Toñy Castillo pregonera de las fiestas Patronales de Molvízar en Honor a Santa Ana 2015
Querida población de Molvizar, queridas personas que hacéis de ella un pueblo maravilloso… Gracias, unas gracias de corazón por permitirme el honor de estar con vosotros desde este balcón del Ayuntamiento, frente a vuestra iglesia y vuestra patrona Santa Ana.
¡Que no os confunda mi acento! 0s diré que nací en Ceuta y vivo en Lérida, dos ciudades que marcan mi manera de ser junto a Andalucía, a la cual, regreso desde mi infancia por sangre, trabajo, querencia y por el duende engendrado en mis genes.
A la maleta de mi existencia, añado cada mañana, historias de niños junto a sus familias, pues trabajo en la planta de pediatría de un hospital, de ellos, del dolor de las enfermedades, de la alegría de su bienestar y de sus vivencias, hago mi cruzada diaria.
No en vano, en mi literatura las emociones tienen un papel relevante. He escrito libros, poemas, cuentos… pero quizás, “La maleta mágica”, una historia nacida de la necesidad de encontrar las palabras justas para explicar a una niña de 4 años que tenía cáncer, hizo replantearme el escribir como una herramienta para conectar sentimientos más allá de letras entrelazadas.
Hace ya muchos años una persona de un pueblo cercano al vuestro me hablo por primera vez de Molvizar, su nombre Antonio Gutiérrez. Él me mostró el amor que profesa a estas tierras y me envolvió contagiándome de su cariño hacia esta población. Desde donde, con mis relatos, podría sumarme a la universalidad de un proyecto nacido para ser Patrimonio de la Cultura. No solo a nivel nacional, sino con dimensión internacional que actúa de plataforma facilitadora en la promoción de Molvizar, Granada, Andalucia y España, haciendo de nuestro país una ventana cultural de calidad, a la cual asomarse desde cualquier rincón del mundo.
Me refiero al Proyecto Cultural Granada Costa y yo, como Directora Adjunta del periódico en Cataluña o participante de las 24 horas ininterrumpidas de poesía por el canal de tv digital. Doy las gracias, humildemente, por el honor de poder compartir el nombre de Molvizar, así como, un ideario donde: Belleza, arte, critica, pasión, me une desde estas tierras a cualquier lugar donde la cultura es bien recibida. Me une a narradores de vida y a personas conocidas y anónimas. Pues en él y desde él, grandes escritores, poetas, voces del alma… voces del pueblo, cuentan, pintan la belleza, cantan gestas y acunan, desde diferentes lugares de nuestra geografía las plumas de un país unido.
¡Si un día me pierdo… que me busquen en tierras de Granada! esta fue y ha sido una de mis frases más populares. Una frase, que desde hace años, marca mi impronta y mis raíces andaluzas, -cuando me preguntaban: en Granada… ¿Por qué?
Nunca tuve una respuesta clara… pero siempre que volvía a estas, vuestras tierras, me enamoraba un poquito más de los lugares que visitaba, me enamoraba de sus gentes… de sus calles… de su historia… y sin yo saberlo… poquito a poquito… me iba vinculando más y más, a cada uno de los parajes que añadía a mi equipaje de vida.
Hace apenas 15 días me senté en un banco de madera debajo de una gran palmera, situada en una preciosa plaza de este bello y cuidado enclave de Andalucía, me quede bajo su alta sombra y mirándola con admiración, ¡podéis creerlo! Me hablo con orgullo de esta población del sur de la provincia de Granada.
–¿Qué miras en el horizonte, estás buscando el Cerro de Jubrite? -Me dijo la palmera-
No me extrañó oír su voz, cuando escribo, son muchos los sentimientos propios y ajenos que llegan a mis oídos y a mi alma. Unas horas antes, ya había escuchado los ecos de voces del pasado en estos barrancos que templan vuestras vidas.
– No, – le respondí- busco la autenticidad. Me busco a mí misma, entre estos patios y plazas.
-Te buscas a ti misma… Entonces… estas buscando los cerros donde se puede sentir el mar, -afirmó-, como si conociera parte de mi existencia.

-Sí –dije desde mis adentros – y siento cercano uno de los dos mares de mi Ceuta, mares que tanto añoro cuando camino por tierras leridanas, aunque aquí, el mar tiene otro perfume, me lleno de un nuevo aroma y del salitre de sus olas desde que llegué ayer en la tarde.
-Amiga, ese mar inmenso que tú conoces al abrazar estas orillas, se modera… se apasiona… hasta volverse tropical.
-Cierto, ¿Sabes palmera?… deseaba que la noche acortara sus horas y al amanecer reemprender nuevamente mis pasos por Molvizar.
-¿Y has vivido kilómetros de equipaje sin haber sentido antes la brisa que acaricia y adorna estas ricas tierras?
-Sí, así ha sido. Nunca antes estuve, aunque podría reconocer muchos de sus lugares, pues siempre la vi en fotos, y como paloma mensajera llevaba y traía mis historias hasta esta plaza. Y ahora, que estoy entre cerros y mares, creo que siempre una parte de mi ha estado aquí entre las personas de este pueblo.
– ¿Qué te ha hecho venir hasta estos paisajes realmente? -me pregunto con solemnidad la reina de la plaza-.
-Te seré sincera… he de hacer el pregón de las fiestas en honor a Santa Ana y necesitaba respirar del mismo aire, beber de la misma fuente, sentarme junto a sus fieles, ya que solo así… podría rendirle homenaje a nuestra Santa y ofrecer mis respetos a las personas y al lugar, donde es tan venerada.
¡No podría escribir ni pregonar sin que mi alma de verdad se emocionara!
-¿Y hasta aquí has llegado solo para eso? Lérida está lejos de Molvizar
-¡No, no lo está…! Al principio eso pensaba… ahora no puedo decir lo mismo, al impregnarme y compartir un trocito de la vida de sus gentes, se acercaron los kilómetros que nos separaban.
Anduve paseando entre el Barrio de los Balates, el Callejón de la Plaza del Pescado, el Barrio Alto, la Calle Real, pude ver las casas de paredes blancas, los balcones con flores o como estas, de tan bellas pretenden salir con sus hojas entre las rejas de las ventanas.
¡Al caminar entre las buenas gentes de Molvizar, me sentí, porque me hicieron sentir…. cercana!

– Me estas contando cosas que se pueden leer en libros, ver en fotos…
-Sí, Cierto, pero al llegar hasta aquí, pude comprobar porque ha sido dos veces premiada, por lo bonita, mimada y bien cuidada que sus gentes la mantienen.
Y en fotos, no hubiera sentido la generosidad de sus habitantes, o conocido a Antonio Segura en persona, que fue capaz de repartir un premio de lotería con amigo, En ese instante recordé las palabras de Carmen cuando explicaba que aun en el pueblo se comparten verduras y hortalizas… símbolo de hermandad y de unión entre las personas. ¡Ese compartir…. Es vivir entre todos!
Yo deseaba, hacerme una foto con el Ficus Benjamín en un patio del Barrio Alto y conocer la hospitalidad que hace gala a este pueblo, y hablar de licores hechos con la planta “María Luisa”, con Fina, o de sus rosas que son pequeñas porque ¡son tan bellas que no necesitan ser más grandes! o no hubiera hablado con Paca o Carmen, frente a la iglesia. O emocionarme… en la Calle Real con la señora Felicidad cuando me hablaba de sus hijos, y de las plantas de florecen en su ventana… o aprender de María José sobre las fuentes y el Manantial de la Reala.
De no haber estado aquí, no me hubiera acercado a la amabilidad de los Molviceños, ni hubiera probado el choto en salsa de Antonia, ni me hubieran ofrecido una buena copa de vino blanco con esencia de moscatel, la cual, dicha sea de paso, me llevó a mi niñez y las barricas donde mi abuelo me iniciaba en el mundo de los sabios sabores del tiempo.
¡De no haber estado aquí no podría compartir ni sentir!
– Así que ya has bebido de mis hermanas las viñas de esta tierra. –Añadió mi amiga-
-¡Y no solo eso…! Caminé sobre el agua de las mangueras que refrescaban las calles al atardecer, observando como baldeaban las entradas de las casas, por un momento, volví a ser niña en un pueblo de calles encaladas donde pasaba mis veranos junto a tíos y primos.
Recordando otras tardes de calor y mañanas jugando en el patio recién mojado, recordé el ir y venir a la fuente mojando mis manos con el caño fresco del manantial, recordé muchas cosas y todas vivas en mí presente.
¡Todas vivas recorriendo Molvizar….!
Y tu palmera… ¿Qué sabes de este lugar mágico, de preciosas calles, que desde que llegué no he parado de sentir el olor a hinojo… manzanilla…mejorana… tomillo o romero…?
¡Cuéntame que quiero sentir que camino por tus tierras!

– Toñy -añadió– Me agrada que enredes tus recuerdos entre mis palmas, déjame que algunos te los guarde, hace mucho que llevo atesorando la memoria de mis paisanos y ya te has dado cuenta que los tuyos, en estas calles y entre nosotros, podrías revivirlos.
Y cimbrando su alto troco hacia el banco de la plaza, me hablo de como fue plantada por dos amigos del lugar hace ya más de 30 años. Al verme sonreír, pues conocía esa historia prosiguió:
Dicen que en esta zona llegaron los romanos y seguramente debieron de asentarse en la Loma de les Ceres, eran tiempos en los cuales Roma buscaban poblaciones con riqueza agrícola cercanas a la costa, con un clima propicio y buenos caminos desde el mar a la tierra.
Mis raíces sienten la humedad de aguas de antaño, porque según he oído cuando se sientan hablar las personas mayores cerca de mi troco… ya sabes, las de más edad, las personas sabias que existen en todos los pueblos y ciudades y conocen como sale el sol todos los días por las mismas casas.
Esas personas que saben cuánto reconfortan una sonrisa en los rostros conocidos, esas… que aprecian toda la vida que cabe en un abrazo e incluso, las personas mayores… predicen si mis hojas serán mojadas por la lluvia o volteadas por el viento.
Ellas, hablaron de un rio en la antigüedad que corría por en el Barranco de Itrabo y de barcazas que hacían de enlace de los productos de la localidad entre pueblos vecinos.
Yo escuchaba atenta, mientras la palmera, me envolvía en el viento de sus palmas, ella hospitalaria, mehacía recorrer pendientes, aceras engalanadas por arbustos y patios verdes.
-Muchas historias has vivido ¿verdad? Querida amiga…
–Gracias a mis raíces conozco todos los secretos, no solo los que la gente abandonan y olvidan, también aquellos otros que esconden y entierran…
-Mucha sabiduría por tus ramas por mirar desde lo alto, y mucha coherencia por buscar tus raíces la verdad más enterrada. ¿Algo palmera que desees compartir conmigo?
-Tú lo has dicho: La generosidad, hospitalidad y amabilidad que imprime el carácter de los molviceños
-Aquí me tienes, déjame que ponga mi mano en tu tronco, guíame por estos llanos y cuestas.
–Antes de hablé de romanos, pues hay calles que su trazado se debe a tiempos de moriscos. En otros pueblos tienen leyendas sobre cofres de joyas y oro que en alguna cueva dejaron, aquí en Molvizar el tesoro lo dejaron oculto en el talante de sus gentes. Es más, pronto el día 26 de julio, se representa la fiesta de moros y cristianos, no olvides amiga que “La cultura es el respeto a los sentimientos y tradiciones de las personas que años tras años, siglo tras siglo, fueron formando los pueblos, ciudades y países.”
-Donde yo vivo en Lérida también se celebran estas fiestas. Son un ejemplo de tolerancia y respeto, en un inicio estaba basada en un profundo refuerzo de la fe y la religión cristiana, así como, en un reconocimiento al pasado y cultura musulmana.
Es más, uno de mis cuentos se refiere a esta tradición que se remontan a épocas donde cristianos y musulmanes vivían en tierras de Hispania. A las guerras por reconquistar tierras y a la paz en la cual convivían como vecinos de un mismo lugar en armonía, reconociéndose en lo que esta tierra les hace semejantes, entrelazando gustos y costumbres.
–Pues como aquí en Molvizar, hispanos, romanos, cristianos, musulmanes tantas culturas que han dejado huellas profundas durante generaciones, y así seguirá en las venideras, no olvidemos, que las culturas y las raíces perduran por encima del tiempo y los enfrentamientos. En nuestra fiesta es igual si te vistes de moro como de cristiano.
Debajo de cualquier bandera todos hemos de sentir que tenemos la misma sabia y que vivimos de la misma tierra y de personas en la memoria.
– Si palmera, las personas marchan y mi mayor abrazo a aquellas que nos dejaron, pero la huella de sus obras no nos abandonan jamás, persisten en sus hijos, familiares y vecinos. Los valores, y sus enseñanzas se recuerdan y se practican en tiempos futuros.
–Lo que te cuento Toñy: Molvizar somos un pueblo con tradiciones, que hermanan a sus gentes, la cultura crea identidad más allá de las fronteras, el sentimiento de unión, de lucha por los ideales, de creencias… pasan de generación a generación.
-¡Hay palmera cuando te escucho no se bien si me están tendiendo la mano o soy yo quien está echando raíces!
-Te será fácil enraizar y volver aquí donde celebramos en honor a Santa Ana la unión del fervor, tradición y Fe.
Una festividad que es más que un espectáculo de luz y color, aquí desde lo alto, año tras año, veo a mi pueblo reunido acompañado por visitantes e hijos que marcharon para regresar, viene a orar y porque no también a festejar a nuestra patrona.
¡Y qué bonita sale de su casa!
¡Ay…tanto ha hecho por este lugar, que quisimos tenerla siempre presente entre nosotros!
Hace más de dos siglos que un gran rey atendió la petición de los molviceños, y les construyó una gran iglesia. ¡Ojala pudiera ir y sentarme en sus bancos y caminar entre la Virgen del Rosario, La Inmaculada! Está abierta para todos. ¡Pero yo nunca he podido entrar!
-Yo si he estado en ella, junto a Santa Ana, rezando en el Altar Mayor.
-¿Y qué te ha parecido la bonita casa donde vive la Madre de la virgen María?
-Un lugar donde todos tenemos cabida, Santa Ana recibe a toda persona que hacia ella llega, e incluso, acoge a toda aquella que se acerca a su iglesia aunque se quede mirando desde la puerta.
-¡Debe de ser bonito ir a misa!
-¡No! no es bonito, es un acto de devoción cristiana, de reafirmación de nuestra fe, de reorientación si nos perdemos… ir a misa es más que visitar retablos o participar de liturgias, es tomar conciencia del respeto a las personas, es vivir aprendiendo a olvidar viejos rencores, es participar de la vida dando un poco de esa generosidad que he podido sentir bajo tu sombra.
-Siempre vi salir en procesión a Santa Ana al sonar las campanas adornadas por flores recién cortadas y pasearse sobre hombros emocionados de personas que la hacían protectora contra las adversidades de la vida.
¡Tanto ha hecho la abuela de Jesús por todos nosotros, que quisimos honrarla! Hace generaciones los molvieños la cuidan y la hacen relucir, pero yo… no puedo acompañarla ¡Solo soy una palmera! y he de quedarme aquí plantada hasta verla recogerse en su iglesia.
-Hoy yo estuve con Paca, Francisca y me hablaba de Santa Ana, del cariño de sus palabras aprendí muchas cosas pero sobre todo aprendí sobre Fe. Si pudieras dejar de ser palmera… ¿Qué serías?
-Hombre o mujer para ofrecer mi hombro en procesión y pedirle a nuestra santa que el paso de los años nos haga fuertes y podamos seguir llevándola en brazos alzando la mirada al cielo.

Justo en ese momento, una voz me hizo bajar la mirada
- Señora, señora, buenas tardes…. ¿Usted nuevamente aquí…? -me preguntó un señor que debería haber estado observando como miraba fijamente al árbol-
- Hablaba con la palmera.
- Ahhh Usted es inglesa… ¿Verdad?
- No, señor soy de Ceuta, pero vivo en Lérida.
- Yo conozco su tierra, de joven, durante años trabajé allí.
- Pues fíjese, yo apenas llevo un día aquí en la suya, y ya siento que la conozco desde hace mucho….
- Ehhh, ¿Seguro que no es usted inglesa….?
- No… -dije sonriendo al amable y simpático señor-
Miré el reloj, observe que eran las 7 de la tarde, me despedí de él, había de marchar de un pueblo con Identidad, tradición, autenticidad, unión y concordia.
Me dirigí nuevamente hacia la Compañía en Barrio Alto, era casi la hora del regreso, en mi mano, sostenía un llavero con la imagen de Santa Ana, me lo había regalado Lorenzo mientras tomaba un agua y me hablaba de su trabajo en la localidad, al igual que kamelia, Antonio o José.
Casi estaba a la altura de donde había dejado el coche, cuando nuevamente, sentí deseos de hacerle una foto a la palmera y decirle adiós por unos días. Deshaciendo el camino llegué de nuevo a la plaza, y en el banco donde había estado sentada había una hoja de palma sujeta con una piedra, de la cual colgaba una carta a modo de fruto, en ella se podía leer:
Querida Toñy
“Estuve entre sus gentes, en la acera, paseando por sus calles, observé en silencio gente vecinas y anónimas y me sentí unida a ellos por el respeto y la fe a su Patrona Santa Ana, al observar el altar mayor de su iglesia se había cumplido mi deseo más anhelado.
Al pasar Nuestra Patrona frente a todos nosotros, las caras se hicieron conocidas entre aplausos y ojos emocionados de cuantos acompañamos con respeto y devoción a la comitiva.
Al finalizar el recorrido por su pueblo junto a su hija María, las campanas redoblaron anunciando que era hora de regresar a casa, a su iglesia, en ese instante, se paró el reloj del tiempo, la música se hizo su aliada, nuestros hombros cargaron el peso de las ultimas fuerzas ilusionadas y al desaparecer el trono por la puerta de su casa, un vacío nos invadió a la multitud congregada, bajo la creencia de un año de espera para verla pasear hermosa acompañando nuestros pasos.
Pero al día siguiente, se abrió nuevamente la cancela de su hogar y al entrar en su estancia me convencí de que no es necesario esperas, pues siempre nos acompaña en su caminar que es el nuestro”
Y Mirando tu alto tronco comprendí que Santa Ana, cada año te desencantaba a tí, palmera cada 26 de julio, para que siendo hombre o mujer pudieras venerarla desde la raíz que emana de tu esencia a tu cima que se alía con el cielo.
En el pueblo de Molvizar
Llegue una mañana de verano.
Sentada sobre un banco
Una palmera me dio la mano.
Me pregunto ¿qué haces descansando?
Son muchas las calles por recorrer
¡Levántate y sigue caminando!
El ayuntamiento está aquí cerca
Corre que has de ir pregonando,
Que pronto ha de salir la patrona
Con flores y brazos en alto.
¡Corre…!
¡Qué has de honrar a la patrona
Que los molviceños ya están preparados!
¡Si un día me pierdo que me busquen en tierras de Granada! Hoy en esta tarde de julio no me encuentro perdida… y si alguien desea buscarme saben que me han de buscar ¡En tierras de Molvizar!
Gracias Señor Alcalde, autoridades, representantes de la población, reina, damas y a cada uno de vosotros que me acogisteis, me ofrecisteis vuestras casas, vuestros vinos, vuestra generosidad, hospitalidad y cariño.
Gracias al Proyecto Granada Costa que me acercó a esta población. Sumando mis historias a historias, y mis crónicas a versos de escritores que tanto admiro y me hizo amar el deseo de poder estar hoy junto a todos vosotros y saborear un poquito de este paraíso, animándome a recorrer las aceras transitadas en años de sueños.
Gracias a mis amigos que hoy me acompañan desde diversos puntos de España.
A mis padres y primos que han venido desde lejos.
Desde este balcón a la devoción, GRACIAS…
Desde este balcón mi veneración a Santa Ana nuestra patrona.
Al pueblo entero de Molvizar. GRACIAS por dejarme sentir mi mar cercano.
A todos y todas ¡Gracias por acogerme y hacerme sentir uno de los vuestros!
Así que con vuestro permiso.
¡Viva Molvízar!
¡Viva Santa Ana!

