DIARIO DE UN POETA EL DÍA QUE CONOCÍ AL CANTAOR DE FLAMENCO JOSÉ DOMÍNGUEZ MUÑOZ “EL CABRERO”

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Seríapor el año 1999 cuando me invitaron a ser miembro de un jurado en las fiestas populares de Santa Ponsa, núcleo turístico importantísimo ubicado en el término municipal de Calvià (Mallorca). Fui miembro de dicho jurado, junto a cinco personas más: tres hombres y dos mujeres. Debíamos valorar un concurso de baile por sevillanas que interpretaban distintos grupos de muchachas y muchachos de diversas edades. En mi caso, tuve que hacer también de jurado en el apartado de cante. Ambos festejos se celebraron en el transcurso de varios días y, aunque tenía que desplazarme desde Palma a dicha localidad, lo hice con mucho gusto, entre otras causas, porque la principal organizadora del macrofestejo era una muy apreciada amiga mía y una magnífica poeta. No me podía negar, aunque le advertí que yo no era un entendido en cantes flamencos, pero sí un gran aficionado del cante grande, y huía del flamenco descafeinado que muchos cantaores y cantaoras hacían, que más que cantar gritaban y para amortiguar un poco su mal hacer se acompañaban de la parafernalia de palmeros y palmeras.
Dio la casualidad de que dentro de la organización había un señor de mi pueblo, aunque había oído hablar de él, no lo conocía personalmente, o al menos no lo recordaba. Tenía un afamado restaurante, en el que posteriormente a los concursos nos invitaron una noche a cenar. De nombre Antonio el “Bailarín”, era una persona supersimpatiquísima, dicharachera y, por lo visto, muy popular y conocido por aquella zona. La cena fue exquisita y, cómo no, hablamos de nuestro pueblo, ¡ÍTRABO!, y me contó algunas anécdotas que le habían ocurrido en el pueblo. Nunca más lo he vuelto a ver y no sé si está vivo o ya ha fallecido, sí sé que era muchísimo más mayor que yo. Posteriormente me enteré de que él, junto a la organizadora principal, la señora Antonia Rodríguez Mateo, y al Ayuntamiento de Calvià, fueron los patrocinadores principales de aquel magno evento, en el que a cada actuación acudían cientos de personas, llegadas allí de otras localidades de la Isla.
En segundo día participó en un magno concierto el ya conocidísimo cantaor de flamenco “El cabrero”, acompañado del guitarrista Diego del Gastor. Esa tarde-noche, el recinto estaba lleno a tope, y durante más de una hora estuvo cantando fandangos y otros cantes, a la finalización de cada actuación era calurosamente aplaudido. Antes de salir a actuar, entré junto con la organizadora en el improvisado camerino donde se encontraba y me lo presentó. Recuerdo que, ante él, tenía una botella de güisqui y dos vasos, uno para él y el otro para el guitarrista, me invitó a que me sentara y estuvimos hablando del concierto que iba a dar unos veinte minutos más tarde. Hablamos de muchas cosas interesantes, ya que, aunque era pastor, era dueño de un gran bagaje de cultura, era comunista y estaba en contra de los políticos que había en aquella época. Comprobé por la letra de sus fandangos que todo era de protesta, casi todos ellos escritos por su compañera. Cantó extraordinariamente y todo el público asistente al concierto quedó encantado.
Al día siguiente, acompañado de la organizadora, fuimos al hotel en el que se hospedaba y le hice una entrevista para una revista de Barcelona, tanto a él como al guitarrista. Como anécdota les diré que se llevó para Sevilla un pan moreno, ya que la noche anterior cenó “pam am boli” y le gustó tanto que se llevó un pan para hacerlo él, en su casa. Por lo que hablé con él me di cuenta de que era un personaje muy interesante y que políticamente discrepaba de todo.
José Domínguez Muñoz “El Cabrero” nació el 19 de octubre de 1944 en Aznalcóllar (Sevilla). Comenzó a cantar con la compañía la Cuadra de Sevilla, con una gira por España y el extranjero. Debido al éxito obtenido, realizó otra esta vez en solitario debutando en el Théâtre de l´Atelier de Ginebra, en el año 1973, donde conoció a su compañera, una mujer imprescindible para él, ya que es su productora y representante, además de la autora o coautora de las letras de la mayoría de sus cantes.
Grabó su primer disco en el año 1975. En el año 1986 participó en el IX Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, en el que ganó los premios de Soleá y malagueñas. Durante los años 80-90 se convirtió en un fenómeno social, por delante del Lebrijano y Camarón.
Aquel día en que lo conocí personalmente descubrí a una gran persona, sincera y honesta, sin dobleces, fiel a sus ideas políticas, defensor del obrero, que según su sentir estaba explotado por las oligarquías políticas y los grandes terratenientes. Desde entonces, es raro el día que no le escucho cantar mientras escribo. Qué le vamos a hacer, soy un gran aficionado al flamenco bueno. Al flamenco auténtico de todos los tiempos. Marchena, Vallejo, Pastora, Chacón, Niño de la Huerta, Caracol, etc., gusto para todos.
Algunos datos para la confección de este artículo han sido extraídos de escritos diversos y de Wikipedia.

