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SAN VALENTÍN: LA HISTORIA REAL, EL SÍMBOLO Y LA PALABRA QUE AÚN NOS SALVA

Artículo divulgativo sobre el origen real de San Valentín —de Roma pagana al mártir cristiano— y su evolución hasta la celebración moderna. Incluye el poema “Mi querubín” y una reseña de su autora, María Jesús Sarmiento, para reivindicar el amor como palabra, cuidado y verdad.

historia real de San Valentín y origen del Día de los Enamorados ilustración

Historia real de San Valentín y origen del Día de los Enamorados

Cada 14 de febrero el calendario se llena de corazones, cenas, flores y mensajes urgentes. Pero detrás de esa costumbre —a veces dulce, a veces demasiado comercial— late una historia antigua, hecha de rito, conflicto y leyenda, que explica por qué San Valentín terminó convertido en patrón popular de los enamorados.

De Roma pagana al mártir cristiano

Algunos historiadores sitúan el origen remoto de la fecha en celebraciones de la antigua Roma, como las lupercales (o lupercalia), ritos vinculados a la fertilidad, que se celebraban a mediados de febrero. También se menciona otra festividad romana, Juno Februata, donde existía la costumbre de “emparejar” nombres de jóvenes mediante sorteo. Con el paso de los siglos, la tradición fue cambiando de piel: de rito estacional a relato romántico.

En ese contexto aparece la figura de San Valentín, un sacerdote del siglo III que, según la tradición, desafió una prohibición del emperador Claudio II el Gótico: se habría vetado el matrimonio de los jóvenes para favorecer el reclutamiento militar. Valentín, en desacuerdo, celebraba bodas en secreto y asistía a cristianos perseguidos. Descubierto, fue encarcelado y, de acuerdo con la leyenda, realizó el milagro de devolver la vista a Julia, hija de su carcelero; aun así, fue ejecutado el 14 de febrero del 269.

La historia se redondea con un detalle íntimo: la despedida firmada “De tu Valentín”, origen de una fórmula amorosa que acabaría expandiéndose por el mundo. Y, como símbolo delicado, se cuenta que Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a la tumba del mártir, asociando el árbol a la permanencia del afecto.

De la Edad Media al escaparate del siglo XX

La tradición romántica creció en Europa medieval, y un poeta del siglo XIV, Geoffrey Chaucer, ayudó a fijar la asociación entre el 14 de febrero y el cortejo amoroso en sus versos sobre las aves que escogen pareja. Siglos después, el propio calendario católico afrontó dudas sobre el origen histórico: en 1969, bajo el pontificado de Pablo VI, San Valentín fue retirado del calendario litúrgico general, quedando la fecha dedicada a otros santos.

En España, la celebración moderna se popularizó especialmente a mediados del siglo XX: en 1948, el periodista César González-Ruano propuso importar la costumbre anglosajona, y el comerciante Pepín Fernández la impulsó desde los grandes almacenes, consolidando el “Día de los Enamorados” en el imaginario colectivo.

Y aquí llegamos al corazón del asunto: entre historia y mercado, el amor sigue buscando su forma más verdadera. A veces esa verdad no está en el regalo, sino en la palabra que se atreve a decir “te quiero” sin adornos.

Un poema para el 14 de febrero: “MI QUERUBÍN”

En ese espíritu, compartimos el poema “MI QUERUBÍN”, de María Jesús Sarmiento Carujo, una autora que escribe desde la emoción directa, con un tono cercano y celebratorio:

MI QUERUBÍN

En un día tan señalado.
Día de San Valentín.
Hoy nos hemos enamorado.
Nuestro amor no tiene fin.

Mira, pues, San Valentín.
Que Cupido me ha tocado.
Mi mente ha trastocado.
Que la quiero a morir.

Hoy he sido tocado.
Con su amor y frenesí.
Que no puedo por menos…
amarla y estar junto a ti.

El amor lo vivimos.
A tu lado y sin mentir.
Que te quiero y me quieres.
Amada mía, hasta el fin.

Miro a ese querubín.
De este amor entrelazado.
Para ambos, un festín.
Que el destino ha marcado.

M Jesús Sarmiento

El poema funciona como una postal sentimental: breve, rítmico, y con una claridad que no busca metáforas difíciles. La voz poética se dirige a San Valentín casi como testigo (“Mira, pues, San Valentín”), y convierte el flechazo de Cupido en un “toque” inevitable que trastoca la mente y ordena el corazón. La repetición de afirmaciones (“te quiero y me quieres”) crea un efecto de promesa: no se argumenta el amor, se declara. Y el cierre con el “querubín” sugiere una imagen protectora, casi sagrada, que corona la idea del destino compartido.

La autora: una voz poética del Bierzo

María Jesús Sarmiento Carujo nació en Ponferrada y creció en Fabero, en la comarca de El Bierzo. Su trayectoria combina vida cotidiana y vocación: se formó como modista y trabajó desde casa, mientras la escritura —en prosa y verso— iba tomando fuerza como refugio y forma de expresión. Un impulso decisivo llegó al darse a conocer en un espacio radiofónico poético-musical en Barcelona, donde compartió versos y retos literarios.

Desde 2014 comenzó su etapa pública de declamación y difusión, y en 2017 se vinculó a Fundación Granada Costa, participando en certámenes y encuentros culturales. Entre sus obras destacan el poemario Del Rojo al Blanco, la novela romántica Una tarde de verano en Madrid y el libro infantil Risas, Juegos y Cariño, este último con dimensión solidaria a beneficio de Fundación Aladina. También ha recibido reconocimientos como el Premio Conde de Hubrite, la Estrella de Oro Miguel de Cervantes y El Eco de las Leyendas.

San Valentín hoy: celebrar sin olvidar el sentido

Conocer el origen de la fecha no le quita magia: se la devuelve. Porque San Valentín, más allá del escaparate, nos recuerda algo sencillo y exigente: amar es cuidar, sostener, hablar con verdad, pedir perdón, celebrar la presencia y honrar la ausencia. Y cuando faltan gestos grandes, queda lo esencial: una palabra dicha a tiempo, como en el poema, sin máscaras y “sin mentir”.

Si este 14 de febrero vas a regalar algo, que sea también un acto: una llamada, una carta, una reconciliación, una promesa cumplida. Y, si puedes, un verso.

José Segura
Presidente del proyecto de Cultura Granada Costa

1 pensó en “SAN VALENTÍN: LA HISTORIA REAL, EL SÍMBOLO Y LA PALABRA QUE AÚN NOS SALVA

  1. Magnífico escrito.
    Del cual se describe un poco de historia sobre mi persona .
    Tambien en el mundo de la poesía la cultura.
    En pos, de estimular a los pequeños soñadores.
    Mi gradecimiento infinito.
    A Granada Costa.
    Por el Reconocimiento otorgado a mi trayectoria poética en La Fundación Granada Costa.
    GRACIAS
    UN ABRAZO

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