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Crónica de un terrícola “pasmado” –  A TODA COSTA

Crónica irónica y cósmica donde Francisco Ponce Carrasco mezcla planetas, asteroides y vida extraterrestre con la estupidez humana, las guerras y la falta de empatía, invitándonos a mirar las estrellas sin dejar de pisar la Tierra con lucidez y sentido crítico.

final-Francisco Ponce

¿Y si me hubieran abducido?

Con gusto me calzaré las botas de periodista literario con telescopio y lupa social, porque mira por donde, me entusiasma la mezcla de lo cósmico con lo cotidiano y lo absurdo de nuestra humanidad.

¿Y si me hubieran abducido? Pero luego pienso que no, que estoy aquí, en esta “bola” azul llamada Tierra, donde la realidad a menudo supera a la ciencia ficción. El universo es vasto, sí, pero las barbaridades terrestres son infinitas en muchos sentidos, Gobierno, Políticas, Humanidad, Sociedad empática, Honradez y un largo etcétera.

La fascinación por planetas, asteroides y, sobre todo, por los posibles vecinos intergalácticos, no es nueva. Desde Luciano de Samosata, sin duda una de las figuras más originales de la cultura griega posclásica, donde la obra de este escritor constituye una de las fuentes principales de la literatura satírica europea, permitiendo imaginar con otros mundos.

Ya no se trata solo de soñar con Marte, sino de buscar activamente pruebas de vida pasada o presente. La NASA y otras agencias exploran lunas heladas, donde océanos profundos y superficiales, podrían albergar vida microbiana. Se han encontrado moléculas orgánicas complejas, que son, digamos, los ladrillos básicos para la vida, brotando en géiseres

Pero si hay un lugar que se ha puesto de moda últimamente en la búsqueda de vida es en nuestro patio trasero, Ceres, el planeta enano más grande del Cinturón de Asteroides, situado entre Marte y Júpiter, donde se han detectado sales, salmueras e incluso moléculas orgánicas que sugieren que este cuerpo, hoy helado, pudo tener las condiciones químicas para sustentar ambientes habitables en el pasado.

Y luego está el tercer vértice del triángulo: los alienígenas. La vida extraterrestre. ¿Es una entelequia, que solo existe en la imaginación, o esconde verdades ocultas tras informes desclasificados de ovnis?

La Tierra: ¿Un Zoo Intergaláctico o un Manicomio?

¿Quién es el verdadero forastero? ¿El hipotético ser verde que se esconde en Ceres, o el Homo Sapiens que inventa problemas a la velocidad del rayo?

Vivimos en un planeta que es una joya cósmica (por ahora), con la cantidad justa de agua, el campo magnético perfecto y una atmósfera transitable. Un milagro, que a pesar de eso nos dedicamos a contaminar.

Un día, nos sentimos como un extraterrestre perplejo, ante la recurrente estupidez humana: las guerras.

Al día siguiente, la lógica se invierte: somos nosotros, los terrícolas, los que parecemos los «alienígenas» en nuestro propio planeta. Actuamos como si fuéramos un virus, una especie invasora que no comprende el delicado ecosistema que la sustenta.

La verdad, querido lector, es que la búsqueda de vida más allá de la Tierra es fascinante y nos recuerda que no somos el centro de nada.

Se estima que, en nuestra galaxia, la Vía Láctea, podría haber hasta 40.000 millones de planetas del tamaño de la Tierra orbitando estrellas similares al Sol. Una barbaridad, sin embargo, nos preocupan y mucho, las fronteras entre países y vecinos terrícolas.

Así que, la próxima vez que te sientas como un bicho raro, un forastero que no encaja en las normas de la sinrazón terrestre, no te preocupes. Simplemente estás ejerciendo tu derecho a la lucidez. Mantén la mirada en las estrellas, pero, sobre todo, los pies en la Tierra.

Saludos cósmicos y hasta el próximo avistamiento (de cordura).

Francisco Ponce Carrasco

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