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Loja revive su memoria en la presentación de Mil leyendas y una Luna y rinde homenaje a sus empresas, artistas y tradiciones

El Museo Anita Ávila acogió la presentación del libro Mil leyendas y una Luna y la entrega del I Certamen Literario “Loja en las Letras”. Una cita cultural que unió tradición, patrimonio y emoción, con homenajes a empresas, familias emblemáticas y figuras culturales de la ciudad.

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La ciudad de Loja se convirtió en epicentro de la cultura y la emoción en una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva. El Museo de Anita Ávila abrió sus puertas para albergar la presentación oficial del libro Mil leyendas y una Luna y la entrega de galardones del I Certamen Literario de Poesía y Novela Corta “Loja en las Letras”. Un evento que reunió a escritores, autoridades, familias emblemáticas y amantes de la historia y el patrimonio local.

Jose Segura presidente del proyecto y Anita gerente del museo Anita Ávila

La velada fue conducida por José Segura Haro, presidente del Proyecto Global de Cultura Granada Costa, quien recordó que este certamen nació con el propósito de divulgar la historia, las costumbres y la forma de vivir de Loja, “para que las generaciones presentes y futuras sepan de dónde vienen y a qué lugar pertenece su identidad cultural”. Segura explicó que el libro presentado es un volumen colectivo que recoge leyendas, relatos históricos, poemas y homenajes a personajes y empresas que han dejado una huella indeleble en el municipio.

Francisco Javier Toro (Blas) pintor y coordinar cultural del Museo Anita Ávila

El acto contó con una amplia participación de autores y colaboradores. Francisco Javier Toro (Blas) ofreció la historia viva de los Roscos de Bonachera, mientras que Rafael Rodríguez Palma (Fali) dio lectura a las leyendas de Apolonio, figura clave en la tradición comercial de la ciudad. Antonia Portillo narró la leyenda de María Gallego, y Juana Olmos recitó el emotivo poema “Para esa gran mujer, que es Anita Ávila”, en homenaje a la anfitriona del museo.

Aurora Fernández, docente y escritora encarga de leer el prologo
El escritor y poema Antonio Iglesias, recitando su poema
Antonia Portillo, dando lectura a la leyenda de María Gallego
Rafael Rodríguez Palma, dando lectura a la leyenda de Apolonio
Anita Ávila, emocionada durante el acto, agradeció las palabras dedicadas a ella y a su museo, que —aseguró— ‘siempre tendrá las puertas abiertas’. Se mostró especialmente conmovida al escuchar el pasaje dedicado a su esposo Apolonio, fundador de Mariscos Apolo.
Juana Olmos, leyendo su poema dedicado a Anita
Francisco Muñoz, leyendo su poema dedicado a la Semana Santa de Loja
Fina Lopez, dando lectura a su leyenda «De como Don Quijote y su fiel escudero hallaron nueva vida en tierras de Loja»

Fina López transportó al público al universo quijotesco al contar cómo Don Quijote y su fiel Sancho hallaron nueva vida en tierras lojeñas. Jesús Solano emocionó con su poema “Las Luces de Loja”, Francisco Muñoz Pacheco hizo lo propio con “Loja en Semana Santa” y Antonio Iglesias dedicó su “Poema a Loja” a la ciudad. La lectura del prólogo corrió a cargo de Aurora Fernández, quien transmitió la esencia de un texto que es casi una invitación al viajero. Finalmente, Segura desgranó los contenidos del libro y agradeció a todos los colaboradores su aportación a este proyecto cultural. Hacer una mención especial a el nuevo trono de San Roque y la mano prodigiosa de Blas, artista de Archidona

La atmósfera estuvo cargada de emoción. María Dolores Rodríguez Calvo y Manuel Cuesta Aguilera, gerentes de Roscos Bonachera, no pudieron contener las lágrimas al escuchar la narración de su historia, mientras que Anita Ávila se mostró visiblemente conmovida cuando se leyó el pasaje dedicado a su esposo. La presencia del concejal de Cultura de Loja, José Antonio Gómez Trassierra, puso el broche institucional a un acto que congregó a numeroso público

LOJA, LIBRO ABIERTO AL VIAJERO

El prólogo de Mil leyendas y una Luna fue uno de los momentos más celebrados de la jornada. En él, se invita al lector a recorrer Loja “sin prisa, porque Loja, como todo lo que merece la pena, se saborea despacio”.

El texto describe a la ciudad como un lugar donde “cada piedra tiene voz, cada fuente guarda un secreto y cada mirada al horizonte encierra siglos de gloria, dolor y esperanza”. Hace un recorrido por sus templos, claustros y palacios, evocando el Convento de Santa Clara, el Antiguo Convento de San Francisco, el Palacio del Duque de Valencia o la ermita de San Roque.

La narración recuerda al General Narváez, figura clave de la historia local, y menciona la fuente de los 25 Caños como símbolo de leyendas y promesas. No olvida las recientes jornadas culturales, como la lectura pública de El Quijote en el Museo Anita Ávila, ni el Certamen “Loja en Letras” que une “pluma, agua y memoria”.

El prólogo también ensalza la figura de Anita Ávila, cuya labor cultural ha convertido su museo en santuario de la memoria lojeña. “Estas páginas que ahora tiene entre manos no son frías crónicas, sino relatos”, afirma el texto, recordando que Loja es un libro abierto que pide ser leído con los pies y con el corazón

Jesús Solano, leyendo su poema «Las luces de Loja»

MARISCOS APOLO: DEL LINAJE FAMILIAR A LA EXPANSIÓN GLOBAL

La leyenda de Mariscos Apolo, incluida en el libro, fue otro de los relatos que capturó la atención del público. Narra cómo en 1963, en la noble villa de Loja, Apolonio Alcaide y Ana Ávila fundaron una empresa destinada a llevar los frutos del mar a los hogares granadinos.

El relato repasa los principales hitos de esta empresa familiar: la incorporación de la segunda generación en 1982, la compra del primer camión de distribución en 1984 y la llegada del primer contenedor de langostinos colombianos en 1989, que marcó el inicio de la expansión internacional.

En 1990 la empresa se trasladó a una nave más amplia en el Polígono Manzanil I, y en 2007 acometió una modernización de sus instalaciones. La participación como expositores en la feria internacional Conxemar en 2010 supuso un salto estratégico, abriendo puertas a nuevos mercados.

En 2017 se inauguraron las actuales instalaciones en el Polígono Manzanil II, con más de 5.000 metros cuadrados y una cámara frigorífica de 1.500 m² capaz de albergar 22.000 toneladas de producto. Ese mismo año la empresa firmó su primer acuerdo de exportación con Guinea, iniciando así su presencia en el mercado africano.

En años sucesivos, Mariscos Apolo continuó creciendo: amplió su flota de camiones, instaló placas solares en su nave de elaborados y mejoró sus salas de procesado. La narración la describe como “una casa que ha sabido navegar con tino entre las aguas del comercio, el respeto por la naturaleza y el empeño familiar”, llevando los productos de Loja al mundo entero

ROSCOS DE BONACHERA: EL SABOR DE LA RESILIENCIA

La historia de los Roscos de Bonachera es un ejemplo de cómo la adversidad puede convertirse en oportunidad. En plena crisis de 2008, María Dolores Rodríguez Calvo decidió tomar el relevo del obrador Bonachera, a punto de cerrar por jubilación de su propietario. Sin experiencia en pastelería, comenzó un aprendizaje intensivo de la mano del antiguo maestro confitero, compaginando largas jornadas de observación y práctica con la crianza de sus tres hijos.

Pese al escepticismo de vecinos y proveedores, María Dolores y su esposo Manuel lograron consolidar el negocio. “Poco a poco, con la ayuda de su esposo y la entrega de sus hijos, la tienda cobró fama y el nombre de Bonachera se alzó como estandarte de tradición y dulzura”, narra el libro.

Hoy, Bonachera emplea a una decena de personas y cuenta con un moderno obrador en el Polígono Manzanil I, sin abandonar su local original en la avenida Pérez del Álamo. Los roscos de Loja, antaño gloria de las confiterías, han hallado en Bonachera su segundo despertar: allí nació el célebre roscón gigante que se exhibe en ferias y fiestas, así como tartas personalizadas y palmeras de gran formato.

La fama de estos dulces ha traspasado fronteras: viajeros de México, Japón, Argentina, Francia e Italia han acudido expresamente a Loja para degustarlos. “Nadie se va de Loja sin probar un rosco de Bonachera”, proclama orgullosa María Dolores, convencida de que cada pieza encierra la historia de su familia y la perseverancia de una ciudad que se niega a rendirse

UNA CITA QUE UNE PATRIMONIO Y EMOCIÓN

El evento del 19 de septiembre ha sido valorado por el Proyecto Granada Costa como “un hito en la proyección cultural de Loja”. No solo permitió presentar un libro que reúne el pasado y el presente de la ciudad, sino que generó un espacio para reconocer el esfuerzo de quienes mantienen vivas sus tradiciones: empresas como Mariscos Apolo, familias como la de Bonachera y figuras culturales como Anita Ávila.

Para José Segura Haro, este tipo de actos “no son solo celebraciones literarias, sino ejercicios de memoria colectiva que fortalecen el tejido social de la ciudad”. De hecho, el presidente del proyecto anunció que el certamen “Loja en las Letras” tendrá continuidad en los próximos años, con la intención de convertirlo en un referente provincial.

El público asistente se mostró agradecido y participativo, y muchos aprovecharon la ocasión para recorrer el Museo Anita Ávila, donde se conserva buena parte del patrimonio artístico y documental de la ciudad. La jornada concluyó entre aplausos, fotografías y la promesa de seguir contando las leyendas que hacen de Loja un lugar único en el Poniente Granadino.

Jose Segura Haro, Manuel Cuesta Aguilera y María Dolores Rodríguez Calvo

María Dolores Rodríguez Calvo y Manuel Cuesta Aguilera, gerentes de Roscos de Bonachera, manifestaron su profunda emoción al escuchar la narración de su historia durante el acto. “Nos hemos quedado gratamente sorprendidos al vernos reflejados en Mil leyendas y una Luna; es un honor formar parte de esta obra y nos encantaría que el Proyecto Granada Costa siga contando con nosotros para futuros actos”, declararon.

Fieles a su refrán, recordaron que “nadie se va de Loja sin probar un rosco de Bonachera”, frase que resume la esencia de su trabajo y su compromiso con la tradición lojeña.

En gesto de gratitud, la familia Bonachera ofreció un detalle especial a todos los asistentes, como símbolo de hospitalidad y reconocimiento a quienes participaron en esta jornada cultural.

Foto de familia juntos con los premiados: Jose Segura Haro presidente del proyecto, Ana Martinez Parra y Jesus Solano premiado del certamen, Anita Ávila gerente de museo y José Antonio Teniente Alcalde y Concejal de Cultura de Loja

2 pensamientos sobre “Loja revive su memoria en la presentación de Mil leyendas y una Luna y rinde homenaje a sus empresas, artistas y tradiciones

  1. Enhorabuena a todos los premiados, me hubiese gustado mucho poder estár presente en el certamen pero por causas de salud no se ha podio, ya vendrán tiempos mejores en los que esté mejor, felicidades para todos, un fuerte abrazo desde la distancia con cariño y admiración.

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