Poema a Toñy
En este poema dedicado a Toñy, Mónica García retrata un amor sereno y profundo que llega en el momento justo. Bajo la imagen simbólica de un paraguas compartido, el texto habla de refugio, compañía y de esos vínculos que, cuando aparecen, se convierten en hogar.

La lluvia ya había pasado,
y seguía sosteniéndole el paraguas.
Con fuerza.
En esas calles tranquilas de Málaga
y ese cielo despejado,
Observaba desde atrás
y supe que tenía que hablar de vuestro amor.
De un amor que no llegó temprano,
de los que no nacen con prisa
ni que se encuentran al azar,
Pero si en el momento exacto.
Él, con la resistencia de un galán, sin saberlo,
aquella forma de mirar al mundo, altruista,
y esa elegancia tranquila del saber estar,
de esas que convierten lo simple en hogar.
Ella, que no es simplemente ella,
que sus palabras acarician igual que enseñan,
con esa gentileza que hace del mundo un lugar más amable,
transformando luz en momentos memorables.
Estoy convencida que el destino necesita tiempo,
y el vuestro acertó,
Acertó al juntar dos almas tan valiosas
cuando sus caminos podían mirarse en plenitud.
Y quizás por eso,
aunque la lluvia ya había terminado,
él seguía sosteniendo el paraguas.
Con fuerza
Como sosteniendo ese amor que tardó en llegar,
que después de tanto tiempo encontró su lugar,
y que jamás piensa soltar.
Porque es su paz, su refugio,
su hogar en medio del mundo,
está justo allí, bajo el paraguas.

