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PARTIDO DEMOCRÁTICO ESPAÑOL

Hace ya un año que mi amigo Juan me dijo que estaba a punto de crearse un  nuevo partido político que en fecha muy próxima se iba a hacer oficial. No era un partido más  al uso, ya que sus dirigentes debían reunir ciertas condiciones de excelencia, honradez, capacidad y experiencia en la gestión en la empresa, sin necesidades económicas, como medida de prevención de la corrupción, vocación de servicio, una idea clara de lo que es España y su unidad, etc. En definitiva todas esas cualidades indispensables para dirigir esa empresa tan grande y tan compleja  que la actual España de 47 millones de habitantes.

         Recordando algunas de las medidas urgentes que figuraban en su programa eran estas:

1º.- Reducción de los sueldos de los altos cargos del gobierno  central, autonomías, diputaciones, ayuntamientos y cualquier otra institución dependiente de la Administración del Estado.

2º.-  Supresión del 50% de las empresas públicas que sólo sirven para colocar amigos, familiares y pagos por favores obtenidos. (incluidos los asesores)

3º.-  Supresión de subvenciones a partidos políticos, sindicatos, patronales, y otros muchos que prestan poco o ningún servicio a la sociedad.

4º.- Eliminar duplicidades  en la Administración, así como la bajada de impuestos.

5º.- Erradicación de todo gasto superfluo, ostentosos e inútiles.

Como ya han pasado las elecciones y no se ha presentado ese nuevo partido tan excelente  pues me he puesto en contacto con mi amigo Juan para recabar información. Esta vez no le vi con el entusiasmo de aquel primer encuentro, y como en la cara se refleja el alma, pues nada más verle ya no hacía falta que me explicara nada, pero él sí quiso, como válvula de escape, darme alguna información sobre los motivos por lo que ese prometedor partido político no ha tomado forma todavía.

LA AMBICIÓN DE PODER    

      La ambición de poder es tan antigua como la sociedad humana, está en su naturaleza el querer mandar, pues en cierto modo es una forma de creatividad, de libertad, de arte…  Sin ambición pocas cosas se harían pero el poder político y cualquier otro poder tiene que tener muros de contención., controles, frenos, para que esa ambición no derive hacia otros derroteros. Sin ambición no se construiría nada.

         Según me ha contado Juan, que los componentes de este partido, son personas inteligentes, formadas y capaces, pues lo han demostrado fehacientemente en su vida privada y laboral. Esa es la causa  que existan rivalidades entre ellos, pues todos se consideran capaces, y en realidad lo son, pero cuando hay exceso de rivalidades como es en este caso se pierden muchas energías por desavenencias internas. No obstante, me dice Juan, que al final se pondrán de acuerdo, porque peor que el exceso de rivalidad sería su ausencia porque eso conduciría a la indiferencia, a no meterse en líos y dejar a España en manos de advenedizos, incompetentes, buscavidas y finalmente a la desmembración y ruina de España. Está convencido de que estas rivalidades tendrán solución. Pero, dice, que hay otro motivo de más difícil solución: EL MIEDO parece ser el motivo principal por el que este nuevo partido no ha salido a la luz. El principio del miedo es el instinto de conservación y es una actitud normal en quienes tienen mucho que perder y poco que ganar cuando se mete uno en esta empresa. Y podíamos preguntarnos ¿miedo a qué? Miedo a todo tal como están las cosas.  Todas las personas que ahora figuran en este proyecto son en su mayoría triunfadoras, tienen prestigio social, prestigio empresarial, universitario, científico, literario, jurídico…  El miedo es contagioso. Por tanto están obligados a ir con prudencia antes de exponerse al peligro. Y no es que le teman  a que le llamen fachas, retrógrados, reaccionarios y otras lindezas, no, son otros los miedos. Tienen familia: amigos, conocidos, su entorno, etc.

 El español que en estos aspectos de la política que nunca estuvo bien informado, en la actualidad está totalmente desinformado, es decir, atiborrado de noticias falsas, tergiversadas cuando no  aumentadas según convenga, que conducen a la confusión  de los ciudadanos como hemos visto en las campañas electorales últimas. La confusión ha sido la fórmula escogida por quienes temen la verdad o no tienen razones para justificar el porqué hay que votar a éste y no al otro. Es la demagogia más mezquina, “manipulación de la opinión pública para hacerla instrumento de la propia  ambición política” (RAE)  Como en los bailes de disfraces que cada uno se viste de lo que no es. Los instrumentos de difusión social ¿televisión? deforman los hábitos, la independencia  de juicio, la sensatez y por eso los peores tienen más posibilidades  de triunfo.  Así, se entiende que el nuevo partido en gestación actúe con cautela, pues ninguno necesita un empleo para comer y son personas con formación para que nunca se les pueda aplicar esa frase lapidaria, en parte verdad, que “lo de político es tal vez, la única profesión  para la cual la preparación es innecesaria” (Louis Stevenson)

         Le digo a Juan que tal como me lo ha expuesto más que partido político parece un “Club de selectos” donde pocos tienen cabida. Apunta de que esto sólo afecta a aquellos que ocupen cargos; ningún analfabeto o inepto podrá ocupar un cargo, y nadie que no sea honrado. Para ser Ministro de Hacienda o Economía tiene que ser experto en Finanzas, y expertos en la materia quienes ocupan cargos de Justicia, Sanidad, Cultura… expertos y no ideólogos. Un ministro de Exteriores inepto puede acarrear conflictos graves. A continuación le pregunto si son de izquierdas, de derechas o de centro…  Juan se pone serio y me dice ¿Quiénes son los buenos y quiénes los malos? ¿Y qué es el centro?  En este partido tendrá cabida toda persona decente desde la más humilde a la más excelsa, pero que estén dispuestos a defender, por encima de todo la unidad de España, a cumplir las leyes y que entiendan que “la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”, o sea, sencillamente cumplir la Constitución. En cuanto a su  ideología  se considera  liberal como la define  Gregorio Marañón: “Ser liberal  es precisamente estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro  modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios,  sino que por el contrario, son los medios los que justifican el fin”.

 

JOSÉ ANTONIO BUSTOS

                   Almuñécar a 27 de mayo de 2019

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