RUGIDOS
Un poema apasionado donde el deseo, la entrega y el rugido compartido se convierten en el lenguaje íntimo de dos amantes que se consumen en la misma tempestad.

A Reme
Mi cama ruge al viento
aún con ventanas cerradas,
sea en verano, sea en invierno
si en sus sábanas ella cabalga.
Ella también ruge al viento
y me muestra sus firmes pechos
abrazándose a mi cuerpo
restregándome esos senos.
Incluso yo rujo al viento
porque amo sus defectos,
sus virtudes y sus pliegos
y, sin duda, sus excesos.
Ah, mujer que ruge
y que rugir hace a todos,
puedo ser conde o duque
pero sólo dentro…
…de tus ojos.

