Portada » PARA TI, DIEGO, GRAN POETA
_M5A4084

Este poema es una sucesión de breves piezas líricas que, como destellos de luz, giran en torno a un mismo núcleo temático: la exaltación de la poesía y de la figura del poeta como mediador entre la belleza del mundo y el alma humana. Cada estrofa, cercana en su estructura al haiku, encierra una imagen precisa y evocadora, alternando entre lo celestial —sirenas, luciérnagas, ángeles, laureles— y lo humano —el niño que se duerme, el papel en blanco, la vida que renace—.

La obra transita por paisajes oníricos y cósmicos, pero sin abandonar nunca lo cotidiano, recordando que la poesía es a la vez un acto íntimo y universal. Aun cuando aparecen referencias a la tristeza, la monotonía o la duda creativa, siempre hay un hilo de esperanza y un impulso a perseverar. Se reconoce la poesía como fuerza que ilumina, inspira y consuela, capaz de unir a las personas más allá de razas y fronteras.

El cierre, con la imagen de la “real corona” y los “laureles merecidos”, corona simbólicamente la misión del poeta, elevándolo como figura necesaria para la vida cultural y espiritual.

En el espacio,
oníricos tus versos,
vuelan al éter.

Siempre adelante.
Haz el mundo más bello
con tus poemas.

Sigue, poeta.
La musa está contigo.
No la abandones.

Que las campanas,
al son de tus poemas,
tañen alegres.

Sube muy alto,
por encima del mundo,
con tus poemas.

Hasta los cielos,
donde habitan las almas,
llegan tus versos.

Lleva por siempre
la palabra poema
en tu equipaje.

Febo, encendido,
si dejas de rimar,
se oculta triste.

Hermosas voces
de homéricas sirenas
canten tus versos.

Llena de luz
las horas del crepúsculo
con tus poemas.

Lloraba el niño.
y escuchando tu verso,
quedó dormido.

Monotonía.
El tedio gris aleja
rimando versos.

Las estrellitas,
luciérnagas del cosmos,
te inspirarán.

Se apaga el día.
Bajo la luna llena
sueña el poeta.

Habrá algún día
en que la poesía
una las razas.

Mudo silencio.
El poeta esperando
la inspiración.

En horas tristes,
por encima de todo,
¡siempre poeta!

Cielo sin nubes
que empañen esplendor
para tus versos.

Alrededor,
la vida que renace
te hará versar.

Horas de dudas.
Ante un blanco papel,
la inspiración.

En mis tinieblas
voy buscando una luz.
Hallo tu verso.

Entre las nubes,
ángeles celestiales
canten tus rimas.

Sentía tristeza.
Y al leer tus poemas
volví a soñar.

Real corona.
Laureles merecidos
a tus poemas.

Carmen Carrasco Ramos, Delegada Nacional Granada Costa

Deja un comentario