Portada » DIARIO DE UN POETA EL DÍA QUE CONOCÍ A LA POETA Y ESCRITORA MARI CARMEN MESTRE

DIARIO DE UN POETA EL DÍA QUE CONOCÍ A LA POETA Y ESCRITORA MARI CARMEN MESTRE

Mari Carmen Mestre, es una de las mejores poetas de los últimos 40 años que tiene Mallorca. Una mujer tremendamente exquisita, poseedora de una gran cultura, que trasciende de su entorno literario y vivencial. Ella, pertenece a una familia donde la cultura ha sido uno de los principales ideales de los que ha hecho gala, pero todo ello, dentro de una sencillez y humildad fuera de serie. En casa de sus padres la cultura era como una oración diaria, imprescindible en el día a día.

            La poesía de Mari Carmen Mestre, es una poesía radiante y diáfana. En el que la estructura de sus versos se entrelaza con un vocabulario rico, llenos de bellas metáforas. Usa solamente las palabras exactas, para expresar su sentir más auténtico, en un lenguaje rico y expresivo, fuera de artificios innecesarios. Donde expresa su grandeza poética más auténtica.

            Pero, aun destacando su buen hacer en la creación de su poesía, no debemos olvidar y sí destacar su buen hacer en la creación de sonetos, que ella borda con ingenio y sabiduría. También debo destacar, que es una gran escritora de cuentos. Un arte muy difícil de escribir, aunque muchas personas crean que es una cosa sencilla de hacer. Mari Carmen Mestre, escribe con gran soltura tanto en verso como en prosa, le avalan los grandes premios obtenidos en ambas modalidades en España, que más adelante explicaré.

            María del Carmen Mestre nació en Felanitx (Mallorca). Desde siempre le gustó escribir y, en cuanto pudo, se presentó a un concurso, que organizaba la Asociación de Amas de casa Nuredduna, con un cuento titulado “Los siete colores” que ganó el primer premio. Posteriormente su afición a la radio le llevó a matricularse en la escuela de radiofonismo de Radio Juventud de Barcelona y en el Instituto de Teatro, que dirigía Guillermo Díaz Plaja. Tiempo que estudiaba la carrera de Filosofía y Letras. Mientras estaba en la ciudad Condal trabajó durante cinco años en Radio España. A su regreso a Mallorca, donde se casó con el periodista y escritor Octavio Aguilera, trabajó como locutora y guionista en Radio Mallorca.

            Por oposición, obtuvo plaza en Enseñanza Primaria siendo destinada al colegio Eugenio López, actualmente Aina Moll. Tras algunos años en el colegio de Establimens, se trasladó con su marido a Madrid, donde inició los cursos de Doctorado. Ejerció de Profesora en el Colegio Benito Pérez Galdós de Fuenlabrada, hasta que regresó de nuevo a Mallorca por cuestiones familiares. Opositó a Secundaria, obteniendo plaza en el Instituto Ramón Llull, donde se jubiló. Es madre de tres hijos, dedicados a la docencia. Eva, profesora de matemáticas, Óscar, profesor de FOL y Ester, profesora de inglés.

Mari Carmen Mestre

De sus premios literarios podemos citar en narrativa los siguientes: El Nacional, del Ministerio de Educación.

“Nueva Acrópolis”, “Archipiélago”, “Huchas de plata”, de la Confederación de Cajas de Ahorro.

“Nueva gente” y “Clarín”, de la Asociación de Escritores y Artistas

Españoles.

            En poesía.

            “Alcaraván”, de Arcos de la Frontera.

            “Virgen del Carmen”, de la Armada.

            “Alhoja de Oro”, de Sevilla.

            “Santa Teresa”, de Malagón.

            Ha publicado en prosa:

            Los demás no cuentan (1986), Vivir a penas (2004), Amar sin orillas (2009), Aquella canción de Elvis (2013), y Compás de espera (2021).

            En poesía:

            Algo que declarar (1979), Solo para todos (1981), La estación tardía (Premio Ángaro, Sevilla 1991), Os doy mis palabras (2028), y Mis sonetos son estos (2021).

            Conocí a Mari Carmen, a través de su marido, el escritor y periodista, Octavio Aguilera (al que recordaré en una próxima entrega de Diario de un poeta). Ese día encontré en Mari Carmen una gran señora, abierta, cultísima y con un gran don de gentes. Ese primer encuentro fue en su casa, a la que acudí, para hablar con su marido, sobre publicar un poema mío en su célebre revista literaria Bajarí. A partir de ese día, fueron muchas las veces que coincidimos en presentaciones de libros, recitales poéticos y, sobre todo, cuando ella entró en la AHE, siendo yo entonces, Presidente-Delegado para Baleares. Colaboró asiduamente en la revista Sa Roqueta. Celebramos comidas literarias, algunas de ellas en su chalet de Esporles, rodeados de poetas, escritores, músicos. Etc.

            Coincidimos en algunos viajes literarios, como el de Almuñécar, organizado por el Proyecto Cultural Granada Costa, lo que dio motivo para desplazarnos hasta Ítrabo, el pueblo donde nací. Paseamos por sus calles, viendo lo más destacado. Todo el grupo de Mallorca, fuimos recibidos en el Ayuntamiento de la localidad, por el alcalde D. Antonio Jesús Carrascosas Valverde, con el que departimos largamente, nos contó algunas realizaciones efectuadas en la localidad y se le hizo entrega de una placa, para que recordara aquel encuentro.

            Como habrán leído ustedes, queridos lectores, el currículo de nuestra querida amiga de hoy, es una verdadera fuente de creatividad. No es raro, ni nos debe de sorprender, ya que ella pertenece a una familia -como ya he dicho- dónde siempre ha habido, hay y habrá, inquietud literaria, como lo fue su padre, D. Bartolomé Mestre (de quien hablaré en su momento). Su marido, D. Octavio Aguilera, sus hijos, especialmente Ester, y, como seguro estoy, ese camino importante, lo seguirán algunos de sus nietos.

            Debo contar como anécdota, que una vez fui miembro del jurado de poesía La Ínsula, que convocaba el poeta y gran amigo, ya desaparecido, D. Esteban Pisón. El día del fallo, el Sr. Pisón, reunía en su chalet a los miembros del jurado y a todos los poetas finalistas. Previamente había que elegirlos. Ese año, yo elegí el poema de nuestra invitada de hoy y, ese año ganó el primer premio. No estoy seguro, pero pienso, que aún no la conocía personalmente. A lo largo de mi corta existencia he conocido a tantas personas, que a veces me hago un lío con las fechas.

            Recuerdo algunas de las comidas en su casa, con su esposo, amigos y algunos invitados más, casi todos poetas y escritores. La última vez que estuve en su casa de Palma, fue hace un par de años, que me invitó a tomar un chocolate con ensaimada. Ese día estaba D. Carlos Murciano, D. Diego Sabiote, y su esposa. Como era de esperar, la velada transcurrió hablando y leyendo poesía. Recuerdo que esa tarde Mari Carmen nos leyó varios poemas de su próximo libro, que fue posteriormente presentado en la Biblioteca Can Sales de Palma.

            Debido a que próximamente tengo que hablar sobre su esposo y su padre, no puedo alargar esta semblanza, ya que, posiblemente, me repetiría sobre los mismos temas. Solamente debo destacar si aún no lo he dicho, que Mari Carmen es un puntal firme de la cultura y las letras no solamente de Baleares, si no, del resto de España, en donde es, sobradamente conocida y reconocida, como poeta y escritora, en los círculos literarios más prestigiosos de la capital de España. Donde se codea con la flor y nata de la intelectualidad madrileña y nacional.

CELOS

Es la forma de amar más posesiva

que enferma al corazón con su tortura,

dolencia aleve que no tiene cura

por su insistencia indócil y obsesiva.

Exigiendo de amor en exclusiva,

engarza la razón a la locura

y ese amor no conoce si es ternura

o una emoción que acaba en destructiva.

Es el miedo a perder al ser amado.

Como un dardo feral que se ha clavado

y no hallando remedios ni consuelos

convierte los deleites en dolores.

Dichoso quien feliz en desamores

no podrá saber nunca de los celos.

Mari Carmen Mestre

Reseña por Marcelino Arellano Alabarces

Palma de Mallorca

Deja un comentario