ROMANCE EN LA PERLA DE GRANADA
En este poema, Ana María López Expósito evoca un encuentro amoroso en Granada, donde la Alhambra, las fuentes y la noche andaluza envuelven a los amantes en un romance lleno de simbolismo, música y belleza poética.

Se conocieron una tarde de mayo en Granada
donde las fuentes lloraban
por rincones y esquinas.
Sin mediar palabra se sentaron juntos.
Solo sonrisas y solo miradas.
Caminaron sin rumbo
por empedrados.
Embrujados los callejones
ocultando en sus senos
leyendas moras.
Un sonido de arcilla diluyó
en las horas,
el silencio se inicia al compás de una rosa.
¡Tarde jazmín!¡Tarde azucena!
Hablaron de cosas sencillas.
¡Qué ventura encontrarse ambas miradas!
Un flechazo les asesta
bajo el sol en la Alhambra de Granada.
Tiemblan, ríen y un mar les late
encumbrado amor llegó a sus rescates.
Buscaban un rincón placentero,
donde las aguas fluyesen,
cruzaron el laberinto, arcos y techos.
Al llegar al Patio de los Leones,
Se besaron. ¡Fue un beso largo!
A los lejos muasajas y los cirios encendidos.
Era una tarde de mayo entre sombras y ramas
donde el amor empieza,
al despegar sus labios de frambuesa,
vieron el reflejo de la alhambra en sus ojos miel canela.
En la Torre de la Vela la cítara lloraba.
Mil galaxias iluminaron y bendijeron
a los amantes.
Una orquídea habitó en ellos,
la Alhambra inundó sus corazones,
El violín les regaló arpegios más bellos.
El claro de luna abrió ventanas
para darle mil rostros a la perla de Granada
mora, cautiva, cristiana y sultana.
¡Era una noche de mayo cautiva estrellada!

