Quizás se llame Elena.
Un retrato poético de una mujer que atraviesa la calle como si no pesara: abrigo marrón, bufanda carmesí y una elegancia silenciosa. El yo lírico se queda atrás, consciente del tiempo, viendo pasar la vida con una belleza limpia.

Abrigo marrón.
Bufanda carmesí
alargándose en el aire.
La calle no la sostiene:
la deja ir,
como humo que recuerda
su forma.
No camina.
Se desliza.
Como quien aprendió
a no pesar.
El día se abre a su paso,
las aceras guardan silencio,
y el mundo —por un instante—
recuerda
cómo moverse sin ruido.
Nada la nombra.
Nada la detiene.
Solo ese irse
tan suyo,
tan limpio.
Aquí me quedo,
con el tiempo acumulado sobre los hombros,
viendo cómo la vida
—a veces—
pasa
con elegancia.


Don Pedro Ruiz Hidalgo es un poeta vertical e incisivo, atraviesa la paz de sus lectores con la elegancia de sus versos.
Poesía trascendente y de largos alcances.