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El impacto emocional del nacimiento de un hermano

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El nacimiento de un nuevo hermano, puede ser vivido muy mal por los otros hijos[1], especialmente si se es el primogénito. Este nuevo miembro de la familia puede ser vivido como un enemigo que va a desplazarle de su lugar dentro de la familia. La Biblia y la mitología nos ofrecen muchos ejemplos de celos patológicos entre hermanos, como: Cain y Abel, José y sus hermanos descritos en la Biblia, o Romulo y Remo míticos personajes de la creación de Roma. De la literatura destacaría la magnífica novela de John Steinbeck “Al este del Eden”[2], que relata el mito de Cain y Abel en la California del siglo XIX, donde los dos hermanos rivalizan por el amor de su padre.

En la mayoría de los casos, la aparición de los celos, es una reacción que podemos considerar dentro de la normalidad evolutiva. Estarían relacionados con la necesaria organización psíquica y emocional para ubicarse en la realidad, sentir que no es “el centro del mundo”. Si se le ayuda a superar esta fase, va a salir reforzada no solo la cooperación entre hermanos, sino que permitirá un aprendizaje para su organización emocional, personal y social.

Pero, ¿qué pasa si estos celos no pueden ser elaborados y contaminan las relaciones personales y familiares? Como señalaba, e independientemente de que, durante el embarazo, se le haya preparado para el nacimiento del hermano y éste se haya mostrado entusiasmado con el nacimiento del mismo, va a producirse un cambio brusco en la relación del hermano con los padres, porque el bebé necesita cuidados constantes. Otro factor que también incrementan los celos es la atención que todos, familia y conocidos prestan al bebé y que pueden incrementar el sentimiento de exclusión. Todos estos elementos pueden generar sentimiento de favoritismo y exclusión. Frente a este sentimiento se pueden observar diferentes cambios de conducta para llamar la atención.

Existen dos libros que explican, desde la perspectiva del hermano desplazado, los celos que le generan el nacimiento del nuevo hermano: “El príncipe destronado”[3] de Miguel Delibes y “Yo también quiero tener hermanos” [4]  de Astrid Lindgren. El protagonista de “El príncipe destronado” es un niño de 4 años, el quinto de 6 hermanos, que al nacer su hermana se siente desplazado de su lugar privilegiado, lo que le lleva a llamar la atención con travesuras y palabrotas. En “Yo también quiero tener hermanos” Peter es hijo único y como sus amigos tienen hermanos el también quiere para poder jugar con ellos. Por eso, cuando sus padres[5] le dicen que va a tener un hermanito está muy ilusionado i entusiasmado. Este entusiasmo e ilusión mostrado a lo largo del embarazo queda totalmente roto cuando llega el bebé real a casa. Se siente totalmente desplazado de su posición dentro de la familia y del amor de sus padres y los celos le llevan a tener pataletas o hacer travesuras con el propósito de llamar la atención de sus padres. Este libro explica lo que normalmente ocurre: se pide un hermanito confundiéndole con un muñeco. Uno puede jugar con el muñeco a su gusto y por supuesto los padres no le desplazarán por ese bebé. Pero la realidad con la que se encuentra es muy distinta. El bebé necesita cuidados y atenciones especiales y mucho tiempo de dedicación. Nunca más va a ser el único o la única. Y este duelo a veces es difícil de elaborar, por lo que son frecuentes cambios en la conducta como una forma de llamar la atención. En estos dos libros el nacimiento del nuevo bebé siempre es un duelo, independientemente de si se es el hijo mayor o cuando hay más hermanos.

¿Cómo se puede ayudar a estos niños[6]?. La literatura psicoanalítica profundiza en los diferentes aspectos emocionales que aparecen a raíz de los celos entre hermanos. Freud[7] analiza los celos, la rivalidad y la estructura de los vínculos familiares desde la respectiva del desarrollo infantil, y[8] los aspectos ligados a los duelos.  Winnicott[9] los relacionó con la construcción del yo y la capacidad de relacionarse con los demás. Es importante el repaso de los aspectos patológicos que puede desencadenar el nacimiento de un hermano y que muchas veces no terminan de tomarse en cuenta. Para ello es importante ayudar al niño, pero también a los padres a poder superar esta difícil etapa. En primer lugar, es importante ver si la conducta del hijo se desencadena a raíz del nacimiento del hermano o ya tenía estos problemas previamente. Si son a raíz del nacimiento, primero entender que es lo que esta pasando y luego ver como reforzar y validar sus emociones. Evitar frases negativas como: “no tengas celos”, y en su lugar decir frases de refuerzo como: “es normal que te sientas mal”. También dedicar, en la medida de lo posible, un tiempo exclusivo para él y darle responsabilidades (en función de su edad) como hermano mayor en el cuidado del bebé. Y especialmente, jamás comparar a los hermanos: “tu hermano lo hace mejor” o “aprende de tu hermano”, porque cada uno es diferente y necesita sentirse valorado por quien es, no en comparación con el otro.

Como decía, los celos entre hermanos, son una reacción normal, pero es importante poder acompañar a los niños y a los padres para que se pueda elaborar este duelo. Les recomiendo una magnifica serie de TV3 que pueden ver traducida al castellano: “Esto no es Suecia”[10], que describe las dificultades de una joven pareja para educar a su hija y ser “padres perfectos”, según un modelo mítico e irreal de Suecia. Muchos padres pueden sentirse superados por el tema: cuidar al nuevo bebé y hacerse cargo de la conducta del hijo o hijos que ya tienen. Y los padres no nacen con un manual de cómo ser buenos padres debajo del brazo, por ello es importante ayudar en lugar de culpabilizar.

Dra. Carme Tello Casany

Psicóloga clínica

Presidenta Associació Catalana per la Infància Maltractada ACIM

Presidenta de la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil FAPMI

[1] Cuando hablamos de hijo es genérico y nos referimos tanto a hijo como hija

[2] Steinbeck J. (2001) “Al este del Eden” Barcelona, Tusquets Editores SA

[3] Delibes M. (1995) “El príncipe destronado” Barcelona, Ediciones Destino Colección Destino Libro

[4] Astrid Lindgren (2014) “Yo también quiero tener hermanos” Barcelona Editorial Juventud

[5] Cuando hablamos de padres usamos el genérico de padres y madres

[6] Niño es genérico y se refiere tanto a niños como a niñas

[7]Freud, S. (1914). “Introducción al narcisismo”. “Madrid: Biblioteca Nueva

[8] Freud, S. (1928). “Duelo y melancolía”. Madrid: Biblioteca Nueva

[9] Winnicott, D. W. (1965). “El desarrollo emocional del niño”. Barcelona: Paidós.

[10] “Esto no es Suecia” Ver serie completa y gratis en RTVE Play

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