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Descubriendo a Hesse a través de “Siddhartha”

Un acercamiento personal a Siddhartha de Hermann Hesse, obra clave de la literatura universal. Reflexión sobre la búsqueda espiritual, el simbolismo del río y la fusión entre filosofía oriental y pensamiento occidental.

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Hermann Hesse

El autor en breve.

Hermann  Karl Hesse.  Nacimiento   2 de julio de 1877 Calw  (Imperio alemán)

Fallecimiento 9 de agosto de 1962 (85 años) Montagnola (Suiza). Novelista, autor de historias cortas, ensayista y poeta.

Obras notables: El juego de los abalorios, Damián, El lobo estepario, Siddhartha, El caminante, Las estaciones, Gertrudis…           

Premio Nobel de Literatura en 1946

Siddhartha y yo.

Era yo aún joven cuando sentí atracción por las lecturas de Hermann Hesse, lecturas en las que esperaba encontrar, tal vez, respuestas a mi atribulada juventud.

No recuerdo bien quién me mostró el libro, lo que sí sé que se trataba de Siddhartha, novela breve publicada en 1922, ambientada en la India antigua, que narra el viaje espiritual de su protagonista, Siddhartha, en busca de la verdad y la iluminación, algo que yo también trataba de encontrar en aquellos años lejanos y que sigo buscando, tal vez , porque llevo a cabo la realidad del refrán que dice “Viviendo y aprendiendo” Aunque el título y ciertos elementos remiten a la figura histórica de Buda, Hesse no pretendió hacer una biografía de Buda, sino más bien una exploración literaria y filosófica de temas que en determinadas ocasiones angustian al ser humano como: la búsqueda interior, el rechazo de dogmas, la vida terrenal como camino (lujo, amor, riqueza, sufrimiento), la unidad de todo, donde le llega la gran revelación  al protagonista, al entrar  en contacto con la naturaleza, sobre todo con el río, símbolo de la eternidad y la fusión de todas las cosas.

Admito que, en un principio, me sentí abrumada, sobrepasada, a pesar del estilo  sencillo, casi poético, que Hesse  emplea en la novela y  tuve que volver a leerla para  percibir  y comprende una serie de conceptos a los que no sabía poner nombre y que  reflejan la influencia de la filosofía oriental y también del contexto de Hesse, que estaba muy marcado por una crisis personal y existencial tras la Primera Guerra Mundial. Curiosamente, me identifiqué en mayor o menor medida con las inquietudes del autor y , del mismo protagonista, eso sí, salvando las distancias del tiempo, las vivencias y la cultura en la que yo me desenvolvía.

La obra está dividida en capítulos breves que funcionan como estaciones en el viaje de Siddharta: infancia, ascetismo, vida mundana, desesperación, encuentro con el río, sabiduría. Cada etapa corresponde a un aprendizaje vital.

Como ya he apuntado, Hesse utiliza un  lenguaje  sereno y sencillo, casi como un texto sagrado o un relato mítico. Emplea muchas imágenes simbólicas: el río (eternidad, tiempo cíclico, fusión de todo), la sonrisa (símbolo de plenitud y paz interior), el pájaro (espíritu aprisionado y liberado);  el estilo está impregnado de cadencias orientales, aunque escrito en alemán, con frases cortas y repetitivas que imitan la calma de un Sutra; los personajes que aparecen : Siddharta,  el protagonista no  es solo un individuo, sino el arquetipo del buscador espiritual; Govinda,  representa a quienes buscan certezas en maestros externos;  Kamala, encarna el amor y los placeres, pero también el vínculo con la vida y la maternidad y Vasudeva (el barquero),  la figura del maestro silencioso, que escucha al río.

La cultura  oriental queda de manifiesto ya que Hesse conoció la filosofía india a través de las traducciones de los Upanishads y de textos budistas.

Siddharta se inspira en el Buda histórico, pero el mensaje central es distinto: la iluminación no se recibe de otro, sino de la experiencia directa.

 Las ideas clave que se tratan son consustanciales a desarrollo del proceso evolutivo del hombre en cualquier cultura, creo yo, pues giran en torno al desapego, la impermanencia y  la unidad de todo lo existente.

No obstante, Hesse mezcla Oriente con Occidente,  y ello se observa en  coincidencias en  la concepción de  determinados aspectos   con  Nietzsche (la autoafirmación, la desconfianza hacia doctrinas externas) y el romanticismo alemán (la unión con la naturaleza).

Cabe, pues, destacar su defensa  de que cada ser humano debe forjar su propio camino que podemos incardinar en una percepción existencialista de la vida.

La gran enseñanza: que la sabiduría no llega con el rechazo de la vida, sino con su aceptación: Siddharta primero prueba el ascetismo, luego el exceso mundano, y solo al integrar ambas experiencias comprende.

El río enseña que todo fluye, que el tiempo no es lineal y que el sufrimiento y la alegría forman parte de la misma totalidad.

En síntesis,  se podría afirmar que, literariamente, la obra se lee como un cuento lírico, cargado de símbolos y con un ritmo de parábola;  filosóficamente, propone una espiritualidad sin dogmas, basada en la experiencia personal y la reconciliación con la vida en su totalidad.

Ana Martínez Parra

1 pensó en “Descubriendo a Hesse a través de “Siddhartha”

  1. Herman Hesse es mi autor preferido y Siddhartha una de mis obras preferidas, la cual me marcó mucho en mi juventud y cada vez que la vuelvo a leer, encuentro algo nuevo en ella. Gracias por el precioso artículo.

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