José VR: la voz que transforma emociones en canciones

Con apenas 20 años y una trayectoria que comenzó hace poco más de un año y medio, José VR ya se perfila como una de las voces más prometedoras de la música urbana y sentimental actual. Natural de Molvízar, este joven artista ha convertido la constancia, la autenticidad y el talento en los pilares de un proyecto que nace del corazón y apunta alto. Sin artificios y con una madurez inusual para su edad, José María habla con franqueza sobre sus inicios, sus inseguridades, sus referentes —de Pablo Alborán a Quevedo— y sobre Ensueños, su último EP, un viaje emocional donde la melancolía, la esperanza y el amor se entrelazan en seis temas honestos y llenos de vida.
En esta conversación abierta, nos descubre los entresijos de su proceso creativo, las emociones que lo impulsan y las anécdotas que ya marcan su carrera. Desde el temblor de su primer escenario hasta el deseo de llenar grandes salas sin perder los pies en el suelo, José María VR no solo canta: se entrega. Y ese es, quizás, el secreto de su creciente conexión con el público.

“Siempre supe que esto era lo mío”
¿Cuándo descubriste que querías dedicarte a la música?
Pues yo, la verdad, esto viene desde que era chico. Siempre escuchaba programas como La Voz, Got Talent, Fenómenos Fan… todos esos. Y yo ya sabía, incluso cuando cantaba en la ducha o en cualquier ocasión, que quería dedicarme a esto. Era tímido, pero poco a poco fui enfrentándome a esas inseguridades que llevaba dentro. Si quería hacer música de verdad, tenía que librarme de ellas. Y así ha sido, hasta llegar al punto en el que estoy hoy.
¿Recuerdas la primera canción que te emocionó de verdad?
Sí. Justo fue una de Pablo Alborán. No es nueva, pero me marcó mucho. La canción se llama ¿Quién?
¿Quiénes han sido tus principales influencias musicales?
Pues sin duda Pablo Alborán y Antonio Orozco. Y de los artistas actuales, diría que Saiko y Quevedo.
¿Cómo fue tu primera experiencia sobre un escenario?
Fue muy emocionante. Me subí sin saber qué iba a pasar, sin saber el apoyo que podía tener. Solo tenía una canción publicada, y hacía apenas una semana que la había sacado. Era todo muy reciente. Recuerdo que las pruebas de sonido no salieron como esperaba, lo que me puso bastante nervioso. Pero una vez que salí al escenario, todo cambió. El concierto fue bien y tengo un recuerdo muy especial de ese momento. Cuando bajé, me puse a llorar. No era tristeza, era emoción pura. Ni yo mismo sabía por qué estaba llorando, pero supongo que era por lo bien que salió todo.

“Mi estilo es innovador, urbano y diferente”
¿Cómo definirías tu estilo musical en pocas palabras?
La verdad es que lo definiría como innovador, urbano y diferente, dentro de lo que cabe. Intento hacer algo que tenga mi sello personal.
¿Qué temas o emociones te inspiran a la hora de componer?
Desde que empecé mi trayectoria musical, me inspiran sobre todo el amor y el desamor. Son los dos pilares de mis letras. Nunca he escrito sobre esto, pero también me gustaría componer algo relacionado con la superación personal.
¿Cómo nace una canción en tu caso? ¿Letra primero o melodía?
Casi siempre empieza por una letra. A veces surge escuchando algo, hablando con alguien, o en cualquier lugar —en casa, con amigos— cuando alguien me cuenta algo que le ha pasado o recuerdo alguna vivencia mía. Entonces empiezan a fluir las ideas. En otros casos, por ejemplo cuando voy al estudio a grabar, me ponen una base musical y ahí sí que empiezo por la melodía. Luego, a partir de esa melodía, construyo la letra.
¿Tienes algún ritual antes de escribir o grabar?
La verdad es que no. No tengo ningún ritual concreto.

“Sueños es un viaje emocional en seis canciones”
¿Qué mensajes quieres transmitir con tu último trabajo?
Mi último trabajo es un EP de seis temas que se titula Ensueños. Con él quiero transmitir una experiencia casi fantasiosa, como si entraras en otro mundo. La temática parte del concepto de “mori de Samos” —que representa un estado de ensoñación, de no creerte lo que estás viviendo— y se desarrolla con momentos de melancolía, nostalgia por el pasado, reflexiones sobre el futuro y el amor. Es un viaje de emociones muy profundo, como abrir el corazón de par en par.
¿Cuál de tus canciones sientes que te representa más?
Una que saqué hace ocho meses: Morena de Infarto. Para mí, es un tema muy personal, aunque siento que está infravalorado. Quizás porque no es de los que suenan en discotecas ni encaja en lo que hoy en día suele buscar la gente. Pero para mí, marca mucho más que cualquier otro tema más comercial. Tiene una carga emocional que me representa al cien por cien.
¿Qué reacción esperas del público al escuchar tu música?
Sobre todo, que se emocionen y que reciban el mensaje que intento transmitir. Cuando empecé a trabajar en este último proyecto, Ensueños, tenía esa duda en la cabeza: “¿Le llegará a la gente?”. Siempre he sacado temas sueltos, uno por uno, y nunca me había atrevido a lanzar un conjunto completo. Así que lo que más me importaba, aparte de que sonara bien y tuviera sentimiento, era que el mensaje llegara globalmente. Que cuando alguien escuche el EP completo, hasta la última canción, pueda decir: “Sí, me ha llegado lo que este hombre quiere decir”. Eso es lo más importante para mí.

“La constancia y la voz son lo que me hace diferente”
¿Qué ha sido lo más desafiante de sacar adelante tu proyecto?
Sobre todo, enfrentar el “¿qué pasará?”. Desde el principio, supe que no hacía música por números, aunque claro que todos deseamos que lo que hacemos tenga éxito y nos permita vivir de ello con cierta tranquilidad. Pero lo más difícil ha sido convivir con la incertidumbre. Hoy en día hay mucha gente queriendo ser artista, en todos los ámbitos de cara al público, y eso hace que sea complicado destacar. Además, los comienzos son una inversión muy grande. Hasta que no empiezas a dar conciertos o a generar regalías en plataformas digitales, es muy difícil mantener esto a buena calidad.
¿Hay alguna anécdota divertida o inesperada que te haya marcado en el escenario o en el estudio?
La verdad es que sí, tengo varias, pero una que recuerdo mucho pasó en un concierto en Barcelona. Yo pensaba: “Aquí no me conoce nadie, me han invitado por ser un evento de personajes públicos donde se reúne mucha gente”. Termino de cantar, veo que a la gente le ha gustado, y de camino al vestuario una chica se me acerca y me pide: “¿Me firmas el pecho?”. Puede sonar raro, pero fue lo más inesperado que me ha pasado sobre un escenario.
En estudio, otra cosa que me marcó fue que, mientras grababa, alguien con mucho peso en la industria musical me dijo: “Lo estás haciendo bien, vas por buen camino”. Eso también te da un empujón enorme.
¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado en la música?
Algo que me dijeron varias personas cercanas: que sabiendo quién soy y lo que puedo dar, me aferre a eso. Que me lo crea. Y aunque suene exagerado o un poco chulesco, es así. Si tienes un talento y puedes producir algo grande, hay que aprovecharlo. Nadie va a creer en ti si tú no lo haces primero. Yo me conozco y sé lo que puedo dar. Por eso me lo creo, porque si no me lo creo yo, nadie lo hará por mí.
¿Qué crees que te hace diferente de otros músicos emergentes?
La constancia, sin duda. También mi voz. No tengo nada en contra de quienes usan recursos como el autotune, es algo que está a la orden del día, pero en mi caso intento mantener mi esencia natural. Además, tengo agilidad mental para escribir y componer, y sobre todo, tengo hambre. Hambre de mejorar, de crecer, de vivir de esto. Y eso, hoy en día, marca la diferencia.

“Quiero llenar salas, pero sin perder los pies en el suelo”
¿Qué metas te gustaría alcanzar en los próximos años?
Principalmente, estar bien de salud, tanto mental como emocional. Eso lo relaciono directamente con la música: si uno no está bien por dentro, no puede dar lo mejor de sí fuera. A partir de ahí, me gustaría mantener mis valores, que la fama no se me suba a la cabeza si algún día llega, y seguir siendo constante. Y sí, uno de mis grandes sueños es llenar algún sitio grande, rodeado de personas a las que realmente les llegue lo que hago.
Si pudieras colaborar con cualquier artista, ¿quién sería?
Si hablamos de leyendas, sin duda Pablo Alborán. De los artistas actuales, me gustaría trabajar con Omar Montes, Saiko, Quevedo o Rvfv. Todos ellos están haciendo cosas muy potentes y aportan mucho a la escena musical en España.
¿Qué imaginas para tu carrera dentro de diez años?
Me gustaría tener todo más estructurado: giras, conciertos, equipo, y una dirección clara para mi música. Ahora mismo tengo 20 años recién cumplidos y llevo apenas un año y medio en la música. Siento que todavía estoy buscándome, encontrando qué es lo que más me representa. Tengo un estilo definido, pero creo que siempre se puede pulir más, evolucionar. En diez años, sueño con estar haciendo cosas mucho más grandes, que lo que ahora es un sueño se haya convertido en realidad.
¿Qué le dirías a alguien que sueña con empezar en la música pero aún no se atreve?
Que no lo piense dos veces. La vida es corta y oportunidades hay pocas. A veces dejamos de hacer cosas por miedo al “qué dirán” o por no defraudar a nuestra familia, pero al final la última decisión es nuestra. Siempre digo que prefiero quedarme a cero, pero por lo menos haberlo intentado y vivir de lo que amo, que pasarme la vida siendo infeliz haciendo algo que no quiero ser. Hoy es el momento.
Además, la industria musical cambia muy rápido y es cada vez más exigente. El público busca artistas jóvenes, con talento y con hambre. Cuanto más tardes en intentarlo, más difícil será posicionarte. Así que si tienes esa inquietud dentro, lánzate. No hay nada más bonito que jugártela por lo que amas.
Antonio Segura
