MARTA UN AMOR
Poema de amor maduro y admiración sincera hacia una mujer inolvidable, contado con sensibilidad, cercanía y un tono elegante.

No sé si he de odiar o agradecerla
a ella o al destino haberla conocido,
soy un pacífico varón envejeciendo
sin pretensiones, digno y tranquilo.
Ella, movida, todo carácter y eficiente,
en su silla tras tu mesa y ordenador
en estos tiempos de tolerancia cero,
es lo que yo llamo una excepción.
Yo, ya puesto el mundo por montera,
y corrido más que el baúl de la Piquer
como chulescamente solía decirse,
sé lo que puede la sonrisa y un café.
Nunca actúo sin la lección aprendida,
ni miro igual al varón que a la mujer,
sé que ir de listo o cursi no ayuda,
preparado iba, pero al verla lo olvidé.
Marta bonita, joven dulce y atractiva,
no sé cuál fue mi saludo, pero sonrió,
como pude la expuse mi problema
y como pudo y ganas me lo solucionó.
No cambió mi vida, pero me encantó,
mi actividad necesita de sus servicios,
lo que nos ha hecho simpatizar,
y el adiós sea un abrazo de amigos.
Una y otra vez suelo preguntarme,
como la pintarían, Dalí o Julio Romero
y que habríamos hecho nosotros
entre veinte o treinta años y solteros.

