Segunda edición de Vamos allá, un viaje al cielo con Alfredo Amestoy
Alfredo Amestoy Eguiguren nació en Bilbao en 1941 y, mientras cursaba Periodismo en Madrid o en la Universidad de Navarra, ejerció como reportero en Prensa y Radio.
Con veintidós años publicó “El Reportero”, un libro que fue muy seguido por muchas promociones de alumnos de escuelas y facultades de Periodismo. Esa ferviente vocación y temprana afición a la noticia y al mundo de la comunicación hizo posible que el joven Amestoy, antes de hacer el servicio militar, se convirtiera también en un pionero de la Televisión en España.
Su precocidad, y las facultades que mostró para este Medio, le permitieron realizar una carrera televisiva llena de aciertos y de programas inolvidables.
Por la afinidad entre Publicidad y Televisión, Amestoy desarrolló con éxito no sólo en España sino también en los Estados Unidos la creación de anuncios. De su capacidad para concebir mensajes publicitarios es buena prueba este anuncio de ofrecer a precio tan económico un viaje tan fantástico.
Su dedicación a los medios de masas no le ha impedido la práctica de la literatura y del periodismo escrito. Junto a varios libros y media docena de obras de teatro, ha publicado en los últimos años reportajes y artículos sobre diversidad de temas.
No han faltado los de carácter religioso, y en especial los relacionados con “la vida en el mundo futuro”. A esta apasionante cuestión del “más Allá” y a las preguntas que nos hacemos sobre el cielo, tratan los artículos que el autor ha seleccionado para “Vamos Allá”. Nadie mejor que él para acompañarnos en tan sugestivo e intrigante viaje.
Le ofrezco el mejor
negocio de su vida:
Resucitar y… un viaje al cielo.
Como nos descubrió Benedicto XVI en su “Jesús de Nazaret”, si hay algún mensaje claro y reiterado con insistencia, ése es la promesa del Reino de Dios; concepto repetido 122 veces en los evangelios.
Vamos a ver… Lo que Jesús promete, el Reino de Dios, es como un extraordinario negocio turístico, con un destino insuperable en el lugar donde finaliza el viaje. Pero lo más sorprendente es lo que incluye el paquete de la oferta. Nada más y nada menos que, antes del viaje… ¡resucitar!
Como lo oyen. Resucitar es algo que no puede ofrecer ni la mejor agencia de viajes.
Naturalmente, para resucitar hay que morirse antes. Esto se da por hecho y ni siquiera figura en el contrato. Contrato verbal, por supuesto.
Además, morirse es lo más fácil. Todo el mundo lo hace y no tiene problemas. El viaje de casa o del hospital al cementerio se resuelve en menos de cuarenta y ocho horas y solo necesitas una caja como la que yo me he agenciado y que tengo en mi casa para ahí meter el cuerpo, porque lo otro, el alma, si es que tienes todo en regla, vuela al cielo en un santiamén.
“Santiamén” es incluso más breve que un instante. Para que ustedes se vayan enterando les adelanto que en “santiamenes”, en vez de segundos, es como Allá se mide el tiempo.
Lea este libro y conocerán muchos más detalles del cielo: por ejemplo, que Allá no hay ni teléfono móvil ni televisión. Y a pesar de todo, son totalmente felices.
Alfredo Amestoy
Para adquirir el libro: