PASEO POR EL SIGLO DE ORO EN MADRID (BARRIO DE LAS LETRAS)
Frente al Museo del Prado y al Jardín Botánico, en pleno centro madrileño, se encuentra el famoso Barrio de las Letras, que pudo tener su iniciación en el siglo XVII y que después de continuadas transformaciones, mantiene vestigios de la historia medieval con épocas modernas y con el Siglo de Oro presente, a través de los recuerdos de acontecimientos políticos, culturales comerciales y sociales.
Un lugar obligado para el turismo en general y poetas, escritores y artistas en particular, ya que en fachadas y suelos pueden contemplarse las numerosas huellas de insignes personajes que conformaron la historia de España desde la fecha citada. Y en sus calles estaba la imprenta donde se imprimió el primer Don Quijote de la Mancha.
En la calle CERVANTES haciendo esquina con la calle del León, hay una escritura esculpida que dice: “Aquí vivió y murió Miguel de Cervantes Saavedra cuyo ingenio admira el mundo…” Fue la última casa que habitara el autor del Quijote en Madrid y dicha casa fue derribada en el siglo XIX; el derribo contribuyó a la campaña y buenos oficios de quien sería el primer cronista oficial de la Villa, Ramón de Mesonero Romanos, para que Fernando VII se decidiera a dar la orden de levantar el monumento que figura en la Plaza de las Cortes, antes de Santa Catalina. Estaba previsto por iniciativa del rey José Bonaparte, pero la falta de presupuesto aplazó el compromiso. La estatua de Cervantes, vaciada en bronce, fue realizada en Roma por el escultor Antonio Solá. Salvador Beti escribió en el Diario de Roma, que “nadie merecía como Cervantes que la España le dispensara este honor” y quiero añadir yo, que una escultura similar debería figurar en todas las plazas mayores de todas las capitales de provincia españolas…
La Academia Española mandó grabar en un pequeño retablo neoplateresco colocado sobre la pared del Convento de los Capuchinos, en cuyo templo provisional tuvieron sepultura Cervantes y su esposa, así como la monja priora, hija de Lope de Vega.
Para entender el ambiente literario de estos tiempos y los encuentros frecuentes de Cervantes en este casco urbano, antes y después de ejercer de espadachín impenitente, bastará recordar que Lope de Vega, vecino suyo, tenía en abril de 1616 cincuenta y cuatro años; Góngora estaba cercano a los cuarenta y cinco, y Quevedo también vecino, cumplía treinta y cinco. Más jóvenes Gracián y Calderón de la Barca, de dieciséis y quince años; sin olvidar que el Príncipe de los Ingenios había sido contemporáneo de fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Alonso de Ercilla, Juan de Mariana, Mateo Alemán, los Herrera, o El Greco, entre tanto foco artístico como deslumbró nuestro Siglo de Oro.
En la calle de Francos (hoy calle de Cervantes) está la Casa- Museo de Lope de Vega, donde dejó escrito Juan Manuel González Martel en 1993, que “aquí, vivió, gozó, sufrió y murió quien es, por antonomasia, el poeta de España, y donde nacieron a la inmortalidad poemas y textos dramáticos inolvidables”. En el número 11 de la calle Cervantes, en un dintel está escrito: “En este lugar transcurrieron los últimos veinticinco años de Lope de Vega, que pagó nueve mil reales de plata para su propiedad en el Barrio de las Letras, en medio de un Madrid villano y cortesano”. Cerca de allí, en la Iglesia de San Sebastián, se casaron Larra y Bécquer y se enterró a Lope de Vega y Espronceda.
El Barrio de las Letras ofrece cinco rutas tradicionales para poder detenerse y admirar el significado histórico y documental, que en este triángulo urbano se dan cita, empezando por la Plaza de Santa Ana con los monumentos a Calderón y García Lorca y la zona llena de historia literaria en cuyos cruces se encuentran las calles de Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, itinerario obligado lleno de recuerdos, lápidas, inscripciones, y frases de obras literarias grabadas en el suelo, para seguidamente acudir a las calles inmediatas: Plaza de Santa Ana, León, San Agustín, Huertas, Echegaray, Plaza Matute, Plaza Benavente, Moratín, Prado, Calle del Príncipe, Carrera de San Jerónimo, Plaza Canalejas, Plaza del Ángel, Plaza de las Cortes y El Congreso. Sin olvidar, que muy cerca de allí está el Hotel Palace, Museo del Prado y el Jardín Botánico. La Iglesia de Jesús de Medinaceli. El Ateneo; Teatro Español. Teatro Benavente y Teatro de la Comedia.
El Barrio de las Letras, espera con impaciencia a tantos poetas y poetisas de Granada Costa, en su próxima visita a Madrid.
Julián Díaz Robledo

