Los cambios se generan como crisis sustentadas
En este artículo pretendemos hacer una lectura o interpretación de lo que ha acontecido como un hecho insólito, histórico pero no menos esperable o demandable de un cambio de gobierno socialista andaluz, a la luz del desarrollo de los acontecimientos de corrupción y despotismo que venimos viviendo de un tiempo atrás, y cambios por tanto esperados en la actualidad. Asimismo hemos establecido alguna comparación o contraste para posteriormente realizar una argumentación orteguiana, según los hechos ocurridos desde un punto de vista diacrónico, en cuanto a lo que puede suponer, insisto: un cambio dilatado pero más o menos esperado ante una situación tan cómoda o indiferente de unos responsables irresponsables.
Alguien se ha preguntado que si los “gobernantes de los 40 años del cortijo andaluz”-triste y desclasado significado de vivienda típica de la gente del campo de otra época-, abusaban de poder por sus privilegios, porque era a lo que les había acostumbrado las urnas, precisamente para sustituir a lo que venían haciendo los señoritos en la época de la dictadura, y mucho antes de la misma; por qué tal degradación para volver a lo mismo con políticos que defienden y engañan contradictoriamente a las clases más humildes; pero visto lo visto no importan las ideologías cuando ambicionan el poder. Por ello, a pesar de los numerosos desmanes del uso fraudulento: de tarjetas de crédito, desvío de subsidios de cursos de formación, sindicato afin al gobierno de la Junta que se quedaba con el 20 por ciento de las subvenciones de los cursos de formación, el presunto desvío de fondos públicos, supuesta y verídicamente malversados destinados a lucrarse sin escrúpulos, administraciones paralelas, prevaricación con asignaciones presupuestarias y otros delitos de nepotismo, redes clientelares etc. No es de extrañar que era necesario un cambio, hacía falta aire fresco y es verdad pese a quien pese. Y ahora si no queremos volver a lo mismo, seremos igualmente exigentes y vigilantes; pero todo tiene un límite; y hay que ser consecuentes y responsables con las decisiones que democráticamente se han tomado; otra cosa es que sean legítimas y se ajusten a derecho cuando se lleven a cabo. Por lo mismo cabría preguntarse si los extremos de izquierdas o derechas no son igual de peligrosos; porque si no, no se entiende el retroceso de Adelante Andalucía, con un líder a nivel nacional que quizá empiece a ser preocupante para un país que ya no cree en él, y suponga la aparición de Vox para contrarrestarlo. Es evidente que son interpretaciones pero unas tan lógicas como otras. Luego consecuentemente no hay que ser alarmistas ni entrar en provocaciones o conflictos, sino en respetarse, y esperar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Porque ya Ortega y Gasset, apuntaba que los cambios generacionales se producen cuando se asientan un proceso de sustitución o relevo de valores. Dado que cada segmento generacional tiene un deber moral de transmitir y legar los valores y usos, si constituye una necesidad urgente. Y el desapego y la desafección corroborados hasta por los gobernantes, iba a dar motivo para la baja participación en el número de votantes, que por supuesto ha beneficiado o ha perjudicado a algunos. Juzguen ustedes y vayan tomando nota para lo que se nos avecina.
