Metapoesía Ciudad
Un poema urbano donde la ciudad respira versos de neón, mezcla de acero y naturaleza, un espacio donde cada vida se convierte en palabra y cada historia en estrofa.

La ciudad se alza como
un poema de hormigón y acero,
versos de calles interminables y
rimas de luces de neón.
En cada esquina, un poema susurra;
en cada rincón, un verso grita.
Las avenidas se despliegan como estrofas,
largas líneas que el tránsito marca y remarca.
Los edificios son los puntos y comas
que le dan pausa al bullicio,
puntuación de un lenguaje mudo
que solo la urbe comprende.
En los espacios verdes, las palabras se escapan,
Las margaritas crecen entre las baldosas,
como metáforas vivas, como promesas del tiempo.
El eco de los mirlos descansa entre los arces.
La ciudad respira versos de neón,
brilla en un amanecer de asfalto mojado.
Es un poema que nunca se acaba,
que se reescribe con cada paso,
con cada voz, con cada sueño.
Al final, somos todos poetas urbanos,
tejedores de un verso sin fin,
en esta metapoesía de ladrillos y sueños,
donde cada alma es una sílaba
y cada historia, una estrofa más.

