Un tiempo sin relojes. Dra Toñy castillo
Un tiempo sin relojes
En la inmensidad de un edificio de ladrillos rojizos: Una escuela, asoma tímidamente sus cristales al gran jardín de árboles frondosos y en ella, batas con dibujos de colores y bolsillos repletos de lápices, ayudan a niños a continuar con sus ilusiones interrumpidas. Las paredes del largo pasillo están decoradas con murales que nos transportan a lugares conocidos, en un intento de acercar la normalidad entre sueros y deberes por hacer.
En el hospital de vida, detrás de lo que simplemente percibimos como tratamientos que curan o palian, hay un corazón latente en cada rincón, pudiéndose sentir el latido de la esencia humana junto a camas necesitadas de seguridades, calidez que no solo impregna a médicos, enfermeras, celadores sino a seres que de manera especial abren puertas invitando a compartir emociones.
Hoy escuché los silencios que provocan las enfermedades en los niños y, al girarme, vi como sus pensamientos eran escuchados más allá de sus tristezas mientras disimuladamente, les robaban una incipiente sonrisa desbaratándoles sus miedos.
Después de tantos años de ser profesora en esta aula de sueños, he visto como manos se unían para ser acariciadas en un tiempo sin relojes. Quizás si le preguntáramos a un niño enfermo que le aportan loas personas que les cuidan, médicos, enfermeras, …. voluntarios… los profesores, en su respuestas sentiríais un beso tierno repleto de cariño, admiración y agradecimiento.
Dra Toñy Castillo
Coordinadora Nacional Aulas Hospitalarias Granada Costa

