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Mi Metapintura: pintura onírica, simbólica, catártica, poema visual

F-2-Ruth-Krasser

Ruth Krasser Sánchez* (“Ruth-K”) Sevilla, España

Quiero compartir aquí, en nuestro periódico y proyecto cultural, la ponencia que defendí en el 6º Congreso Global de Metapoesía, que tuvo lugar en Madrid este mes de octubre, 2023, y donde participamos una notable representación de socias y socios de Granada Costa

Mi pintura cuenta miedos, sospechas, agonías, depresión, locura, sorpresa, sabiduría, placidez incluso, silencio, soledad, estrechez, salidas y acorralamientos; pueden leerse pero con vacios, con algo que los espectadores deben poner. Dentro y fuera de la imagen los elementos dialogan. Casas, perros, torres del reloj, niñas en bicicleta, mujeres orgullosas, se superponen, dialogan, murmuran y se observan y se incomodan o viven juntas su sorpresa (Véanse cuadros 1,2,3). Son historias que están dentro del cuadro y están fuera o a veces no se sabe si salen o entran (cuadros 4 y 5, por ejemplo), si son quienes están fuera del cuadro quienes la historia nos cuentan. ¿De quién es el ojo que nos observa, que ve como hormiguitas a la gente y ve en detalle a la naturaleza? ¿Quién es y dónde se encuentra? (cuadro 6)

Todo es (somos) naturaleza. La naturaleza, las casas y las plantas se transfiguran en personas porque las personas cuentan como un algo más (pero no muy diferente) que las casas, las cosas, los árboles o las mareas. Se funden (cuadros 7 y 9). Las calles solas, con ventanas cerradas o abiertas, ropa colgada,  las luces puestas,… no son casas porque yo las haya pintado, son tristeza. Son lo desconocido. Son pandemia.

¿Qué es la felicidad y qué se requiere para conquistarla? A veces una tarde de campo, una sonrisa, voces de la infancia que juega, unas pompas de jabón… (cuadro 8). Y qué es la decepción o la tristeza de verse traicionada? ¿Y qué hacemos con esa tristeza? Estamos juntas y no podemos hablar de ella (cuadro 9) yo -que no me callo ni debajo del agua- no podía hablar de ella. Y así fue, en pandemia, que comencé a leer “Vampirizada” (libro de poemas de Mª Teresa Ayllón 2020) y yo que lo pintaba todo: paredes, bolsos, abanicos, puertas, piedras, muebles… con formas abstractas o motivos naturales, comencé a necesitar plasmar cosas de esas… que quieren despertar pero no despiertan.

De leer uno tras otro esos poemas que me traspasaban que traducían mi experiencia, transfería formas y colores de un modo nuevo, interactivo o dialogante con aquel texto. No hay juego de interpretación: yo sentía los poemas en lo más hondo y me salían colores y formas que yo sabía que decían lo mismo o algo de lo mismo que esos poemas y que quería decirlo yo. Hacían eco en mí y quería sacar de dentro mi poesía, con papel y lápiz ¡negro sobre blanco! Pero cuando yo tengo dentro poesía me salen cuadros, me salen colores y manchas y curvas. Desgranar cada una de mis manchas, pintar mensajes, ondular  la palabra.

Escribo cuadros y el cuadro lo termino pero el poema no se acaba, la historia sigue justamente a partir del cuadro y por el cuadro, por eso a veces empiezo inmediatamente otro cuadro. El cuadro lo termino porque hay que darlo por terminado pero son muchas las ocasiones que voy a él y lo cambio porque cada rato cambia lo que va por dentro y el cuadro, si lo tengo a mano, lo cambio ¿hasta cuándo? ¡Qué sé yo! hasta que me lo quitan de las manos.

Lo pintado: ojos grandes con cabellos frondosos vegetales, mujeres de espaldas que están mirando su futuro y sus deseos y sus barreras (Cuadro 5) -que soy yo misma como en un sueño- ventanas que perforan un muro de contención, agua que fluye, caos que se desborda, Naturaleza patas arriba. Árboles como soldaditos, personas como bosques. Árboles de todos los colores y arbustos, ríos, sueños, sueños y sueños. Incluso sueños que no he soñado pero pintando los sueño. Analícelo quien sepa; llevan al sicoanálisis derecho. Ensueños que compartimos que en lo más profundo del ser humano, juega con la mente también de quien lo lee y mira……Ve: a veces un grito, o una conversación con uno mismo, divagando el engranaje de la metapoesía, aquí y allá, transporta lo citado en un juego de silencios sonoros… Si, palabras que se difuminan, trova en mis pinturas. Exaltan cada verso en un sintagma de la mano escritora al pincel que enaltece la poesía de María Teresa Ayllón, que me hace danzar en un sin fin de colores y formas.

Caos en mi mente momentáneamente ordenado con sus versos, dependiendo de quién lo mire, es o no es orden o caos… Las personas son paisaje y los paisajes son personas… o la misma cosa está dentro y está fuera; todos los cuadros son historias que empiezan o se muestran cuando acabo de pintarlos; cuando los mira otro, cuando los miro yo desde fuera, el cuadro recomienza.,

No hace mucho que pude decir que mi estilo era Metapintura. Fue a través de las conversaciones con mi poeta favorita, Mª Teresa, y la lectura de sus artículos. Ahora me atrevo a resumirlo así: la metapintura es la complejidad, las visiones superpuestas, la transición de lo uno en lo otro, de lo dentro y de fuera, la representación de símbolos (no de cosas) y conceptos. Se expresan mensajes inacabados, preguntas, se expone no se describe. Hay más preguntas que descripciones y hay silencios y vacíos (cuadro 10). Está presente la sombra, lo oscuro, lo exotérico, y la luminosidad total de la esperanza. Y presencia de lo ausente y paisajes incompletos como en los sueños, paisajes del deseo o del temor pero sin realismo. Todo se desboca, lo dentro se vuelve fuera y soterrado hay algo del absurdo; un absurdo fértil, como en los sueños. Y a veces unos cuadros evocan a otros que hice anteriormente o, incluso, que hicieron otros pintores que me dejaron alguna impresión ya sea buena o mala.

Esto es lo que puedo expresar del proceso creativo de mis cuadros, no me atrevería a decir que es así para otras. No sabría qué decir de mi técnica porque experimento con todo, todo me seduce para probar, experimentar. Mi pintura es impulsiva, compulsiva,  rápida, sencilla, simbólica, intimista, alegre, triste, neurótica, catártica y reflexiva. Y al final sugerente, me sugiera más y más reflexiones, más cosas, más imágenes. Siento que lleno mis cuadros pero siempre hay vacíos que me resisto a llenar. Siempre con el contrapunto de un fondo que refleja, un reverso en cada uno de mis cuadros,… en cualquier rama hay escondido un metaverso … mira y ve …

Cuadro 1 El árbol de la vida vestido de mujer. Ruth Krasser, 2022, Acrílico

(La inocencia se va traduciendo en asombro y solo el tiempo da la sabiduría, la serenidad. Tres generaciones son tres momentos distintos que están viviendo sus diferencias a la vez. O tres momentos sucesivos de la misma persona, o…)

Cuadro 2 Depresión. Ruth Krasser, 2021. Pastel seco con carboncillo

(Me he roto. Tengo en la cabeza una tormenta, el tiempo no parece ayudar. Divago. Todo es confusión… oleaje, no hago más que darle vueltas al mal tiempo… Mi mente está gris, azul, claro, oscuro, ultramar, pesa sobre mi cabeza que se resquebraja cada vez más…poco a poco)

Cuadro 3 Con un cuervo en la cabeza. Ruth Krasser, 2021. Pastel seco con carboncillo
Cuadro 4 Mujer con tres armas de mujer. Ruth Krasser, 2020. Acrílico
(Estas si son armas de mujer)
Cuadro 5 Esperanza y futuro desafiante. Ruth Krasser, 2019. Acrílico
(Ahí delante parece lleno de monstruos y trabas… pero voy a atreverme…)
Cuadro 6 El ojo que mira. Ruth Krasser, 2023. Acrílico mixto
Cuadro 7 Personas. Ruth Krasser, 2019. Oleo
Cuadro 8 Pompas Azules -serie Felicidad. Ruth Krasser, 2019. Acrílico
Cuadro 9 MetaUniverso. Ruth Krasser, 2023. Acrílico
Cuadro 10 En el vacío. Ruth Krasser, 2023. Acrílico

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