II LOS XUETES DE MALLORCA (SEGUNDA PARTE)
Segunda parte del análisis histórico sobre los xuetes de Mallorca: sus juicios, prácticas judaizantes ocultas, supervivencia cultural, estigmatización y el fin de la Inquisición en 1820. Un testimonio profundo sobre resistencia, fe y memoria colectiva.

Desde 1688 al 1691 los juicios fueron siguiendo su curso, aunque muchos llegaron a durar hasta tres años. Los más débiles confesaban rápidamente, decían que “habían recaído en la herejía de la ley de Moisés”, en cambio, los más fuertes se resistían y sólo confesaban bajo tortura, algunos suplicaban conciliarse con la Iglesia y abjuraban de sus herejías; aunque todos sabían que si no confesaban de una manera “completa” serían sometidos a la horrible pena de muerte por garrote, y después de muertos serían echados a la hoguera. Así estaba implicada toda la comunidad judía a decir todo lo que sabían. Aún así seguían practicando en secreto sus ritos y ceremonias judaizantes: ritos mortuorios, no comían cerdo, celebraban la Pascua Judía, ayunos… durante los ritos mortuorios la familia del difunto no comía ni bebía durante ocho días, no se cambiaban de ropa en un mes, cumplían las leyes de la dieta, etc. Los mallorquines comían arroz con aceite. Estas ceremonias impresionaban mucho a los niños, aunque sus padres creían que estaban preparados para ello; les hacían presenciar estas ceremonias y les advertían que guardasen “su secreto” de todo lo que veían y oían. Esto era un problema para los niños de los conversos. A los 13 años se les consideraban adultos. En cuanto a los “ayunos” (dejuni) eran de diversos tipos:
- el primero era el DEJUNI de GEDALIH
- el segundo el GRAN DEJUNI D’ESTER, fiesta mayor religiosa
- el tercero DEJUNI de las LENTEJAS, era en julio en memoria de la destrucción del templo de Jerusalén.
- el cuarto el DEJUNI del PRIMOGÉNITO, la víspera de la Pascua Judía.
- el quinto el DEJUNI del PERDÓN o DEJUNI MAYOR, que pedían a Dios que los perdonase (los conversos creían o tenían la sensación de vivir en pecado)
- celebraban la FIESTA de los TABERNÁCULOS
Los ayunos tenían lugar los primeros 10 días que siguen a la luna nueva de septiembre. Para estas fiestas se vestían con la ropa adecuada a cada ocasión, también decoraban las casas según la costumbre.
Los conversos celebraban EL SÁBAT como principal día festivo de la ley mosaica: el sábado era el día de descanso, pero fingían que trabajaban para no ser reconocidos. La víspera limpiaban las casas en honor al Sábat, mataban las aves según su ritual y usaban un cuchillo especial, cocían el pan rogando que la masa subiese, hacían la comida la noche anterior, se ponía aceite limpio para asegurar la iluminación desde la puesta del sol del viernes hasta la del sábado, cuando encendían el candil decían: “alabado sea el nombre de Dios…” las casas tenían aire de festividad… todo ello con el fin de dedicar el día entero a la oración, y si no tenían nada hecho ese día no comían. Los hombres se vestían de fiesta y las mujeres se ponían la ropa y joyas mejores y más caras, y “empleaban cosméticos”.
Celebraban la entrada del Sábat al ponerse el sol los viernes para alabar el poder, la omnipresencia y la bondad del dios de Israel.
HERENCIA RELIGIOSA SECRETA
- iba de generación en generación
- tenían que conocer los días de ayuno y fiestas judías
- también las leyes de la dieta
- las plegarias y bendiciones
- las tradiciones del casamiento, y finalmente
- la teología y la historia de los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento.
Los tres pecados capitales judíos eran: la idolatría, el adulterio y el derramamiento de sangre.
Para los conversos, Cristo era un hombre como los otros y no podía ser Dios porque era mortal, en cambio, para ellos el Mesías aún no había venido, tenían que esperar que el pueblo hebreo hiciese penitencia de sus pecados y cuando apareciese, los judíos se verían libres de su esclavitud y los guiaría a la “tierra prometida” (profecía de Daniel)
SENTENCIAS O ACTOS DE FE
Las sentencias fueron pronunciadas en 5 actos de fe en la iglesia de los dominicos de Palma, Santo Domingo.
Los condenados eran exhibidos públicamente y cada uno llevaba el sambenito (hábito de penitencia que llevaban los condenados por el tribunal de la Inquisición) en el que se indicaba la clase de crimen que había cometido y el correspondiente castigo. Había un “Tiempo de Gracia o tiempo de Perdón” para mitigar sus castigos o evitar la cárcel, si declaraban antes de 30 días o pagaban una multa. Se le preguntaba al acusado el nombre de sus antepasados o si alguno de ellos había comparecido alguna vez ante la Inquisición; y la respuesta era siempre la misma: “de casta y generación de chuetas de la calle del Sayell” (Jaime II)
A finales de 1695 se hicieron los últimos juicios de los conversos y la persecución quedó finalmente cerrada. Muchos continuaron viviendo en los barrios de El Call y Sa Calatrava. Mantenían la memoria muy viva de la exhibición permanente de los sambenitos. Estaban tan estigmatizados, que uno de los conversos, con el deseo de destruir el recuerdo de aquel hecho adquirió la columna de la sinagoga secreta y borró las inscripciones con los nombres de todos ellos, y donde antes estaba la sinagoga se erigió un pilar.
Acaba la Inquisición en Mallorca en el año 1820 e inmediatamente se dio libertad a todos los presos, hecho que fue presenciado por una gran multitud de gentes venidas de todos los pueblos de Mallorca y, enfurecidos, fueron al Tribunal, luego saquearon y quemaron el convento de los dominicos y el palacio de la Inquisición. A la mañana siguiente se podía leer esto en cuartillas por toda la ciudad:
“Esta casa bien mirada
al infierno ha parecido
hera buena la entrada
y muy mala la salida”

