Cuando conocí la noticias de que Mensajeros de la Paz se habían hecho cargo de la iglesia de San Antón tuve una sensación gratificante, ya que dicha iglesia era el único reducto que me quedaba de mi viejo colegio donde pasé mis años de párvulo y adolescente durante el bachiller, y por donde yo transitaba como si estuviera en mi casa. En aquellos tiempos vivía enfrente en la calle de Hortaleza, y aquella querida iglesia permanecía cerrada en la actualidad porque “no tenía cura”, y solo se abría el 17 de enero de cada año para celebrar la fiesta de San Antón y atender el tradicional desfile y bendición de los animales.
La Asociación de Antiguos Alumnos se había dispersado y quedábamos unos pocos compañeros de la misma clase que nos veíamos una vez al mes, pero en un restaurante, porque ya no teníamos local donde reunirnos…
El Padre Ángel no precisa de sus apellidos para saber de quién hablamos; su nombre a secas te pone de inmediato frente al personaje buscado.
Una imprevista visita nos ofreció sus puertas abiertas, y el encuentro con un cura a la vieja usanza, simpático, afectuoso y dispuesto a recibir ayuda para conectarse con los miles de alumnos que habíamos pasado por aquel colegio, nos dio la sensación de que el Padre Ángel iba a tener mucha clientela, si recibía a los feligreses con el cariño que lo hizo con nosotros y con café, té y pastas que nos ofrecía sin tener que pagar un solo céntimo.
Sabíamos de la fama de aquel sencillo cura y de los cincuenta años que estaba a punto de celebrar de ininterrumpido servicio a Dios y a los desvalidos.
Pero la gran obra del Padre Ángel ha sido la fundación Mensajeros de la Paz, que fue galardonada recientemente con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia. En fechas pasadas, celebró sus bodas de oro sacerdotales en la Iglesia parroquial San Juan el Real.
El padre Ángel García nació en La Rebollada-Mieres en el año 1937. Uno de los primeros destinos que tuvo al ser ordenado sacerdote fue ocuparse de la capellanía del antiguo orfanato de Oviedo, el Hospicio Provincial. Allí se avivó la llama que ya había prendido en él cuando sólo tenía 12 años y quería ser como el cura de su pueblo, La Rebollada, que se ocupaba de las víctimas de la Guerra Civil. Y por ello, el 19 de marzo de 1961 ingresado ya en el Seminario Diocesano Metropolitano de Oviedo fue ordenado sacerdote. Desde entonces su vida ha sido una entrega absoluta a Dios, sirviendo a los demás. .
El padre Ángel logró hacer realidad en estos cincuenta años el sueño que tuvo siendo un joven sacerdote a través de Mensajeros de la Paz, una obra social que está presente en cuarenta y siete países de todo el mundo atendiendo a niños y jóvenes, discapacitados y mujeres, drogodependientes y personas mayores, comunidades enteras que trabajan por su desarrollo y naciones que han sufrido desastres naturales o humanos.
Haciéndome hueco en sus múltiples ocupaciones, al fin, me siento frente a él junto a la célebre pintura de Francisco de Goya “La última comunión de San José de Calasanz” y le pregunto:
—- Padre Ángel: En el recinto en que nos encontramos ahora, donde yo pasé mis primeros años de mi niñez, no veo a ninguno de los padres escolapios que se ocuparon de mi educación. ¿Por qué eligió Ud. venir a San Antón cuando su orden nada tiene que ver ni con José de Calasanz ni con San Antón?
Yo siempre busqué un sitio céntrico y la iglesia de San Antón (célebre por su fiesta de los animales) me pareció el sitio ideal para hacerme cargo de esta iglesia y el lugar adecuado para centralizar nuestra actividad apostólica.
—- Vengo observándole desde hace algunos meses, y tiene Ud. una actividad impropia de su edad. Escucharle en sus homilías es un placer. ¿Cuándo descansa Ud. y cuántas horas duerme?
Sí, es verdad que es mucho el trabajo y tantos viajes como hemos de realizar, pero buscamos también las horas de descanso necesarias para poder permanecer en la actividad a la que nos hemos consagrado.
—- Comprendo que haya conseguido sus objetivos y ahora se preocupe por mantener la obra que ya tiene funcionando, pero ¿su organización tiene capacidad para atender a tantos y tan diferentes sectores sociales desprotegidos entre mujeres, ancianos y niños, discapacitados e indigentes?
Hacemos todo cuanto podemos y a veces nos multiplicamos para hacer felices a los demás. Pero en muchas ocasiones una simple caricia es más que suficiente para conseguirlo.
—- Padre Ángel ¿cómo se las apaña Ud. para llevar Mensajeros de la Paz a 50 países, algunos complicadísimos por su situación cultural y política, y qué apoyos ha tenido de otras órdenes religiosas como los Misioneros, que venían ejerciendo sus labores sociales y religiosas antes de que llegara Ud. allí?
Allí donde vamos tenemos la colaboración de otras órdenes religiosas y nosotros a su vez ayudamos a los demás en todo lo que podemos. Los Misioneros hacen una labor encomiable y su experiencia es fundamental.
—- Esta iglesia permanecía cerrada y Ud. ha sido capaz de mantenerla abierta 24 horas ininterrumpidas. ¿Cómo se las arregla para mantener esa infraestructura de actos y personal continuadamente?
En su momento pudimos llegar a un acuerdo con el Padre General de los Escolapios para hacernos cargo de la iglesia, reacondicionarla y ponerla a disposición de los pobres. Y cuando te sientes feliz con lo que haces, todo funciona porque las horas no cuentan. Es un sueño poder hacer lo que te gusta y comprobar que has conseguido hacerlo realidad.
—- Padre Ángel: El pasado año estuvo Ud. con otros dos compañeros salesianos visitando al papa Francisco. Sabemos por los medios que el papa le animó a que siguiera preocupándose por los ancianos. ¿Pero se interesó también por los pobres y desvalidos, cuya dedicación lleva Ud. ejerciendo con éxito desde hace 50 años?
Si, estuvimos con el papa Francisco y desde entonces permanecemos en estrecha comunicación con él siguiendo sus enseñanzas, y cumpliendo con su especial deseo de atender a los niños desfavorecidos y ancianos, pero sin dejar de ocuparnos de los pobres y desvalidos tal como hemos venido haciendo.
—- Desde la llegada del papa Francisco a Roma, el mundo viene observando unos cambios sustanciales en la política vaticana. ¿De qué manera se ha visto su altruista empresa beneficiada?
Nuestro beneficio está basado en cumplir los mandatos que cada día viene predicando el papa Francisco, cuyos deseos y consejos son sobradamente conocidos por todo el mundo y que nosotros procuramos aplicar.
—- ¿Qué vínculo, o qué tipo de relación tiene Mensajeros de la Paz con el Vaticano?
Tenemos una comunicación constante con su Santidad, como pueden comprobar los visitantes en la propia iglesia, con las 4 pantallas de televisión conexionadas en directo con el Vaticano; y nosotros nos esforzamos por cumplir fielmente aquello que nos aconsejan, pero sin olvidar el día a día de cuantas prioridades se nos presentan.
—- Mensajeros de la Paz que Ud. gobierna, es una organización no gubernamental de utilidad pública que está presente en casi todos los países del mundo y tiene que ser gestionada como una empresa multinacional. ¿Cómo se las arreglan los sacerdotes para que los recursos que disponen lleguen a los realmente necesitados, con tanto intermediario que habrá de por medio?
Es un tema muy importante, delicado y difícil. Lo es para un cura como lo es también para un empresario Pero hemos resumido y controlado todo ello para evitar que puedan perderse algunos recursos, y pienso que lo tenemos bien controlado para que lleguen todas las ayudas a su perfecto destino.
—- Dada la notoriedad social que Ud. ha conseguido con su incansable trabajo, ¿qué actitud observa en los nuevos políticos con la existencia de las ONG en general y Mensajeros de la Paz en particular?
Los políticos de cualquier tendencia y en cualquier lugar suelen ser todos iguales, porque ellos anteponen siempre sus puntuales intereses. Pero nosotros les pedimos solamente que nos escuchen en momentos de pura necesidad y que nos dejen hacer nuestro trabajo, y ellos que se preocupen de la política que bastante tienen con tantas complicaciones actuales…
—- Padre, ¿qué opinión tiene Ud. de la crisis de los Refugiados y cómo estima que podríamos resolver el problema en Europa?
Es un asunto muy complicado, pero el papa Francisco está tomando medidas y aconsejando a los gobiernos de Europa para que no duden y presten las ayudas necesarias.
—- ¿Y cómo se podría resolver el problema de las pateras cuyos extranjeros acuden a España e Italia para buscar trabajo y mitigar el hambre?
Parece que el Presidente Rajoy ha tomado conciencia de todo ello y está tomando parte activa con los gobiernos de Europa para resolver el problema de la mejor manera posible, y evitar que puedan ahogarse los pobres extranjeros que vienen buscando trabajo en nuestros países.
—- Padre Ángel, desde la aparición de la crisis económica en nuestro país, en qué medida se ha visto necesitado de mayores recursos para atender la mayor demanda que necesariamente habrá llamado a su puerta, y cómo ha podido resolverlo?
Nosotros estamos preparados para poder darle cuanto necesita al que no tiene nada, y a cambio recibimos de la generosidad de los fieles y visitantes todo lo que pueden ayudarnos con sus aportaciones.
—- He observado, desde que abrió las puertas de la iglesia de San Antón, que ha dado vida a la zona, al barrio y la iglesia llama la atención por su constante apertura. ¿Cómo ha conseguido el milagro?
Procuramos en la medida de lo posible facilitar las cosas a tanto pobre como viene por aquí que no tiene absolutamente nada. En ocasiones le buscamos trabajo, y siempre le damos techo y comida. Ahora hemos puesto colchonetas en los bancos, porque con la llegada del invierno, pueden incluso venir a dormir aquí para mitigar en lo posible el frio que pasarían en la calle.
—- Y para terminar, que espera Ud. de los antiguos alumnos del Colegio de San Antón, como también de los otros colegios escolapios de la capital como Calasancio? Lo que pretendemos es contactar con los antiguos alumnos del colegio para que sepan dónde estamos y puedan contar con nosotros en aquello que puedan necesitar, como bautizos, comuniones, bodas, funerales etc. porque aquí tienen su iglesia. Y sería bueno poder tener sus nombres y direcciones para que conozcan que la iglesia de San Antón sigue abierta como cuando ellos eran alumnos y estamos a su disposición para cuanto les podamos ser útiles…



