VANOS PENSAMIENTOS
Un poema de Tony Rojas acompañado del recuerdo de Fray Leopoldo: reflexión sobre la muerte, la fe y la esperanza que convierte la fragilidad humana en camino hacia la eternidad.

En los anales de la memoria granadina, donde la fe se confunde con el aire que baja de Sierra Nevada y los silencios de los claustros se mezclan con las plegarias, surge la figura humilde y luminosa de Fray Leopoldo, fraile capuchino cuyo ejemplo aún late en el corazón del pueblo. El Proyecto de Cultura Granada Costa, al invitar a que su nombre y su recuerdo se recojan en Ecos de las Leyendas, no hace sino avivar la llama de una devoción que no conoce fronteras, pues España entera y aun más allá de sus mares guarda viva la estampa de aquel santo de barba blanca, sencillo en el hablar y firme en la esperanza.
El poema Vanos pensamientos parece alzarse como eco de esta verdad cristiana: que somos polvo, sí, pero polvo tocado por el soplo divino. Con tono de confesión y meditación, recuerda que la vida es cornisa frágil, tránsito breve hacia un horizonte que solo cobra sentido en el abrazo de Dios. Allí donde el poeta duda, la fe responde con la certeza de que ni la muerte es derrota, ni el dolor queda sin consuelo, porque la vida toda es camino hacia la eternidad.
Y así, a la manera de las viejas leyendas que contaban los juglares, este canto humilde se convierte en enseñanza: que la miseria del mundo no vence al espíritu, que los modismos y engaños no sepultan la verdad, y que la última palabra no la tiene la muerte, sino Cristo Resucitado. Tal fue la prédica silenciosa de Fray Leopoldo: mirar de frente la finitud humana y, aun en el polvo, hallar la luz. Su vida, como el poema, es cornisa y testimonio, huella que nos recuerda que, con fe sencilla, todo hombre puede ser leyenda.
VANOS PENSAMIENTOS
No sé bien porqué morimos
pero somos polvo austero,
en un mundo aventurero
lleno de mal y miseria
a causa de tantos modismos.
Yo se bien que polvo somos
somos polvo de la vida,
y sin ninguna medida
bien vivimos, mal morimos;
aunque no tengamos prisa.
Solo somos la cornisa
un ápice en el camino,
de ese ser que es tan divino
y que a «naide» le interesa,
ni le importa un comino.
No sé bien porqué sucede
no se bien porque se muere,
nada estaba concedido,
las neuronas se envejecen
en un mundo que me duele.
En definitiva, otorgo
un poquito de mi vida,
a escribirle a la muerte,
que me mira y suspira
y que llega lentamente.
Y a la que, sin querer,
me opongo!!!


FELICIDADES
Bella obra llena de sentimientos y emociones,
tributo en homenaje de Fray Leopoldo, estimado amigo y compañero de letras.Tony Rojas, felicidades, preciosa. Abrazos en la distancia
Un poema muy profundo.