No a la pena de muerte
La pena de muerte es una aberración monstruosa y abyecta de la mente del hombre o de la comunidad que la ansía, la aprueba, la permite o la sustenta. Por ello, tan viles e indignos, por irracionales, son los defensores de la pena capital como los que viven indiferentes a ella, o no se manifiestan en contra de la misma, o no luchan día a día para erradicarla del mundo. “La pena de muerte es repugnante, especialmente si se condena a un inocente. Pero sigue siendo una injusticia incluso cuando recae en alguien culpable de un delito”. (Comentario de Giuliano Amato, primer ministro de Italia, el 14 de septiembre de 2000).
La pena de muerte aún se mantiene en 100 países (7 países mantienen la pena de muerte como un castigo para crímenes excepcionales, 35 países mantienen la pena de muerte en sus normas pero no la aplican en la práctica, y 58 países aún aplican la pena de muerte para crímenes comunes), aunque hasta el año 2004 se registró una tendencia clara hacia su abolición en todo el mundo. Bután, Grecia, Samoa, Senegal y Turquía son las últimas naciones que se unieron a la lista de países abolicionistas (2004). Un total de 140 Constituciones en el mundo prohíben expresamente la pena de muerte.
El movimiento a nivel mundial en contra de la pena de muerte es espectacular y los Estados que siguen realizando ejecuciones deberían preguntarse qué es lo que han conseguido con un acto tan brutal como matar a un preso indefenso.
Está más que demostrado científicamente que quienes legislan y aprueban que “la pena de muerte” se aplique en un país cualquiera son individuos de una maldad extrema y manifiesta. “La pena de muerte, afirma Víctor Hugo, es signo peculiar de barbarie”, porque es la forma más excesiva de pena cruel, inhumana y degradante, además de constituir una violación del derecho a la vida. Como el mal que ocasiona la pena de muerte es irreversible, entraña el riesgo de que se ejecute a inocentes. No se ha podido demostrar nunca que la pena de muerte tenga mayor efecto disuasorio frente a asesinos o terroristas, que otros castigos que respetan los Derechos Humanos.
El próximo 10 de octubre se celebrará, un año más, el día mundial contra la pena de muerte. El 31 de diciembre de 2014 se contabilizaron 19094 personas condenadas a muerte en el mundo. Ese mismo año fueron ejecutados 607 reclusos. Los países más destacados en practicar la pena de muerte son China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Estados Unidos. Asimismo, se incrementó la pena de muerte en Egipto y Nigeria (2013 y 2014).
Nunca jamás viviría en el seno de una sociedad que tenga establecida, en sus leyes irracionales, “la pena de muerte”. Por desgracia, aún hay demasiados países en el mundo que no la tienen abolida. Pero, afortunadamente, cada vez son menos.
Carlos Benítez Villodres
