Masacre Infernal en Somalia
Curiosamente el atentado infernal sufrido el 14 de octubre en Somalia, en el que hubo 358 muertos, 56 desaparecidos y 228 heridos, no ha llamado apenas la atención a la opinión pública española, ajena a lo que ocurre en el mundo exterior, e interior de su país si no es referente a lo que sucederá si se aplica al gobierno catalán el 155. También es conveniente que pensemos y hablemos de ellos… Pues son tan ciudadanos de este planeta llamado Tierra como nosotros; pero nuestra mirada perpleja y egocéntrica parece que no mira más allá del enfrentamiento catalán. Digo esto para que reflexionemos hasta dónde puede llegar un país solidario como el nuestro con un conflicto que se le ha ido de las manos, y la peor o mejor de las soluciones necesita su tiempo para cicatrizar como es debido. Pero lo que no cabe ninguna duda es que la herida o cicatriz que está sufriendo Somalia necesita cuanto menos del amparo y ayuda internacional, con un país cebado en el terror, la humillación, hambruna y desgracias.
Entre otros, la ONU y los líderes de Estados Unidos, Inglaterra, Turquía, Canadá y Francia condenaron el atentado, incluso el presidente ruso Vladimir Putin lo calificó como un “ataque monstruoso” en el centro de la capital, Mogadiscio, repleta de oficinas gubernamentales, hoteles, comercios y restaurantes. Las primeras investigaciones apuntan a que el blanco del atentado era el Ministerio de Relaciones Exteriores de Somalia, ubicado cerca del Safari Hotel, en el que la explosión destruyó varios edificios además de él, donde se ha informado que más de 200 personas quedaron atrapadas y decenas de vehículos se calcinaron en plena circulación. Los servicios de rescate en la zona devastada dijeron que el número definitivo de muertes nunca se podrá establecer porque muchos cuerpos se calcinaron por completo y prácticamente no dejaron restos. Los funerales de las víctimas comenzaron en medio de protestas a pesar del pánico suscitado, contra la inseguridad y el grupo extremista yihadista islámico Al Shabab, que ha estado afiliado a la red Al Qaeda desde 2011 y se ha mantenido en silencio sin atribuirse la autoría.
Francisco Velasco Rey
