ECO DE LOS DERECHOS HUMANOS
Ana María López Expósito reflexiona sobre la evolución de los Derechos Humanos, desde la antigua Ley del Talión hasta los desafíos actuales. Un texto que combina historia, pensamiento y poesía para recordar que la dignidad, la justicia y la paz siguen siendo pilares esenciales de la humanidad.

La Ley del Talión, recogida en el Código de Hammurabi (c. 1750 a.C.), representa uno de los primeros intentos de fijar la justicia en normas escritas. Su fórmula, “ojo por ojo, diente por diente”, “Si un hombre destruye el ojo de otro hombre, se le destruirá su ojo. Si rompe un hueso a otro hombre, se le romperá un hueso. Si un hombre hace caer un diente de un hombre de igual rango, se le hará caer un diente.”
Se podría decir que, desde el punto de vista literario, el código es también un testimonio poético de poder y orden: comienza con un prólogo en el que el rey Hammurabi se presenta como elegido por los dioses para proteger al débil y garantizar la equidad. Su influencia se extendió a tradiciones posteriores: aparece en la Biblia (Éxodo, Levítico, Deuteronomio) y se convirtió en símbolo universal de la justicia retributiva. De lo expuesto deducimos que el eco de aquella sentencia mesopotámica sigue presente en el imaginario cultural y literario como emblema de la dureza y la claridad de la justicia antigua.
Eleanor Roosevelt
«Los derechos humanos comienzan en los pequeños lugares, cerca de casa, tan próximos y tan pequeños que no pueden verse en ningún mapa del mundo.»
No quiero que me tapen la boca
ni que haya miedo en las calles,
que acaben genocidios y guerras.
Necesito la libertad de ser distinto,
de pensar de otra manera,
de amar sin muros ni cadenas,
de creer en lo que se quiera.
Necesito palabras verdaderas.
Que se acaben los políticos corruptos
que con palabras banales
nos riegan los oídos, buscando
su propio egoísmo.
Persigo la llama universal que no se humilla,
camino que busca la decencia,
bandera que en la tierra da presencia
al hombre libre que de su fe hace raíces.

Por primera vez, en 1948 y tras la segunda Guerra Mundial se proclama una lista de derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción. Más tarde en 1966 se crean una serie de pactos internacionales que convierten los principios de la Declaración en ley internacional vinculante.
Nelson Mandela reflexionó a conciencia sobre los derechos humanos a lo largo de su vida. Sus fragmentos y citas abordan no solo la libertad política, sino también la justicia económica, la educación y la igualdad. Cito algunas de ellas: «Negar a la gente sus derechos humanos es desafiar su propia humanidad» «La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo». «Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos más altos, sino por cómo trata a los más bajos». La lucha contra el apartheid: El compromiso de Mandela con los derechos humanos nació de su lucha contra un sistema institucionalizado de racismo y segregación que negaba derechos básicos a la mayoría de la población por su color de piel.
Mujeres fantasmas privadas
del placer de mirar con
burcas enrejados,
condenadas tras un velo.
Son el grito contra el abuso,
el amparo del desvelo,
la ley que no tiene dueño
carente de igualdad de condición.
Con el paso de los siglos van surgiendo nuevos derechos y desafíos relacionados con temáticas distintas como los Derechos de la «Tercera Generación»: Derecho a un medio ambiente sano, al desarrollo y a la paz. Todo enfocado a grupos más específicos: convenciones sobre derechos de la mujer, niños, personas con discapacidad, pueblos indígenas. No debemos olvidar los nuevos retos como el cambio climático, la defensa del espacio cívico, migraciones globales y el impacto de la inteligencia artificial.
No hay murallas que detengan la semilla,
ni penal que amordace la conciencia,
la voz de la justicia es resiliencia
que al débil fortalece.
Que nunca muera en sombras su proclama,
pues cada vida al mundo bien afianza
y en cada voz renace nueva llama.
Merecemos un techo que cobije
nuestros sueños, la escuela que abre caminos
a la luz del saber y la razón.
Que nuestra mano no sea el yugo
que oprima a otro ser igual.
Que sea el puente en la distancia,
la respuesta a tanto mal.
Mahatma Gandhi
«La no violencia es la mayor fuerza a disposición de la humanidad. Es más poderosa que el arma de destrucción más poderosa ideada por el ingenio del hombre.»
Algunos países se colman de fronteras
de fuego y los derechos se esfuman,
como el papel bajo la tormenta.
Si un país invierte en cañones,
roba escuelas, agua, pan, y esperanza;
no olvides que las guerras son cicatrices
abiertas en la piel del firmamento.
La guerra es un eclipse que roba luz al pueblo.
La violencia fabrica ruinas; la paz raíces.
No olvides que el deber más urgente
de la humanidad es lograr la paz en el mundo,
la paz no es un sueño,
es el único amanecer posible.

