ODA AL AGUA

Agua que cantas en el arroyo,
espejo de azules lumbres,
dónde se miran los recuerdos.
Eres espejo del cielo. Manantial y océano,
río que nunca se cansa,
y el mar que respira profundo y salado,
donde nacen los sueños de los navegantes.
Bendición que resbala entre mis dedos,
danza líquida y eterna,
fuerza silenciosa que empuja los ríos,
canto cristalino que acaricia la tierra.
Eres murmullo de las montañas,
transparente abrazo que da vida.
Bajas fresca por los huertos,
besas raíces profundas y en noches
de luna llena, vistes de plata y espuma.
Agua de lluvia que besa los campos,
lágrima pura de nubes errantes,
cantas en el trueno, caes en el rocío,
y te escondes en pozos lúgubres.
¡Agua militante y tierna!
Erosionas la roca con tu constancia,
alimentas raíces, siembras el verde,
en ti se funden la vida y la esperanza.
Agua de mi infancia, de la Fuente De Metrio,
río donde aprendí a flotar y a soñar,
nunca dejes de correr ni de brillar,
porque en tu cauce se transportan historias.
secretos de tierras lejanas,
y besos robados de amantes.
En tu reino sin frontera el tiempo pierde su voz.
¡Sultana del viento y diosa de espuma en la arena!
—
Espero que esta oda capture la esencia del agua y su importancia en nuestras vidas.

