Portada » SEAMOS CÍVICOS

Cuatro paredes y un techo. No creo que haya en España algo que asuste más a la población general de nuestro país. Las miramos con recelo, sabemos que tenemos que quererlas e incluso agradecerles que nos resguarden de las inclemencias del tiempo y de las miradas ajenas, es donde desarrollamos gran parte de nuestra vida, donde se crean tantos recuerdos… Y son a la vez la cárcel que se cierne sobre nosotros, algo que ya todos conocemos. Pero no por más conocido, deja de ser malo. Podemos decir que la culpa de este confinamiento anunciado es del virus, cierto. Podemos decir que es culpa de los políticos, aún más cierto. Pero… también podríamos echarnos a nosotros mismos un poquito de culpa, pluscuampercierto.

Llevo en la ciudad de Granada desde hace seis años estudiando, ahora a la vez que teletrabajo. En ese tiempo he salido y he visto casi de todo… Pero nunca nada que me helara tanto la sangre como lo que veo cada vez que salgo a hacer la compra. De camino al supermercado me topo con muchos bares (básicamente hay uno en cada esquina), y veo siempre la misma imagen, ni una silla libre, reuniones en exteriores, sí, pero también en interiores, de amigos riendo y contándose muchas cosas.  Y esto… debería ser lo normal, esa es la esencia de Granada, pero ahora mismo… creo que es de poco civismo.

Desde que se instauró la “restricción de movilidad nocturna” (vamos, el toque de queda), no paran de salir en las noticias imágenes de locales nocturnos intervenidos por la policía en todo el país. En otros sitios las protestas no han sido tan ociosas, bueno, salvo por el saqueo indiscriminado de tiendas, lo que tiene muy poco que ver con las protestas en sí.

También se muestran en los medios casos reales de personas de todas las edades que están pasando por esta enfermedad. Pero no, nadie escarmienta por cabeza ajena, y hasta que no ves a alguien cercano pasarlo mal, no te conciencias.

Entonces, partiendo de la base tenemos a un segmento de la población muy poco concienciado con el problema que nos azota. ¿Es exclusivamente culpa suya? En absoluto. La tan ansiada descentralización nos está volviendo un poco locos en mi opinión. En Andalucía mismo tenemos el mencionado toque de queda, una medida a nivel nacional, pero modulable por las Comunidades. Por otro lado, tenemos la restricción de movilidad autonómica y, por último, solo en algunas provincias tenemos confinamiento local. No son pocas las veces que he tenido que leer tres o más disposiciones locales, autonómicas y estatales para saber lo que se puede o no hacer. ¿Parece un desbarajuste difícil de tragar? Es que lo es. No abogo por el “o todos moros o todos cristianos” porque cada lugar tiene sus propias características, pero sin duda unas reglas comunes a todo el territorio nacional ayudarían a entender mejor la situación. Ojo, reglas claras, concisas y concretas. Y de eficaz ejecución, también.

Volviendo al tema de las cuatro paredes, en toda Europa ya se están realizando confinamientos domiciliarios. Macron, en Francia, defiende que esta medida es absolutamente necesaria, y que de aplicarla durante un mes ahora, se salvará la situación hasta bien entrada la primavera e incluso llegado el verano. Medidas similares se implantan en Reino Unido, Italia, Alemania… Mientras, aquí seguimos como pollos sin cabeza, un día se dice que va a haber un confinamiento prolongado en el tiempo, luego ya se verá, después que decida cada uno en su casa… Y cada uno en su casa intenta que a ellos tampoco se le echen al cuello, haciendo lo mínimo posible y dando pasitos de hormiga. Mientras, seguimos desperdiciando el enorme esfuerzo hecho por una gran mayoría de los españoles a partir del mes de marzo.

En fin, este ejercicio de escritura para prácticamente lo único que sirve es para desahogarse despotricando, supongo. El final de todo esto no se encuentra en las personas ni en los gobiernos, si no que está en manos de unas cuantas compañías que llevan tiempo pensando en cómo lucrarse con esta situación, solo esperemos que las vacunas que saquen sean lo suficientemente seguras. Eso sí, lo que tú y yo sí que tenemos en nuestras manos es nuestro nivel de exposición y por tanto el de quienes nos rodean. Seamos responsables, todo esto pasará, pero mientras tanto, seamos cívicos.

 

Carlos Álvaro Segura Venegas

Vicepresidente del Proyecto de Cultura Granada Costa

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