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FLAMENCO Y TOROS (XXVIII). Francisco Rivera “PAQUIRRI” (1948 -1984)

Cuentan las crónicas taurinas que Paquirri equivocó su apodo, ya que en lugar de Paquirri debió escoger el apelativo Facultades, dado que “ era un muchacho que más parecía  un deportista que un torero, sobre todo cuando se le veía andar hacia atrás con la misma facilidad y rapidez  que  para adelante y saltar la  barrera con una  agilidad verdaderamente  prodigiosa”, como hemos leído en la obra “Tauromaquia fundamental”, pág. 175  (Universidad de Sevilla, 1974).

Francisco  Rivera  Pérez , llamado “PAQUIRRI”, nació en Zahara de los Atunes (Cádiz),  el 5 de marzo de 1948; era  hijo del  novillero Antonio Rivera  Alvarado (17/02/1920 –10/XI/2009) quien fue el encargado del matadero municipal de Barbate, donde  Paquirri y su hermano, el también matador  José Rivera “Riverita” – torero de mucha más clase pero carente de impulso – comenzaron a torear. Los críticos taurinos han dicho, desde siempre, que  Paquirri  estuvo  muy influenciado por el toreo de Rafael Ortega “El Gallo” y  de  Miguelín. También se ha  comentado que Francisco Rivera “Paquirri” perteneció a una de las generaciones más brillantes que ha tenido la fiesta brava española  , conformada por Manuel Benítez “El Cordobés”, Antonio  Ordoñez,  Paco Camino, Diego  Puerta, El  Viti, Sebastián Palomo Linares, siendo el más  espectacular de ese grupo.

Paquirri, como hemos dicho, se  crió en Barbate y allí tuvo lugar su debut, el  16 de  agosto  de  1962, enfrentándose con  reses de Núñez  Polavieja  y  en el 1964 intervino  en su primera novillada en la plaza de toros de Cádiz. Consiguió su primer triunfo taurino en Sevilla, 1º de mayo de 1966, cortando tres orejas en una novillada  en  la que estuvo acompañado de Pepe Luís  Segura y  Manolo Sánlúcar.

Tomó la alternativa  como matador de toros en la Plaza Monumental de  Barcelona (17/07/1966), de manos de Paco Camino y El Viti como testigo, con toros  de Urquijo. Toreó mucho entonces por el Sur de España, con gran éxito, debido a  su espectacular manera de interpretar  el toreo, y confirmó  su alternativa en Madrid el 18 de Mayo de 1967, actuando también Paco  Camino de padrino y José Fuentes de testigo, con  toros  de Juan  Pedro  Domecq.

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Francisco  Rivera  “Paquirri” obtuvo grandes triunfos no sólo  en  España, sino también  en  América, ya que su estilo se prestaba mucho a la ovación  fácil; pero, a partir de 1973, centró mucho su toreo, hasta el punto de conseguir el premio  al triunfador de la Feria de Sevilla (1973) por una extraordinaria  faena  que  le hizo a una res de los herederos de  don  Carlos Núñez, toreando con el  mayor  reposo  y  ligazón  posibles. Bajo la poderosa y experta férula de su apoderado Camará logró alcanzar los mayores triunfos, pero la  terrible  Parca le  estaba  esperando  en  la  plaza  de Pozoblanco (Córdoba), compartiendo cartel con el Yiyo y El Soro, donde fue cogido por el toro Avispado. La  cornada le rompió las venas  ilíaca, safena y la arteria  femoral, corría el día 26 de septiembre de 1984. Dos días después, miles de personas le dieron  el último adiós en la Plaza de la Maestranza de Sevilla. Fue enterrado  en  el Cementerio de San Fernando. Aquel  cartel fue llamado  “Cartel  maldito  de Pozoblanco”, por la muerte del  Yiyo  once meses después  en  circunstancias  similares, y la cogida  un año  más  tarde de “El  Soro” que sufriría una  lesión  de  rodilla que le retiró de los  ruedos. El nombre y “maestría” de Francisco Rivera “PAQUIRRI” han sido inmortalizados  con una preciosa y artística estatua  en  El  Puerto de Santa  María (Cádiz) y un grandioso “Monumento a Paquirri”  que, en abril de  2010, le  dedicó  el  Ayuntamiento de Pozoblanco.

A título  de curiosidad – seguimos con “La mujer en los Toros” – citaré  solamente algunas toreras que han pasado a  la “Historia  de  la tauromaquia” como  más sobresalientes: Teresa  Bolsí, torera andaluza. Actuó entre los años 1850 -1860. De ella nos legó un precioso dibujo Gustavo Doré ( 1832 – 1883).

La Guerrita, la primera mujer que se apropió el nombre de un famoso torero “El  Guerrita” (1862 – 1941). Nació en  La Torre  (Toledo). Toreó en Sevilla y fue la primera mujer que actuó en México. Dolores Sánchez “La Fragosa”, ya citada, y de la que se dice que fue la primera  mujer que usó  el traje de luces tradicional. Y como  curiosidad, hay  que  decir que  tuvo una cuadrilla  formada íntegramente  por hombres.Soledad  Miralles, que formaba parte  de “Las  Noyas”, señoritas catalanas toreras. Se disntiguió por su exquisito manejo  del capote. La  tradición  torera la cita con frecuencia. La  Reverte, que llegó  a  emular  el nombre  y toreo de Antonio Reverte  Jiménez, sobresaliente  matador de  toros  de Alcalá del Río, Sevilla (1868 – 1903).Conchita Cintrón, nacida en Chile  (Antofagasta), 1922, pero naturalizada  en Perú, fue  famosísima  rejoneadora, aunque  frecuentó  también  el  toreo a  pié. En México le  aplicaron  el sobrenombre de la “La diosa rubia del  rejoneo”. En España, actuó desde 1945 hasta  1959. Murió en el  año 2009.

Si yo  enumerara las “mujeres cantaoras”, necesitaría varias páginas. Me cabe la gran satisfacción espiritual de ser el pionero en  describir qué papel ha jugado la mujer en la historia del Arte Flamenco, como lo  dejé  bien  patente   con  mi libro “Presencia de la mujer  en el Flamenco” (Málaga, 1994), acompañado de un Cd. Pongamos, siquiera, el  nombre de algunas que han revalorizado el  flamenco (Cante, Baile y Toque): África de La Peza, cantaora del siglo XIX, que cultivó los  fandangos granadinos. La Águeda, distinguida  cantaora de Malagueñas, durante el siglo XIX. Ana la Alondra, del Puerto de Santa María, célebre por  sus  interpretaciones  de Seguiriyas y Soleares.Vivió en el siglo XIX. La Andonda, genial cantaora de Soleares. Ha sido una de las mayores glorias del “cante trianero”, aunque, según los últimos estudios, era de Ronda (siglo XIX). Tía Anica “La Piriñaca”, sobresaliente cantaora de Seguiriyas, Soleares y Bulerías (Jerez, 1899 -1987). Tía Anilla de  Ronda, que destacó en Soleares y Serranas. El poeta Carlos de Luna compuso, en su honor, una precioso poema. Concha “La Peñaranda” (siglo XIX), excelente cantaora de “Cantes mineros” y Malagueñas. Dolores la de la Huerta, creadora de los “Fandangos de Lucena” (siglo XIX). Las magistrales cantaoras, y hermanas, Bernarda y Fernanda de Utrera inigualables en Soleares, Romances, Bulerías. Pastora Pavón Cruz “Niña de los Peines (1890 -1969), la más grande cantaora de todos los tiempos. Dominaba todos los estilos. Dolores Jiménez “Niña de la Puebla” (1908 -1999), la gran divulgadora de los “Campanilleros”. La Trini, La Parrala, Paca Aguilera, La Serrana, La Coquinera, Paquera de Jerez, Encarna la Sallago. En  síntesis: perfecta similitud entre la “Mujer torera” y la “Mujer flamenca”.

Alfredo  Arrebola, Profesor -Cantaor

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