Portada » Querida amiga:
elderly_woman_sitting_at_a_cozy_desk_by_the_window

Te escribo esta carta, para dar contestación a la tuya y contarte sobre mi vida, esa que muchos creen que se detiene al llegar a cierta edad. Me jubilé hace unos años, pero no creas que paso los días sentada en el sofá, envuelta en una manta viendo la televisión, rememorando, una y otra vez obsesivamente mi vida pasada. ¡Nada más lejos de la realidad! Mi agenda está más apretada que nunca, aunque ahora con el aliciente de elegir cada una de mis ocupaciones.

Antes, cuando aún estaba en activo, como tú bien sabes, mi tiempo lo dividía de forma meticulosa entre mi familia, las exigencias del trabajo y las responsabilidades de mi casa. Era un torbellino constante, lleno de horarios, tareas, sobresaltos y compromisos ineludibles. Sin embargo, en el fondo, siempre guardé un pequeño espacio para esos proyectos y sueños que, por fuerza mayor, tuve que dejar aparcados. Recuerdo cuándo mis hijos comenzaron a emanciparse y ese nido empezaba a quedarse un poco más vacío, empecé a llenar el escaso tiempo libre que me quedaba retomando algunas de esas viejas pasiones, esas pequeñas semillas que esperaban su momento para germinar.

Hoy, con el nido completamente vacío de polluelos, aunque no te negaré que los echo mucho, mucho de menos y, si por mí fuera, los tendría siempre a mi lado, pero ellos como hicimos nosotros tienen que vivir las etapas de sus propias vidas, donde por supuesto también tenemos cabida nosotros, como familia que somos y nos queremos. Ahora es el momento de pisar nuevos senderos. Tengo el tiempo y la libertad para hacer eso que tanto me apasiona. Esas actividades que, por voluntad propia, y en aras de lo que tocaba vivir en aquellos difíciles pero maravillosos años, pospuse sin pensarlo dos veces. No me arrepiento de nada, pues cada etapa tiene su encanto y sus prioridades, pero ahora es mi nuevo comienzo.

Fue un momento agridulce, pero también revelador, cuando el último pajarillo levantó su vuelo y le vi tomar con firmeza las riendas de su propia vida. En ese instante, supe que comenzaba para mi esposo y para mí una nueva etapa. No es mejor ni peor que las anteriores, simplemente diferente; quizás más relajada, más nuestra, donde puedo ser yo misma, sin las presiones de antaño y perseguir esos sueños aparcados, con ilusión renovada. Es fascinante ver cómo, pasito a pasito, se van materializando esos anhelos que por tanto tiempo estuvieron latentes. Estoy explorando nuevas aficiones, volviendo a leer esos libros que esperaban pacientemente en la estantería y, lo más importante, dedicando tiempo a mi bienestar y a las personas que me importan.

Y en respuesta a tu pregunta, esa que me hiciste con tanta curiosidad la última vez que hablamos, te diré con toda sinceridad: me siento muy afortunada de tener una vida activa y llena de cosas que me apasionan. La jubilación no es el final de la vida, amiga mía, ¡es el comienzo de una nueva etapa, un lienzo en blanco donde tú puedes elegir con total libertad cómo quieres llenarlo! Es una oportunidad dorada para reinventarse, para cuidar de una misma y para disfrutar de cada pequeño detalle que la vida nos ofrece.

Espero que esta carta te haya animado, al igual que a mí me animó ver a mis hijos crecer, y perseguir sus propios sueños, a no dejar nada para mañana si puedes hacerlo hoy, y a disfrutar de la vida al máximo, sin importar la edad que figure en tu carné de identidad. La vida es un regalo, y cada día es una nueva oportunidad para ser feliz y hacer aquello que verdaderamente nos llena.

Un beso y un abrazo, querida amiga, siempre te llevo en el corazón.

Con cariño,

Tu amiga.

Germana Fernández

2 pensó en “Querida amiga:

  1. Interesante carta a una amiga .
    Llena de realidades y etapas de vida,en la que todos vivimos y disfrutamos .
    La vida ,son momentos.
    Viveros y se feliz.
    Un abrazo

Deja un comentario