener la muerte ante los ojos”. Entonces Séneca para espantar los fantasmales pensamientos le decía que la muerte tanto la tiene delante el joven como el viejo, porque no es según la edad como somos llamados al otro mundo.
En otras ocasiones para animarse él mismo y a los demás decía que cuando fuéramos a acostarnos rezáramos y también nos dijéramos a nosotros mismos: “He vivido, he recorrido el curso que la fortuna me concediera. Si Dios me concede un día más aceptémoslo con alegría y así cada día nos levantaremos con nuevas fuerzas”.
Esto es lo que yo vengo haciendo hace ya bastante años y me ha ido muy bien, y ya he cumplido los 94. Y pienso seguir haciéndolo.
El filósofo y gran orador Cicerón hace 2000 años escribió un gran libro sobre la vejez, y pone en boca de Catón el censor, gran político, elocuentes palabras para rebatir las acusaciones a los viejos. Dice lo siguiente: “Cuando reflexiono sobre este asunto encuentro que son cuatro razones que hacen parecer miserable la vejez:
1º.- “Porque aparta de los negocios”. Por lo que a mí respecta, no me he apartado de los negocios, sigo al pie del cañón, pero de otra manera. Para llevar la administración no se necesita fuerza física, sino juicio, prudencia, conocimiento, sentido común, etc.
2º.- “Porque debilita el cuerpo”. Es normal que se pierdan fuerzas, oído, vista, dientes, pelo, no puedes hacer grandes caminatas, y pierdes también otras muchas cosas, pero la ciencia, la técnica y la medicina pueden paliar todas estas deficiencias. En cambio, con la edad se fortalece el espíritu.
3º.- “Porque se priva de casi todos los placeres”.- En esto lleva parte de razón. En cambio, se atenúan o se pierden los deseos, las pasiones y, por otra parte, nacen otras que compensan lo perdido. Conforme se avanza en edad se van cambiando también los placeres. Uno de esos placeres es la reunión con buenos amigos, las conversaciones y los recuerdos. A propósito de esto, en una reunión reciente uno me dijo que yo fui el Pericles de Almuñecar durante mi etapa de alcalde porque hice grandes obras y el primer enclave turístico de la costa tropical granadina. Esto es uno de los mayores placeres de los que se pueden disfrutar. (Ahora tendré que leer la historia de Pericles para saber qué hizo)
Por supuesto que hace hincapié en la pérdida del placer carnal, pero si se carece de deseo, pues no es causa de sufrimiento.
Conocí a un gran político que había desempeñado diferentes cargos que me confesó que el apetito carnal era una plaga funesta porque los hombres son arrastrados por él y eran causa de traiciones, de indignidades, de toda clase de corrupciones, es decir de todos los males. Me contó la anécdota de un escritor de teatro llamado Sófocles de la antigua Grecia que le preguntaron si usaba de los placeres de Venus, y contestó: ¡“Guárdeme los dioses! De buena escapé de ellos como de un señor salvaje y furioso”.
Que los placeres de Venus son “salvajes, furiosos y objeto de todos los males no son sólo opiniones, son hechos. En Andalucía se gastaban los políticos el dinero de los contribuyentes en estos placeres. Los ministros y otros cargos políticos con muchas “sobrinas”; otros con acoso sexual y algunos siempre con la bragueta abierta. Y el último caso está ahí, un alto mando de la policía. Y el señor ministro de Interior sin enterarse de nada. Algo muy grave le tiene que pasar. Para qué seguir si de sobra es sabido. ¿Y de lo que no se sabe? Sigamos con Cicerón.
4º.- “La vejez es vecina de la muerte”. Todo lo que existe está en el aire, nada es seguro, lo único seguro es que desde que nacemos caminamos hacia la muerte, ¿Por qué temerla?
Lo mismo que decimos que hay que saber vivir del mismo modo hay que saber morir. “La Naturaleza nos dio una posada para parar, no para habitarla”, dijo Cicerón, y así es, así lo entiendo y lo espero. No obstante, mientras pueda diré como aquel empresario y consejero norteamericano de varios presidentes Bernard Baruch: “Sea mi edad la que sea, para mí empieza la vejez quince años más tarde”

