La Lucha y la Esperanza en el Día Mundial del Niño Prematuro.


Dra Toñy Castillo
Cada 17 de noviembre, el mundo se tiñe de morado para recordarnos una realidad conmovedora y vital: el Día Mundial de la Prematuridad. Esta fecha va más allá de una simple conmemoración; es un abrazo global a millones de familias y un reconocimiento profundo al coraje de los bebés que deciden adelantarse a su cita con el mundo. La iniciativa, impulsada por familias y profesionales de la salud, busca romper el silencio sobre esta etapa en la vida de muchos niños y niñas, que es la principal causa de mortalidad infantil en menores de cinco años. La idea es sencilla pero poderosa: hacer visible lo invisible. Subrayando que los primeros días y cuidados de un bebé prematuro son cruciales para su desarrollo a largo plazo, así cómo, buscar y crear conciencia sobre la necesidad de invertir en atención neonatal especializada para garantizar que cada bebé tenga la oportunidad de crecer en entornos saludables.
El lema para el Día Mundial del Niño Prematuro en 2025 es: «Un Buen comienzo para un futuro esperanzador» Esta frase desea enfatizar la importancia de la atención de calidad desde el nacimiento para asegurar un futuro saludable para los bebés prematuros.

Cifras que conmueven
Si observamos, las cifras son impactantes: se calcula que uno de cada diez nacimientos en el planeta es prematuro, lo que se traduce en unos 15 millones de bebés al año.
Para simbolizar este hecho, hay una imagen que se ha convertido en el emblema de esta jornada: una fila de diez pares de calcetines colgados, y justo uno de ellos, diminuto y de color morado intenso, nos recuerda a ese bebé que no quiso esperar. El morado no es casual; representa la sensibilidad, pero también la esperanza y la fe en su lucha.
Sin embargo, detrás de la estadística fría, se esconde una desigualdad dolorosa. Mientras que en los países con altos recursos los bebés que nacen extremadamente pronto (a las 28 semanas) tienen altas probabilidades de sobrevivir, en las naciones más pobres, muchos de estos pequeños mueren por la simple falta de cuidados básicos y asequibles. Esta disparidad nos grita la necesidad de igualdad de oportunidades sanitarias.
La Lucha Silenciosa en la Incubadora
Un bebé prematuro es un auténtico héroe. Su primer hogar no es la cuna, sino la incubadora, un espacio que, aunque frío y lleno de tecnología, se convierte en el refugio que le permite madurar lo que el útero materno no pudo terminar: sus pulmones, su sistema digestivo, su cerebro, convertido en cálido gracias a las sabias manos expertas que lo cuidan.
El camino es largo y lleno de incertidumbre, y es aquí donde la figura de los padres cobra una dimensión fundamental. Por suerte, la medicina ha evolucionado para reconocer que el mejor tratamiento no está solo en las máquinas, sino en el contacto humano y grandes profesionales que trabajan en los hospitales.
Método Canguro: El contacto piel con piel es el mejor regulador térmico, el mejor calmante y el mejor catalizador del vínculo.
Presencia Constante: Hoy se lucha por eliminar la noción de los padres como «visita» en la UCI Neonatal. Su presencia continua reduce el estrés del bebé, fomenta la lactancia y les da voz en el cuidado de su hijo.
Esta filosofía de atención centrada en la familia humaniza la experiencia hospitalaria y reconoce que los padres son parte esencial del equipo de salud.
El Legado de la Prematuridad.

Conmemorar el 17 de noviembre es una llamada a la acción para todos. Es un momento para detenernos y pensar:
En los Profesionales: Para agradecer a los neonatólogos que no solo cuidan cuerpos, sino que también consuelan almas y se convierten en el mayor apoyo de estas familias.
Para recordar que la inversión en neonatología de calidad es una inversión directa en el futuro de nuestra sociedad.
Hoy celebramos la vida, la tenacidad y la resiliencia de estos «pequeños gigantes». Han llegado antes de tiempo, pero su historia nos enseña que el tamaño del corazón no se mide por las semanas de gestación, sino por la fuerza con la que laten sus ganas de vivir.
