Inmaculada Rejón: Canto, Pasión y Alma de Granada

En el pintoresco pueblo de Cájar, en las fértiles tierras de Granada, vio la luz por vez primera Inmaculada Rejón, una dama que, como musa inspirada por los cielos, desde temprana edad dejó entrever el arte que habría de brotar de su pecho cual manantial inagotable. Desde niña, la música y el canto no fueron para ella mero entretenimiento, sino lenguaje divino, y con tesón y humildad comenzó a forjarse un destino que habría de iluminar corazones y alegrar almas.
Autodidacta y tenaz, Inmaculada no precisó de linajes ni privilegios para destacar; más bien, su virtud residió en el don de hacerse a sí misma, moldeando con esfuerzo aquello que la fortuna no había concedido. Amante de la felicidad compartida, su mayor gozo no es otro que el de regalar sonrisas y melodías, sembrando alegría por doquier con su voz y su presencia, tan llenas de gracia y dulzura.
Corre el año de Nuestro Señor de 2001 cuando Inmaculada, en un acto de arrojo y creatividad, concibe el espectáculo titulado «Del Sentimiento a la Voz», un nombre que bien revela su propósito: tocar las fibras más íntimas del espíritu humano. En esta hazaña artística, contó al inicio con la compañía del ballet de María Angustias Solera, y el Teatro Municipal del Zaidín fue testigo del nacimiento de esta obra que dejó boquiabiertos a los presentes.
Un año más tarde, el destino le deparó un nuevo encuentro con el éxito, pues la escuela de baile MARICHU, encabezada por su directora, se unió a su aventura artística. Juntas presentaron el espectáculo en el majestuoso Teatro Isabel la Católica, donde la ovación del público y el fervor de los aplausos confirmaron que Inmaculada había hallado su lugar en los corazones de los granadinos.

Desde entonces, MARICHU y su escuela de baile se convirtieron en compañeras inseparables de Inmaculada en incontables conciertos, que llevaron el arte del cante y la danza por toda la provincia. Mas entre todos estos eventos, uno destaca como cumbre de su trayectoria: los Premios Humanidades Granada Costa, celebrados en el emblemático Auditorio Manuel de Falla, donde su voz resonó con tal fuerza y emoción que dejó grabada su huella en los anales de la cultura granadina.
No obstante, su arte no se detuvo ahí, pues con el programa «Vamos de Marcha», auspiciado por la Diputación de Granada y Caja Granada, emprendió una noble misión: recorrer la geografía de su tierra natal, llevando su espectáculo «Del Sentimiento a la Voz» a los mayores, quienes encontraron en ella no solo una artista, sino una compañera que les recordaba el poder transformador de la música.
En su trayectoria artística, Inmaculada ha demostrado una gran capacidad de adaptación e improvisación, por lo que ha sido elegida en numerosas ocasiones para la presentación de eventos y festivales, destacando siempre por su simpatía y cercanía.
Como fruto de su trabajo, podemos disfrutar de diez maravillosos discos, siendo el último de ellos “Estrellas”, trabajo en el que pone voz a diez de los artistas más icónicos de la canción española, modernizándolos y convirtiéndolos al estilo propio tan característico de su voz. Entre ellos encontramos Raphael, María Dolores Pradera, Antonio Machín o el cantautor granadino Carlos cano. Otro de sus anteriores trabajos es “Entre Pueblos y Cantares”, donde alabó las virtudes de numerosos municipios españoles, entre ellos su localidad de origen, Cájar, donde fue pregonera de las fiestas en el año 2019. Allí fue homenajeada con una placa conmemorativa del lugar de su nacimiento.
Esta trayectoria artística la ha llevado a actuar en numerosas localidades y ciudades, no solo de Granada, sino de toda la geografía española, como Madrid, Valencia, Barcelona, Lérida, Palma de Mallorca, Málaga… Llevando su arte innato a todas partes, por lo que siempre ha recibido cálidos aplausos y felicitaciones.
Pero lo que más distingue a Inmaculada Rejón, si me permiten, no es únicamente su voz ni su talento innato, sino su capacidad para tejer vínculos con quienes la siguen. No los llama meros espectadores ni auditorio, sino “fans-amigos”, porque para ella la música es un puente que une corazones, no un escenario que levanta distancias.
En suma, Inmaculada Rejón es ejemplo de cómo el arte puede brotar del suelo más humilde y florecer hasta alcanzar las alturas más nobles. Lejos de descansar en sus laureles, se encuentra en un gran momento artístico, continuando con pasión su andadura artística. Su voz sigue deleitando a quienes la escuchan, mientras participa activamente en eventos culturales que enriquecen y unen a su comunidad. El canto de Inmaculada Rejón sigue resonando, dejando huellas indelebles en los corazones de quienes tienen el privilegio de escucharla.
Carlos Álvaro Segura Venegas

Que bonito Carlos Alvaro.
Graciasss. Besos. y abrazossss.