Pánico en el salón de belleza
Relato humorístico-fantástico: en un salón de belleza, una mano “cobra vida”, paraliza a la clientela y dicta un manifiesto contra el maltrato y los experimentos cosméticos. Entre el absurdo y la sátira, deja una advertencia inquietante… y uñas azul cobalto.

‒ Paco, me voy a arreglarme las uñas, dile, a los niños que no entren en el salón, hoy desayunáis en la cocina, que tengo una reunión de Tupperware y Stanhome, lo tengo todo preparadito.
Coge el bolso se encamina hacia la puerta, se lo piensa mejor, saca una llave y cierra la puerta de la sala, poniendo cara de “hoy no me lo hacéis” recordando cuando, en un anterior encuentro, al abrir la puerta para hacer pasar a sus invitadas e invitados, los angelitos en compañía de su padre, se habían comido buena parte del piscolabis.
‒ ¡Buenos días! Pasa Berta, siéntate, enseguida te atiendo, hoy estamos al completo. ¿Qué quieres tomar, café, té, alguna infusión?
‒ Café, por favor.
‒ Que color quieres te ponga en las uñas.
‒ Quiero un color rojo con algún detallito que las realce, ya sabes que en mi trabajo el perfecto estado de las manos es superimportante. A mis clientas les preocupa que los productos de limpieza les dañen la piel. Ya sabes que a algunas les molesta tener que ponerse guantes. Como tú sabes yo hago mis demostraciones sin guantes. En ese momento se oye un leve siseo casi inaudible. No le prestan atención y siguen hablando.
‒ Berta quería comentar contigo una cosita ‒ dice Luz, la esteticien.
‒ Te escucho.
‒ Tú sabes que mi hermana diseña joyas tanto en bisutería como en metales nobles y me ha pedido que te diga, si podrías concertar alguna reunión en tu casa. Ella te pagaría un porcentaje de las ventas.
‒ Me parece bien, tendríamos que hablarlo, sabes que estoy muy ocupada y me gustaría estar presente.
‒ Seguro que llegáis a un acuerdo. Yo se lo digo.
Se oye una voz dentro del secador de uñas, y la mano izquierda de Berta sale de debajo de la lampara con el puño cerrado y apuntando a la esteticien con su dedo índice, Con la uña completamente azul, exclama.
¡Hasta aquí podíamos llegar! ¿Ahora también queréis que estas manitas sirvan de modelo para vete a saber qué mezcla de materiales? Ya estamos hartas de tantos experimentos. Las manos desde siempre hemos sido las más maltratadas, desde el comienzo del ser humano, nosotras, somos las más expuestas, nada se hacía ni se comía si no se había explorado concienzudamente con las manos, a eso, se le llama maltrato, aunque el resto del cuerpo también puede contar sus malas experiencias. Pero ahora con los avances tecnológicos y científicos en todos los campos, se os ha ido la pinza.
El personal y las client@s, saliendo de su estupor, trataban de abrir la puerta sin conseguirlo. Fuera nadie parecía ver lo que sucedía. Un cliente, con bigote estilo Cantinflas, intentó abalanzarse sobre la atónita Berta. Un movimiento de la mano y se quedaron todos, a excepción de Luz y Berta, inmóviles como si fueran estatuas de sal. Las dos mujeres permanecían con los ojos muy abiertos sin atreverse a mover ni un solo musculo.
‒ Tranquilas que aún no habéis visto mi peor faceta y para que no tenga que mostrarla, haréis exactamente lo que yo os diga. Tú Luz, veo que la mayoría de los productos y utensilios, así como la maquinaria son buenos, deshazte de los mediocres. En cuanto a ti deja de utilizarme de cobaya, en tus reuniones. si tienes dudas de si es seguro utilizar los productos y aparatos de limpieza, así como todos los potingues que vendes, pregúntame, yo te lo hare saber. Ahora despertare al resto, que no se acordaran de nada. Y vosotras andaos con cuidado. Os estaré vigilando.
‒ Luz, Berta, despertad, pero, ¿se puede saber qué diablos contenía el café? ‒ preguntó una clienta.
Las mujeres se miraron y no respondieron, se fijaron en la uña que seguía luciendo su color azul cobalto y la esteticien paso a retirar la pintura carmesí de las otras uñas, para ponerles el mismo color que lucía la uña siniestra.

