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DEL PAPA FRANCISCO A LAS PROFECÍAS DE SAN MALAQUÍAS

Junio 2015

“Que Dios os perdone lo

                    que habéis hecho”.

                                                                                 Francisco I

En esta frase queda encerrada sin más preámbulos la humildad de este nuevo Papa.

El por qué de querer dar a la Iglesia y al papado, el nombre de Francisco I, lo podemos encontrar en la reseña que ha hago a continuación de: San Francisco de Asís, y de San Francisco Javier, este último cofundador de la Compañía de Jesús con San Ignacio de Loyola; no olvidamos que el nuevo Papa es jesuita.

Comenzaré con San Francisco de Asís (1182-1226), hijo de un rico mercader, renunció a la herencia de su padre y se consagró a la oración y a la limosna. En 1210 Inocencio III. Aprobó una regla sencillísima redactada por él.

Si ideal era: pureza total, pobreza total y alegría total en la paz. En 1212 fundó con Santa Clara la segunda orden, las clarisas.

Redactó dos reglas más, respectivamente aprobadas por el Concilio de Letrán y por el Papa Honorio III. Su familiaridad con la naturaleza le da un acento peculiar, humanísimo, perceptible en El cántico del hermoso sol de las criaturas, atribuido a él.

Las florecillas de San Francisco narran en un estilo sencillo e ingenuo, los hechos y milagros del santo. Se trata de un texto latino franciscano traducido al italiano en el siglo XIV y a veces imitado en la literatura moderna.

En cuanto a San Francisco Javier (1506-1552), fue uno de los fundadores de la Compañía de Jesús junto a Ignacio de Loyola (1491-1556). Estuvo en las Indias portuguesas como Provincial de la Orden y Nuncio del Papa. En su misión evangelizadora convirtió al cristianismo a numerosos nativos de la India, Ceilán, las Malucas. Fue llamado el apóstol de las Indias y Japón.

Veamos ahora lo que muchos han considerado la primera frase celebrada del nuevo Papa: “Mis hermanos cardenales han ido a encontrar un Papa al fin del mundo”.

Estamos ante un Papa que sonríe, que da las buenas noches,  que hace una broma apenas unos minutos después de recibir sobre sus hombros el peso entero de una Iglesia lastimada, que pide la bendición antes  de darla, que es jesuita como tantos otros que consiguieron hacer camino de la mano de la fe y el  conocimiento, que vivía en un apartamento en vez de hacerlo en el palacio cardenalicio y se montaba en el transporte público (los argentinos le llaman el colectivo) para ir a confortar a los enfermos y a los pobres, un Papa que hace ocho años pudo serlo y dijo que pase de mí este cáliz”, un Papa que viene del nuevo mundo, que tienen cara de buena persona y que elije el sencillo nombre de Francisco es una oportunidad a la esperanza.

Y algo más se me ocurre: al haber citado a dos de las tres Virtudes Teologales: la fe y la esperanza, es el no querer olvidar la tercera: la caridad, porque a buen seguro que estamos ante un hombre, un nuevo Papa, que seguro que hará de la caridad, un dogma de su Pontificado.

Hace sólo dos días, cuando los cardenales, con toda pompa y boato, fueron entrando en la Capilla Sixtina y juraron sobre los Evangelios, no había mucho que celebrar. Las quinielas decían que para sustituir a Benedicto XVI –el Papa teólogo que no pudo con las intrigas de la Iglesia- abriría una pugna muy cerrada entre un cardenal italiano representante del poder y del dinero, y un brasileño preferido por la Curia.

Pues ya conoce mi lector el resultado de lo sucedido: que un “patito feo y desconocido (perdón Santidad, lo anterior es en alusión a una fábula) se convirtió en un hermoso cisne blanco, que después de ser ya Papa, salió al balcón de la Basílica para saludar a los miles de fieles que le esperaban en la Plaza de San Pedro, para verle vestido de finísima seda blanca y sin esclavina.

Continuará…

Julio 2015

Después de Juan Pablo II el Papa carismático que encubrió a Macial Maciel y sus vicios, y el fallido Benedicto XVI, la Iglesia golpeada por los escándalos del poder y del dinero, necesitaban un revulsivo que llegó anoche cuando se disipaba el humo de la fumata blanca y las campanas repicaron en toda Roma y se abrieron por fin las cortinas del Vaticano: la sorpresa estaba allí.

Que mi lector me perdone, pero una vez más tengo que citar a mi anterior libro Cuervos sobre el Vaticano y piense que no lo hago por un afán desmedido de protagonismo, sino porque en él ya hablé del tal Macial Maciel, el fundador de Los Legionarios de Cristo, de su vicio desmedido por la pederastia, y de cómo gozó de la benevolencia de Juan Pablo II, porque aportaba muy buenos dineros a las arcas del  Vaticano.

Asomado al balcón principal de la Basílica, lo primero que hizo fue dar las buenas tardes. Lo segundo, gastar una broma: “Queridos hermanos y hermanas. Sabéis que el Papa es Obispo de Roma. Mis hermanos cardenales han ido a encontrarlo casi al final del mundo. Pero estamos aquí, y os agradezco la acogida”.

Lo0 que vimos por televisión, fue la imagen de un Papa nada engolado, algo así como un párroco rural que visita enfermo y va por las casas para cumplimentar el sacramento de la extremaunción. Un Papa para la Iglesia de hoy y de mañana.

Es de desear que esta sea su imagen a lo largo de su pontificado que, por su edad, puede ser duradero para gran disgusto de los cardenales italianos. Esperamos de él que no se vea preso de la soberbia del cargo, un pecado que suele adueñarse de aquellos que de pronto se van aupados en la cresta del  poder, porque el poder de un Papa, es poder terrenal, pero más aún, es poder sacramental, eclesial y, por qué no, celestial.

“Los derechos humanos –dijo su Santidad- se violan no solo por el terrorismo, la represión, y los asesinatos, sino también por estructuras económicas que originan grandes desigualdades”.

Para el nuevo Papa, un reto pendiente que se cerró de manera “conveniente”, fue el llamado asunto Vatileaks, que dio la vuelta al mundo, y que ante el estupor general, concluyó con  una sentencia igualmente conviniente: la del infeliz mayordomo de Benedicto XVI, Gabriele Paolo, y un perdón, el del Papa Ratzinger, que no quiso “irse” sin hacer justicia a tamaña injusticia, y no es mi intención hacer un juego de palabras, que con la justicia no se juega, y con las injusticias menos.

Me encamino ahora a un articulado firmado por Ignacio Camacho que aparece en la página 13 de ABC, 13 un número casi mágico, porque fue el pasado día 13 miércoles de marzo de 2013, el día glorioso de la elección de un nuevo Papa, el número 266 desde San Pedro.

Un Papa que se ha apartado de la tradición de los nombres de Gregorio, León, Pablo, Pío, para inaugurar una nueva saga,  Francisco, que será Francisco I, cuando haya un Francisco II, aunque como a mí me gusta el numeral, será en cuanto escriba Francisco I, para más gloria de Dios.

El Papa Francisco I, inicia una nueva etapa que esperemos esté libre de asuntos de pederastia, de Vatileaks, de intrigas y contubernios en la Curia, y de vicios que han llevado a la Iglesia al descrédito que ahora mismo la descalifica. Iglesia al descrédito que ahora mismo la descalifica. Iglesia al descrédito que ahora mismo la descalifica. Iglesia al descrédito que ahora mismo la descalifica.

Dicho lo anterior, entro en el artículo de Ignacio Camacho.

El Papa del fin del mundo

             Se había cerrado en lluvia la noche romana cuando pasadas las siete asomó, espantando a la gaviota de guardia, una espesa columna blanca en la chimenea del Palacio Apostólico. Si las fumatas negras habían salido nefísimas, como si en vez de quemar las papeletas de los cardenales, hubieran quemado a las negras de los dominios de todos los infiernos, pero cuando apareció la blanca, el clamor entre expectante y triunfal de la multitud provocó un volar de palomas cuando las campanas de la Basílica tocaron invitando a que tocaran todas las de las iglesias de roma…

Larga fue la espera de la venida de un nuevo Papa para que ocupara la silla vacante de Pedro, pero como lo bueno se hace esperar, al final la noticia de la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, colmó todas las expectativas, aunque no exenta del asombro que produjo, entre propios y ajenos, la elección de un Papa de allende los mares…

Agosto 2015

…)Lenta fue la espera de los fieles –sigo en el artículo de Camacho- a que apareciera el Protodiácono Tauran para anunciar el gaudium magnum, acogida por la multitud con una pizca de  asombro y aclamación cuando apareció el nuevo Papa con gesto tímido y los fieles asistentes en la Plaza de San Pedro supieron que se trataba de un Papa argentino y jesuita por más señas…

Un Papa argentino, añado yo, que no figuraba en las quinielas de nadie, y muchísimo menos, en las quinielas de los cardenales italianos que tenía “ya preparada” la elección de su favorito, el cardenal Ángelo Scola, arzobispo de Milán, que se quedo compuesto y sin…, bueno, no quiero ser  irreverente y diré, compuesto y sin ser Papa.

…) Se trataba de un Papa trasatlántico, de apellido italiano que delectaba su origen emigrante, para gobernar la Iglesia que Benedicto XVI ha dejado entre incógnitas nunca despejadas de enorme delicadeza histórica. Anoche, en la abismal soledad de la “sala de lágrimas”, habrá empezado a sentir la dimensión del empeño que ha aceptado.

De verdad que lo he pensado una y otra vez, y no he sido capaz de descifrar que misterio se esconde en lo dicho por Ignacio Camacho con eso de la “sala de las lágrimas”. ¿Se estará refiriendo a la Capilla Sixtina? Yo que junto a mi esposa estuve en Roma y como no podía ser de otra manera, en la Capilla Sixtina, no recuerdo que nadie se refiriera a ella, llamándola complicarse la vida y complicárnosla a los que les hemos, sin que lleguemos a conocer su verdadero objetivo.

Y terminado cuanto tenía que escribir sobre el artículo de Ignacio Camacho, voy a hacer una selección de palabras o frases del nuevo Papa Francisco I, un Papa humilde para la nueva evangelización. Es el primer americano, un Pontífice no europeo en 12 siglos, el primero de la Compañía de Jesús.

Por cierto, y al haber mencionado a la Compañía de Jesús, voy a contar a mi lector, un hecho sucedido en 1932, en tiempos de la II República (recordemos el 14 de abril de 1931), que figura en la página 85 de mi libro sobre Cela titulado: Las Orillas de C.J. Cela editado por Arráez Editores en 2005.

“Yo nací en 1932 y de ese año Cela nos cuenta que se hace público un Decreto del Ministerio de Justicia, por el que se disuelve la Compañía de Jesús en España –Congregación religiosa católica fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola- y se ordena la incautación de todos sus bienes, así como se prohíbe a sus religiosos el vivir en comunidad, todo ello en el plazo de diez días”.

Es bueno que mi lector conozca este hecho –otros muchos parecidos podría contarle- hechos que están muy lejos –silenciados- por la mal llamada Memoria histórica de un individuo llamado José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha quedado como una mancha negra en la reciente historia de España.

Estaba en que el Papa elegido también es el primer Francisco en la historia de los papas desde San Pedro. Leamos las frases pronunciadas por el nuevo Pontífice:

“Comencemos este camino de la Iglesia de Roma, obispo y pueblo, juntos, en hermandad de amor y confianza recíproca. Recemos unos a otros, por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Este camino debe dar frutos para la nueva evangelización”.

“Ustedes saben que el deber del Cónclave era darle un obispo a Roma. Siento que mis hermanos cardenales fueran a buscarlo al fin del mundo…, pero estamos aquí. Gracias por la hospitalidad. ¡La comunidad diocesana de Roma ya tiene obispo!”

“El Cónclave tenía el deber de dar un nuevo obispo a Roma. Da la impresión de que mis hermanos cardenales hayan ido a buscarlo al fin del mundo”.

“Antes de nada querría hacer una plegaria por nuestro obispo Emérito Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie. Padre Nuestro…”.

“Y ahora comencemos nuestro camino, obispo y pueblo, todos juntos”.

“Hagamos en silencio una oración de vosotros a mí”.

“Hermanos, hermanas, os dejo, muchísima gracias por vuestra acogida. Rezad por mí…, y hasta pronto”.

“Ahora os doy la bendición a vosotros y el mundo. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad”.

“Nos vemos pronto. Mañana quiero ir a rezar a la Virgen para que custodie a Roma. Buenas noches y buen reposo”.

Continuará…

Septiembre 2015

Anotadas estas primeras frases del nuevo Papa Francisco I, pasaré a uno de los muchos apunte que he tomado después de haber leído infinidad de páginas de los periódicos que han tratado la venida del nuevo Pontífice a la Iglesia de Cristo.

Un Papa de oficio jesuita y franciscano de corazón

             Amigo de las palabras y ajeno a cualquier manifestación de poder, jesuita de oficio y franciscano de corazón, sabio y coloquial, el nuevo Obispo de Roma hizo un alarde de ironía en su primera intervención pública desde el balcón central de la logia vaticana, en lo que mostró sus grandes dotes de comunicador y su capacidad para sorprender. “Parece –dijo- que los cardenales han ido a buscarme al fin del mundo, pero ya estamos aquí”.

Francisco I quiso situar en primer plano un proceso renovador y transformador desde el primer día, como fue lo publicado ayer en la portada de La Gaceta en la que cita su primera sentencia contra el encubrimiento de la pederastia, tal fue el  caso del arzobispo emérito de Boston Bernard Law, a quien el Papa pidió que no fuera por Santa María, y según se sospecha,  podría pedirle que se interne en un convento de clausura.

¿Se trataría de una sugerencia o de una orden?

De nuevo en las páginas de La gaceta, un artículo firmado por J. M. Ballester, desde Ciudad del Vaticano. Título:

            “No quiero que el cardenal Law frecuente la Basílica”

             En la entradilla leemos: el nuevo Papa pide que el purpurado estadounidense acusado de encubrir abusos sexuales no acuda a Santa María. El gesto marca el inicio de su Pontificado.

Humilde, sencillo y cercano, lo es, pero el Papa Francisco también sabe dar puñetazos sobre la mesa. El primero en comprobarlo ha sido el cardenal norteamericano Bernard Law, que dimitió hace ya unos años como arzobispo de Boston por haber encubierto durante décadas docenas de abusos sexuales sobre menores cometidos por sacerdotes de su diócesis. Su calidad de arcipreste emérito de la Basílica de Santa María la Mayor se impuso a su escaso sentido de la vergüenza y se presentó en la  Basílica durante la visita que el Papa hizo el pasado miércoles…

Humilde, sencillo y cercano, tres virtudes que adornan al nuevo Papa, que han de servir de ejemplo para muchos obispos y cardenales, que hacen de su cargo una montaña inaccesible para muchos fieles.

Y volviendo al cardenal Law y a lo que fue su desatino de presentarse ante el Papa, sin medir las consecuencias que este hecho le acarrearía, como veremos a continuación.

…)Bernard Law de 82, seguro que se estará tirando de los pelos por tan inoportuna presencia: al verlo el Papa le espetó: “No quiero que frecuente esta Basílica”. Según otras fuentes,  el Papa Francisco estaría pensando seriamente en obligar a Law a encerrarse en un convento de clausura hasta el final de sus días. Si el 266 sucesor de Pedro decide dar ese paso, los católicos se lo agradeceremos no solo por acabar de una vez por todas con ese escándalo permanente que es la presencia del cardenal Law, sino también porque sería un gesto nítido que marcaría el inicio de su pontificado.

Por mi parte añado el dicho conocido de: a Dios rezando, y  con el palo dando. Sólo con energía, el Papa Francisco I podrá acabar con los vicios que en los últimos años, tanto han hecho a la credibilidad de la Iglesia y su imagen.

Después del decálogo de Darío Menor, lo que voy a referir figura en las páginas 36 y b37 de ABC, y le voy a hacer, tomándome la licencia de referirlo como si se tratara de algo escrito en los 7 días de la semana, con el permiso de J, V. Boo, desde la Ciudad del Vaticano.

Continuará…

Octubre 2015

LUNES: la nueva evangelización

 Junto a la reforma de la Curia vaticana, la nueva evangelización es una de las prioridades del nuevo Papa Francisco I. en un mundo cada vez más secularizado, donde la religión se pretende relegar al ámbito privado, el 266 sucesor de Pedro tiene que trazar las líneas para recuperar ese espacio y contar con una mayor participación de los laicos.

A lo anterior una puntuación por mi parte. Cuando acabamos de leer “junto a la reforma de la Curia”. La Curia como sabemos es el gobierno (gobernatorato) de la Iglesia y, precisamente, es ésta, en la Curia, donde se han fraguado los últimos escándalos que han dado la vuelta al mundo, como es el caso Vatileaks, la falta de transparencia en las cuentas vaticanas, las luchas intestinas para situar a ciertos cardenales en lugares prominentes para la eventual elección de un nuevo Papa (que ya se veía venir), después de la filtración de los documentos, la Curia, donde se desarrolló el embrión maléfico que llevó a Benedicto XVI al aislamiento y a su renuncia posterior, harto de tanta intriga y contubernio.

Que nadie se dé a engaño. El famoso caso Vtileaks, el robo y filtración de documentos privados del propio Papa, se fraguó y desarrolló como un cáncer desestabilizador contra él y el papel del infeliz mayordomo Gabriele Paolo, todo hábilmente preparado para convertirlo en una marioneta de guiñol cuyos hilos fueron movidos con maestría desde la Curia hasta convertirlo en un culpable “conveniente” al que se le castigó también, con una condena “conveniente”, que gracias a Dios el Papa Ratzinger sabedor de la verdad y toda la verdad, solucionó antes de “irse” con un perdón a todas luces justos.

MARTES: Reorganización de la Curia Vaticana

             Poner en cada puesto a la persona que conozca su trabajo   y lo haga bien. Cesar, en lugar de acceder, a quien cometa errores. Y promover una sana rotación en la Curia vaticana y la “misión” en primera línea al servicio de las almas. Hay que evitar el riesgo de convertirse en un sistema que a veces recuerda a la etapa final de la antigua Unión Soviética, dominada por una gerontocracia egoísta.

He resaltado las palabras “cesar” y “ascender” porque son dos términos que se me antojan de capital importancia. Por,  ejemplo, podríamos cambiar cesar, por sustituir, porque de eso se trataría, de inyectar sangre nueva en la Curia y quitar de en medio a los que están viciados por tantos años medrando en los dicasterios, sin introducir modos nuevos de acuerdo con los tiempos nuevos que estamos viviendo. En cuanto a acceder, no veo, o no sé, que en la Curia haya un escalafón de cargos y mandos como sucede en la empresa privada.

Miércoles: Transparencia y limpieza

 Benedicto XVI ha marcado una línea en el tratamiento de los casos de pederastia, una línea que ya no tiene vuelta atrás. Eso de limpieza se debe trasladar también a todos los órdenes de la vida de la Iglesia incluido el Banco Vaticano. Francisco I deberá tomar medidas de cautela para evitar cualquier tipo de lavado de dinero y que se repita el caso Vatileaks.

Vati de Vaticano y leaks  de la palabra inglesa, filtración. Y si se trata de recordar esto al nuevo Papa, es porque a todos nos consta que este caso jamás fue cerrado, ni se depuraron responsabilidades de quienes realmente fueron los artífices de ello, y me estoy refiriendo a la Curia, no al infeliz mayordomo Gabriele Paolo, la historia se encargará algún día de poner las cosas en su sitio.

Se dijo ayer, que el Papa Francisco I se iba a reunir con el Papa Emérito Benedicto XVI en Castelgandolfo, para hablar de “ciertos asuntos” siendo uno de ellos, lo sucedido con el robo y filtración de documento, o sea, para hablar del caso Vatileaks cerrado en falso por expreso deseo de la Curia.

Sigue…

Noviembre 2015

La Iglesia no puede transmitir el Evangelio si sus propios miembros no dan testimonio de su fe en su obra y con el ejemplo en su vida. La secularización interna de la Iglesia ha traído muchos quebraderos de cabeza al Papa, y a las Iglesias locales, sobre todo en Europa, ya que su primer efecto es una desconexión de los fieles. La Iglesia necesita un Papa misionero capaz de volver a ilusionar.

Supongo que J. V. Boo, al escribir lo anterior de que la Iglesia necesita un Papa misionero, no estará pensando en un Papa haciendo misiones en tierras de infieles, que para eso están los sacerdotes misioneros que siempre hemos conocido.

VIERNES: Tolerancia cero con los abusos sexuales

“Aquí me duele”, que se suele decir al tratar ciertos casos que son considerar “especiales”. Porque el asunto de la pederastia, grave en sí mismo, se ve aún más grave cuando las autoridades superiores de la Iglesia, si no las consintieron, si las encubrió como ha sido el caso por todos conocidos del arzobispo de Boston, el cardenal Bernard Law, que silenció lo que estaba sucediendo en su diócesis, y no fue capaz de aplicar algún castigo ejemplar a los responsables de decenas de abusos sexuales a menores. Pero veamos cómo trata este tema J. V. Boo.

Benedicto XVI puso pilares y ahora el nuevo Papa deberá consolidar la tarea de su predecesor. Entre ellas, mejorar la formación y el descernimiento de los seminaristas. La Iglesia también deberá seguir con la atención a las víctimas, ya que es la única manera de recuperar la confianza perdida por la gente que ha quedado defraudada por estos delitos.

Esto último es tan importante en el que hacer del nuevo Papa, como consolidar su labor pastoral y evangélica. Recuperar más que el fervor de la gente, yo diría la confianza de la gente de la Iglesia y en quienes la representan comenzando por el propio Pontífice.

SABADO: Negociaciones con los lefebvrianos

Un desafío más para Francisco I que tendrá que proseguir, por expreso deseo de Benedicto XVI, las negociaciones con los lefebvrianos, que desataron un cisma en 1988, el ordenar a cuatro obispos sin el consentimiento del Papa y que no reconocen el Concilio Vaticano II. Hasta el momento no ha habido acuerdo para ver el modo en que los lefebvrianos puedan volver a Roma.

                        A este respecto, quiero recordar a mi lector que ya traté este tema en mi anterior libro Cuervos sobre el Vaticano (2ª parte). Veamos como traté, en esta parte, este tema en mí.

“La Fraternidad Sacerdotal San Pio X, más conocida como los lefebvrianos, han publicado un comunicado, tras el capítulo general, que incluye una respuesta a la oferta del Vaticano…  …) El documento avita dar un “no” explicito, pero se puede leer entre líneas su negativa de entrar en la Iglesia católica con las condiciones actuales. Aseguran los febrvianos, que la Iglesia está “en total crisis y que el mundo se aleja cada vez más de Dios”. “El portavoz de la Santa Sede sostiene que está a la espera de una comunicación oficial y deja la puerta abierta a las negociaciones”.

La pregunta que yo me planteo es la siguiente: ¿Le basta a la Iglesia de Roma con haber dejado la puerta abierta a una posible negociación con los lefebvrianos, o tendría que ser la primera en mover ficha y propiciar la negociación?

¿Acaso Roma ha olvidado el archisabido dicho que “si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma”.

DOMINGO: Mayor colegialidad de la Iglesia

            La Iglesia tiene pendiente el tema de la colegialidad, es decir, la relación entre la Curia y los obispos nacionales. Numerosos obispos consideran que hay que potenciar el gobierno común de la Iglesia y aumentar las atribuciones de las conferencias episcopales, mientras que en la Curia vaticana son muchos los que piensan que debe prevalecer el gobierno central de la Iglesia.

A este último, yo me atrevería a insinuar a la Santa Sede que tome ejemplo del resultado de la gestión de las Autonomías en España, a las que se las ha transferido un buen número de competencias desde el Gobierno central, con los resultados en muchos casos nefastos, ya que se han valido de ello, para hacer de sus territorios una especie de reinos de taifas, donde cada presidente autonómico se erige en reyezuelo, pide la independencia, no con la pretensión de ser pequeños reinos, lo que en realidad son las taifas, sino que van más allá en su arrogancia de Nación, como es el caso de Cataluña y País Vasco.

Que la Santa Sede se mire en nuestro espejo antes de tomar decisiones que le puedan resultar espurias e incluso antagónicas con respecto al gobierno central de Roma.

Continuará…

Diciembre 2015

Escribe en EL MUNDO, José Manuel Vidal

-“¿Aceptone electionem de te canonice facta in Summum Pontíficem?” “¿Aceptas tu elección como Sumo Pontífice?”

-“Sí”.

-“¿Quomodovis vocari?” “¿Cómo quieres llamarte?”

-“Franciscum”.

Ni Juan ni Pablo ni Benedicto. Ni Juan Pablo o Juan Benedicto. El nuevo Papa también en esto se distingue y elige un nombre novedoso para la historia de la Iglesia. Francisco, no hay precedentes de un Papa con el nombre del poverello de Asís. Una auténtica revolución en la Iglesia. ¿Habrá más Papas Francisco, en la historia de la Iglesia?

Puede que sí. ¿Quién puede hoy contestar a esta pregunta? Nadie, ni los más arriesgados. Pero, algo si es seguro, con un  nombre o con otro, los Papas seguirán ocupando el sitial de Pedro, este siglo, el próximo, y sólo Dios sabe, cuántos más.

…) Si la elección del nombre es el primer utilizado por el nuevo Papa para indicar la orientación que desea imprimir a su pontificado, la de Francisco está clara: pobreza, austeridad, humildad, Jesucristo, naturaleza, amor a Dios y a sus criaturas. Todo eso y mucho más evocan el nombre del nuevo Pontífice, que, desde el comienzo marca una nueva época en la Iglesia. Un jesuita que se convierte en Franciscano, para abrazar al mundo y a la Iglesia…

Pobreza, austeridad, humildad, un trio de virtudes que se me antojan gozan de la bienaventuranza de los santos, y seguro, de la aprobación del mismísimo Dios.

…) Si como dice el adagio latino nomen est omen (un hombre es una señal), el Papa Bergoglio manda al mundo un mensaje de aggionamento, de cambio tranquilo y sereno. De búsqueda de las raíces evangélicas, de abandono del poder. Y, sobre todo, de humildad querida y buscada.

Sobre los nombres de los Papas, podemos remitirnos a los primeros que solían usar sus propios nombres durante su pontificado. Se cita a Juan II (533-535), como el primer Papa que se apartó de esta costumbre, al no querer usar su nombre propio que era Mercurio, que como bien sabemos, es el nombre de un dios pagano, curiosamente, de la mitología romana.

El segundo en hacerlo, fue Octaviano de la familia de los Condes Tusculum, que se hizo llamar Juan XII (955-962).

Un dato curioso en relación a los nombres de los Papas, es el hecho de su repetición, así tenemos por ejemplo: Juan 23 veces; Gregorio 16; Benedicto también 16; Clemente 14; León e Inocencio 13; Pío 12; Alejandro y Urbano 8 y Adriano 6. Puede que se me haya escapado alguno al momento de contar, pero es pero que mi lector me lo sepa perdonar.

Ya en nuestros días, por citar algunos, tenemos a Pablo VI,  el Papa Montini, último de momento en la saga de los Pablos, y no me puedo olvidar de Juan Pablo I y Juan Pablo II, el Papa Wojtyla. Esperemos que el Papa actual Francisco I, no sea el único y que pueda figurar como el iniciador de esta saga.

Roma, Río de la Plata

             Escribe en EL MUNDO Raúl del Pozo.

A mí me hubiera gustado más como título de este artículo: De Río de la Plata a Roma, porque realmente así ha sido. Llega a Roma como Papa, un cardenal de Río de la Plata, o como el propio Papa dijo, “mis hermanos los cardenales han ido a buscarme al fin del mundo”. Pero el artículo lo ha escrito Raúl del Pozo, y cuando él le ha puesto este titular, sus motivos habrá tenido. Pero vayamos a lo que nos cuenta en sus artículos:

El nuevo Papa pertenece a la compañía de Jesús, teóricamente, el ala izquierda de la Iglesia aunque él se porta como un conservador. Un experto en cuestiones vaticanas me dice: Papa jesuita, humilde, muy de los pobres, por eso se llama Francisco, es el primer Francisco”…

¿Un Papa latino? Al decir de Borges, no. Y, por qué no, dijo Borges fallecido hace ya muchos años. Porque: “Los argentinos de latinos no tenemos nada”. Lo que no explicó Borges fue el porqué de este su punto de vista.

…) Argentina tiene ahora además de Gardel, un Papa en Roma y una futura reina en Holanda. En Latinoamérica crece el catolicismo, mientras crece el ateísmo en Europa. Francisco dijo que sus hermanos cardenales han ido al último rincón del mundo a buscarle…

Continuará…

Enero 2016

En Europa crece el ateísmo, y muy especialmente en España después de casi ocho años de un gobierno socialista y ateo más que agnóstico, que exigieron que se retiraran los crucifijos en las aulas de las escuelas públicas, que han pretendido que esto mismo hiciera en las salas de los juzgados, y no digamos la campaña para cerrar las capillas en las Universidades, toda una vergüenza pero muy digna de un socialismo ateo y retrógrado.

Después de leer el artículo de Raúl del Pozo, no tenga más remedio que aceptar que, efectivamente, a la Capilla Sixtina,  se la conoce también como la “Sala de Lágrimas”, lástima que nadie me explique el porqué de ello.

Pero según parece esto es así de cierto, porque en el artículo de del Pozo, este dice: “El nuevo Papa fue a la Sala de lágrimas donde cambió el percal púrpura por la seda blanca”, y más adelante escribe:

…) Salió al balcón radiante desde la Capilla Sixtina, que según el Papa Adriano VI, quien denunció la infección del paganismo del divino Miguel Ángel, porque “es una sala de baños llena de desnudos”. Aquel Pontífice calificó las pinturas y las estatuas de lascivas, vergonzosas y abominables…

Lo que el Papa Adriano VI no supo decir: es que la lascivia no está en las pinturas de desnudos ni en las estatuas, sino en los ojos de quienes la contempla.

…) Anoche volvió al cielo el Espíritu Santo y dejó solo al Papa en las puertas del Tercer Milenio, con el encargo de recuperar la honra, ajustar las cuentas vaticanas, definir el papel de la mujer en la Iglesia, revisar o no el celibato y volver a ser una referencia moral.

Un trabajo, un desafío, para un nuevo Papa racionalmente joven en unos momentos, opacidad en las cuentas vaticanas, la pederastia, los obispos y cardenales consentidores, en fin, todo lo que hoy pone en evidencia la credibilidad de la Iglesia y exige remedios urgentes no “cataplasmas de mostaza como en antaño” que nada solucionan.

…) “Hay que gobernar –sigo con Lola Galán- la Iglesia de otra forma; ¿Cuál? Colegialidad es la palabra. Se necesita un gobierno horizontal. Hay que salir de este centralismo, que no tiene nada que ver con el centro. Son palabras del cardenal alemán Wlater Kasper, pronunciadas en vísperas del Cónclave, en el que pudo entrar porque cumplió a principios de marzo, después de la sede vacante, los 80 años.

Cuando leo lo de salir del centralismo, no puedo olvidarme de las Autonomías de nuestro país, en las que se han fraguado los mayores escándalos de corrupción y prevaricaciones de toda la historia presente y pasada de España, una España que ahora mismo pasa por desuniones territoriales, apetencias secesionistas,  y una pérdida de los valores de Patria, jamás conocidos. Que la Iglesia tome buena nota de esto, antes de adjudicar poderes a las Conferencias Episcopales fuera de roma.

…) Las declaraciones de Kasper, que ha pasado por la Curia y es representante de una Iglesia dinámica y rica como es la alemana, ponen el acento en uno de los graves problemas de la Iglesia. Un verdadero desafío para el nuevo Papa, pero no el  único. Teniendo en cuenta las muchas intervenciones que se han oído estos días dentro y fuera de las Congregaciones Generales, estos serían los principales retos que tendrá que afrontar el nuevo pontífice.

Retos que ya he citado en páginas anteriores pero que no me duele repetir una vez más:

  • Colegialidad y reforma de la Curia romana.
  • Trasparencia, sobre todo en lo tocante a la gestión del IOR (Banco Vaticano).
  • Mayor debate a la nueva evangelización.
  • Purificación y recuperación de la imagen de la Iglesia.
  • Renovación de cargos en la Curia romana.
  • Afrontar los problemas doctrinales.

Sobre esto último voy a escribir, ya que los cinco puntos anteriores ya los ha

Tratado anteriormente a través de artículos y de sus autores correspondientes.

También en el plano doctrinal –escribe Lola Galán-, la Iglesia se enfrenta a interpretaciones muy diferentes de lo que es la esencia del cristianismo. Un ejemplo: mientras en el mundo occidental muchos teólogos son partidarios de considerar como meramente simbólica la presencia del cuerpo y la sangre de Jesús en la Eucaristía y restan importancia, por la falta de la base bíblica al dogma de la Inmaculada Concepción o la Asunción de la Virgen, en otras partes del mundo el catolicismo parece girar en torno a hechos milagrosos de gran potencia emocional. Por ejemplo, las apariciones de la Virgen en Medjugorje (Bosnia.Herzegobina)…

¿Y por qué no, la Virgen de Fátima o la de Lourdes, más cercanas a nosotros?

¿Cuál es la verdadera Iglesia? Nos pregunta Lola Galán. Probablemente todas, digo yo.

…9 Mantener el equilibrio entre las diferentes fuerzas, tendencias, intereses, poderes y contrapoderes, parece una tarea ímproba. Con razón declaraba hace unos días el historiador experto en el Concilio Vaticano II Alberto Melloni, que se necesitaba una especie de Rambo al frente de la institución. Por supuesto. Era en tono humorístico, pero que encierra una verdad objetiva: los problemas son muchos y no hay persona humana que pueda afrontarlos todos con éxito.

Continuará…

Febrero 2016

Lo de Rambo, ciertamente, que es una nota de humor, pero bromas aparte, para solucionar los muchos y graves problemas que tiene hoy la Iglesia, sí es cierto que necesita para solucionarlos, un hombre con vigor y coraje suficiente, para afrontar los sin miedo a fracasar. Como he apuntado en páginas anteriores, remedios urgentes sí, no cataplasma de mostaza a la vieja usanza.

Dice el Cardenal Achönborn, que acaba de publicar un libro en Italia titulado: Cristo en Europa:

            “Es un error pensar que se puede reforzar la religión en Europa yendo de la mano del Estado y del poder político”. El cristianismo “ha florecido siempre cuando no aspiraba a los mismos objetivos que el Estado, cuando mostraba el poder inspirador y formativo del credo auténtico”.

Veamos cómo termina el artículo de Lola Galán. “La interpretación de lo anterior es libre, y variada”.

De Benedicto XVI a Francisco I

En la entradilla: La renuncia del anterior Papa hay que verla en perspectiva, pero desde ahora se revela como un gran bien para la Iglesia y el nuevo Pontífice. Jaume Pujol, escribe en La Razón, página 21.

Ya tenemos un nuevo Papa. Obispo de Roma, sucesor de San Pedro. Ha escogido el bonito y significativo nombre de Francisco. Me parece que la sorpresa ha sido grande, ya que en él se dan muchas novedades, ser el primer Papa latinoamericano, el  primer Papa jesuita que llega a Obispo de Roma, y también el primero en tomar el nombre de San Francisco de Asís. Seguro que habrá hoy muchos artículos en periódicos y en otros medios de comunicación social que hablen sobre su trayectoria,  su vida, sus primeras palabras, y diversas valoraciones y opiniones sobre la elección por parte de los cardenales…

Esto último es cierto, y lo digo con justificación, después de haber leído casi cien páginas sobre el tema en una decena de periódicos. Hay diversidad de opiniones como no puede ser de otra manera, ya que la elección de un nuevo Papa es noticia para llenar las portadas de todos los periódicos del mundo y, afortunadamente, digo yo,  para hablar de él, mucho y bien.

…) Tenemos un Pontífice Emérito, Benedicto XVI, que con su plegaria, experiencia y ejemplo nos ayudará a todos los que tenemos tareas de gobierno, a valorar la importancia de la herencia recibida, el saber estar en los momentos difíciles, con fiar que otros quizá lo podrán hacer mejor que nosotros, que no somos imprescindibles. Sin dejar nunca la cruz, que nos une a Jesucristo y nos hace sentir corredentores con Él, pero se puede servir a la Iglesia de formas distintas.

Lo anterior está escrito por Jaume Pujol, arzobispo de Tarragona.

Los grandes retos –añado yo- que tiene la Iglesia, ya los definió Juan Pablo II, en su inolvidable carta apostólica en el Jubileo del año 2000. En él  nos habló el beato Juan Pablo II de que la herencia de ese gran jubileo era el encuentro con Cristo y la contemplación de su rostro, para poder caminar con Él.

…) Y nos decía que “no se trata, pues, de inventar un nuevo programa, porque el programa ya existe. Es el de siempre recogido por el Evangelio y la tradición. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que conocer, amar imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste

El autor de este artículo, como he citado en párrafos anteriores, es

el Jaume Pujol Arzobispo de Tarragona, quien resume el mismo en seis puntos que conforman sus líneas pastorales: la perspectiva de la Santidad; la vida en oración; la Eucaristía dominical; el Sacramento de la reconciliación; la primacía de la Gracia y el anuncio de la Palabra.

La piedra en que se apoya la Iglesia 

Escribe Alberto de las Heras, La Gaceta PÁGINA 7 DEL SUPLEMENTO docs.

Todos conocemos la afirmación que Cristo hizo a Pedro “Tú eres piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

No era una frase sin contenido preciso: por el contrario, se  encontraba cargada de sentido. El Fundador sabía que dejaba la Iglesia en manos de un hombre, y, por supuesto, no desconocía que los hombres, somos débiles, cobardes, traidores, santos, beneméritos, inteligentes, torpes…

Sobre esto último, torpe, yo digo: que en la torpeza se esconde la mayoría de los errores que puede comete el ser humano por encima de otras carencias y otros estigmas. En España hemos tenido ejemplos palmarios de torpes, pero sobre todos los posibles torpes, ha habido uno que ha lucido con luz propia (léase torpeza) y me estoy refiriendo a un hombre con un nombre: José Luis Rodríguez Zapatero. Este hombre nefasto para España, donde los hay, ha sido el causante de la reciente quiebra económica, ha sido el responsable de que en nuestro país desaparecieran los valores individuales y colectivos que siempre nos han distinguido de otros seres o de otras Naciones. A él, le debemos el desarraigo a los sentimientos que nos hacían sentirnos por encima de todo, ser españoles, nunca en la historia reciente de España, un hombre ha hecho tanto, todo malo, por nuestra España, a la que él, y sólo él, con sus torpezas.

Continuará…

Marzo 2016

Profecía, del latín Prophetía, don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras. Por antonomasia, Malaquías. Profeta menor.

TERCERA PARTE

A… SAN MALAQUÍAS

La profecía de San Malaquías

 Tengo ante mí, un artículo que ya he leído al menos cinco veces hasta casi aprendérmelo de memoria, y no veo la manera después de ese esfuerzo, de cómo escribir sobre él dada su complejidad, y que me permita a la vez ponerlo a disposición de mi lector con el mínimo de coherencia que todo escrito precisa.

De pronto me veo como si estuviera andando por una estrecha calleja que me impide seguir por ella porque se ve cerrando más y más, y lo más desconcertante de todo, es que tratar volver sobre mis pasos me resulta imposible.

Dicho lo anterior, llego a la conclusión que no tengo otra alternativa que seguir adelante, escribir sobre él, y si yerro, esperar el perdón de mi lector que siempre magnánimo, cuando menos, sabrá valorar el esfuerzo realizado.

El titular en La Gaceta en su página 40, es harto significativo.

 Las profecías sobre los Papas

             En la entradilla podemos leer: Los trascendente de la lista de Malaquías es que nos sitúa ante la eminencia de gran parte  de la Historia.

El gran parteaguas de la  Historia. Primer problema: ¿Qué significa el término parteaguas?

Tengo a mis disposición cinco diccionarios, tres de ellos enciclopédicos, los otros dos: uno de la RAE y el otro el de María Moliner. Pues bien. Nada he podido encontrar que me aclare el significado del término parteaguas. Dando vueltas y más vueltas entre varios libros de texto, he encontrado algo tan ambiguo como esto: Línea imaginaria en una extensión de agua que se estrecha entre dos riscos.

Pienso que, esto que acabo de escribir, nada me aclara, a la vez también pienso que si Juan C. García Polavieja lo ha hecho constar en su artículo, sus motivos habrá tenido, aunque yo me encuentre muy lejos de su significado.

En cuanto al artículo en sí, como he apuntado anteriormente, después de leerlo repetidas veces, me encuentro atascado en el supuesto callejón que se va estrechando a medida que transcurro por él, sin posibilidad de retroceder, por lo que voy a tratar de seguir adelante, no obstante, y asumir las dificultades  que se me presenten.

Comenzaré refiriéndome a profecía y a Malaquías. Como es obvio, profecía deviene de profeta, el intérprete o portavoz de los mensajes o comunicados divinos; también el anunciador de cosas futuras y, por extensión, las inspiradas por Dios.

Y en cuanto a los Profetas, en los Libros nombre que se da a los escritos de la Biblia relacionados con la inspiración profética. El canon hebreo distingue a los Profetas primeros de los posteriores. Aquellos son los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes (históricos en el canon católico), así denominamos en el judaísmo, por ver que habían sido compuesto por profetas o porque narraban hechos referentes a algunos personajes inspirados, tales como Samuel, Alías, Eliseo y otros.

En cuanto a los posteriores, pertenecientes por entero a la literatura profética, eran: Isaías, Jeremías, Ezequiel, Oseas, Joel, Abdías, Jonás, Miqueas, Nagún, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.

El libro de Daniel se encuentra en el canon judío entre los escritos hagiográficos, y no entre los profetas mayores, como en el del catolicismo; en cuanto a Baruc, no es aceptado por el canon hebreo. Los profetas Mayores, según la Iglesia católica romana son Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel: los restantes se denominan menores.

Creo haber dado una cumplida referencia sobre los profetas entre los que se encuentra como es lícito suponer, Malaquías el profeta sobre el que es mi intención hablar en esta Tercera parte.

¿Y profecía, término que figura como titular en este libro? Veámoslo.

Continuará…

Abril 2016

Profecía

 Comunicación de un oráculo divino, que el profeta transmite, sobre sucesos o cosas que afectan al bien espiritual.

En la profecía existen tres elementos: vocación divino del profeta, comunicación sobrenatural y transmisión del mensaje divino (externo, interno o intelectual).

Tenemos también en cada uno de los libros canónicos del Antiguo Testamento, en que se contiene los escritos de cualquiera de los profetas y mayores y, el libro canónico del Antiguo Testamento, el que contiene los escritos de los profetas menores. Y me queda para tratar de entrar en el contenido del artículo sobre el que voy a escribir: Malaquías.

            Malaquías fue el último de los profetas menores. Muchos escritoristas creen que no se trataba de un personaje real, sino de la primera palabra del Libro de su nombre: otros, sin embargo, lo identifican con Esdrás (siglo V a. C.) sacerdote y escritor judío, nacido en Mesopotamia. De Esdrás se habla de un libro: Tercer libro de Esdras, compuesto en hebreo o arameo. También, los textos que he consultado citan un Cuarto libro de Esdrás (siglo I d. C.) al que también identifican como Apocalipsis de Esdrás, e incluso de un Quinto y sexto libro de Esdrás, escrito en griego hacia finales del siglo III después de Cristo.

Pero en mis investigaciones sobre el profeta Malaquías, me ha dado de lleno con San Malaquías (1094-1146), Primado de Irlanda y reformador del monaquismo irlandés.

En el libro de las Profecías de Malaquías, probablemente apróquifas, en él se da una detallada lista de Papas desde el siglo XII, hasta el fin de los tiempos.

Aventurado una hipótesis, me atrevería a decir que, el perteaguas que he definido anteriormente como una línea imaginaria que marcó un antes y un después, tomando como punto de referencia la citada línea imaginaria, que según la Profecía de Malaquías, va desde el nombre del primer Papa del siglo XII, que según mis notas fue el número 160 de la relación de Pontífices desde San Pedro, o sea, Pascual II (1099-1118), aunque por otra parte, me inclino por Galesio II (1118-1119) y número 161 en la relación citada, quien realmente fue el primero en ser nombrado Papa en el siglo XII, un Pontífice que se opuso a Enrique V de Alemania, en la cuestión de las investiduras.

¿Y a dónde nos lleva lo anterior? A que según la profecía de Malaquías, la línea imaginaria termina con el nombramiento del segundo Papa, de los dos próximos que quedan al día de hoy por nombrar, lo que nos llevaría a la Parusía, o sea, a la segunda venida de Jesús a la Tierra y al final de todos los tiempos.

Si en la hipótesis que acabo de aventurar he podido errar,  sólo me queda pedir perdón a mi lector.

Pero antes de entregar mi alma al diablo, vuelvo al artículo de Juan C. García Polavieja, y a la profecía de Malaquías sobre los Papas, porque todo no está dicho y puede que si he errado, al fin y a la postre, mi hierro no sea tan disparatado como a mí se me antoja. Veamos el por qué.

Ya de nuevo en el referido artículo, me centraré en un célebre texto, atribuido al siglo XVI, y a un tal Arnoldo de Wion, Obispo de Armagh, Irlanda, titulado El enigma de la Profecía de Malaquías, del que supuestamente existen dos ediciones: una de 1976 y una segunda de 1978.

Pues bien. Una vez más he buscado los antecedentes del tal Arnoldo de Wion, Obispo de Armagh, y ahora sé que más tarde fue San Malaquías, autor del libro Las profecías de Malaquías, quien al parecer tuvo acceso a un original medieval del que se limitó a copiarlo, como él mismo declaró. Además, un contemporáneo suyo, el dominico Alfonso Chacón, creía cierta la autoría del Obispo de Armagh.

De nuevo en el artículo de Juan C. García Polavieja, leo que los dos últimos libros proféticos del Antiguo Testamento, los de Zacarías y Malaquías, fueron escritos en previsión de  los tiempos previos a la Parusia, y que un santo del siglo XII llamado San Malaquías, fue inspirado para completar los datos de su homónimo.

Continuará…

Mayo 2016

Profecías de San Malaquías

            Las profecías de San Malaquías, son dos textos que se publicaron en 1595 y en 1690, y durante siglos se atribuyeron al arzobispo católico San Malaquías de Armagh (1094-1148). En dichos textos, se le asignó un lema correspondiente a cada Papa de la Iglesia Católica, hasta el fin de los tiempos.

No obstante, ambos escritos se dieron a conocer siglos después –cuando muchos de los sucesos predichos ya habían sucedido-, por lo que se han establecido serias dudas sobre su autenticidad. Es importante tener en cuenta que estas profecías no son parte del magisterio de la Iglesia Católica, por lo que nunca han sido reconocidas por dicha institución.

Lo que me lleva a pensar, que si la Iglesia no ha reconocido la autenticidad de estas profecías, aun provenientes de un alto representante de su  institución, muchos menos hablaremos de creer en ellas, los fieles que estamos muy lejos de los cánones teológicos, que nunca hemos estudiados.

La “Profecía de los papas” (1595) 

            La “Profecías de los papas” de San Malaquías apareció en el  Lignum vitae, ornamentum & decus Ecclesiae (El árbol de la vida, el ornamento y la gloria de la Iglesia), en 1595, publicado por el monje benedictino belga Arnoldo Wyon (quien era historiador de su orden). Wyon dedicó este libro al rey de España Felipe II. El Lignum vitae es una biografía colectiva de los benedictinos elevados a la dignidad episcopal. Tras unos párrafos sobre la figura de San Malaquías, termina diciendo: “Malaquías, escribió varios opúsculos”.

El libro resultó un éxito en toda la Europa cristiana.

Sigue una serie de 112 pequeños lemas o frases en latín sin numerar haciendo alusión alegórica a los siguientes 112 papas que gobernarían la Iglesia Católica, desde Celestino II (1143-1144), hasta un supuesto Pedro Romano, incluyendo a los antipapas. Se observa que las divisas correspondientes a los papas anteriores a 1595 son más ambiguas que las sucesivas.

La profecía sobre Irlanda (1690)

             La obra fue publicada a finales del siglo XVIII por el monje benedictino e historiador francés Don Mabillón (1632-1707). Según él, esta obra era un antiguo manuscrito preservado en Claraval.

Este texto –que se supone escrito por el obispo Malaquías (1094-1148)- hace referencia a los sucesos futuros de Irlanda. Su redacción, muy distinta a la profecía de los papas, predice que Irlanda caerá en manos de los ingleses y sufrirá persecuciones t calamidades de todo tipo durante “una semana de siglos” (supuestamente entre finales del siglo XII y del siglo XIX. Transcurrido este tiempo, Irlanda sería “liberada de sus opresiones”, sufriría toda clase de castigos terribles, y entonces desempeñaría un papel prioritario en la conversión de Inglaterra al catolicismo. La única “profecía” acierta es la aparición del anglicanismo en Inglaterra en 1536 (nótese que el texto fue publicado en 1595)…

Antes de continuar, quiero hacer mi propia aportación a lo anterior, ya que varias “cosas” de las enunciadas, jamás se han cumplido, y han sucedido de manera distintas a como se anunciaron en la profecía.

Irlanda, al día de hoy, al menos, lo que se conoce como Irlanda del Norte (o Ulster), sigue bajo el yugo inglés, y no hay muestras aparentes de que esto vaya a cambiar.

En 1170 los ingleses emprendieron la conquista de Irlanda con la aprobación o consentimiento del Papa Adriano IV (1155).

En 1541 Enrique VIII se proclamó rey de Irlanda e impuso como religión el anglicanismo.

En 1641, bajo el gobierno de Cromwell, estalló una gran rebelión, duramente sofocada con las famosas matanzas de 1649.

Ya en el siglo XX (1921) después de dos años de luchas gerrilleras contra el gobierno Británico, el dirigente del Sinn Fein, Eamon de Varela, firmó un tratado con Gran Bretaña, por el que ésta reconocía la independencia del Estado Libre de Irlanda (actualmente Eire dentro de Commonwealth, pero mantenía unida a la Corona la NE de la isla, la que hoy se conoce como el Ulster.

Continuará…

 

Junio 2016

No entro en los sucesos de los últimos años del pasado siglo XX con las acciones terroristas del IRA, porque ello me apartaría del verdadero objetivo sobre San Malaquías y sus profecías, que como acabamos de ver, no coincidieron ni de lejos con realmente sucedido en Irlanda, hoy dividida en dos partes antagónicas.

Pero referido lo anterior, vuelvo a lo que yo me permito identificar, como la historia de las profecías de San Malaquías.

Controversias

 El historiador español José Luis Calvo confirma que hasta el Papa Urbano VII (1521-1590) los lemas concuerdan muy bien con los respectivos pontífices y a partir de esa fecha hay que hacer un esfuerzo para que coincidan. Existe la posibilidad de que la profecía haya sido hecha por alguien que utilizó el prestigio del erudito y arqueólogo dominico Alfonso Chacón (Alphonsu Ciaconus), quien comentó los lemas en el texto de 1595 hasta Urbano VII. El erudito español Benito Jerónimo Feijoo anota en su Teatro Crítico Universal que la profecía es apócrifa, que le fue entregada por Alfonso Chacón y que sólo tiene precisión hasta Urbano VII, lo que demuestra el fraude.

Para el jesuita Claude-François Menestrier (1631-1705) escribió una para demostrar que esta profecía había sido escrita a fines del siglo XVII, señalando que estas profecías fueron fabricadas para propiciar la candidatura a papa de Girolamo Simoncelli, cardenal de Orvieto en 1590 para suceder a Urbano VII, pero el padre Menestrier no ofrece pruebas para sus acusaciones.

Por otra parte, uno de los más respetados historiadores del mismo siglo XVI, Onofrio Panvinio, corregidor y revisor de la Biblioteca Vaticana en 1556, parece aceptar completamente la autenticidad de la profecía de Malaquías.

Según la hipótesis del Abad Cuchrerat (1871), San Malaquías escribió la profecía en Roma, entre los años 1139 y 1140 cuando visitaba al Papa Inocencio II para reportarle los asuntos de su diócesis. Entonces entregó su manuscrito al Papa para consolarlo en sus tribulaciones. El Papa guardó el manuscrito en los archivos romanos donde quedó olvidado hasta su descubrimiento en 1590 (Cucherat) (Proph de la sucesión des Papes”, ch, XV).

      CUARTA PARTE

                             Libro de Malaquías (del profeta)

 Malaquías es un libro del Antiguo Testamento en la Biblia cristiana y de la tanaj  en la religión judía, escrito por el profeta Malaquías. Posiblemente este no era el verdadero nombre del autor, puesto que Malaqui significa “mi mensajero”, “mi enviado” o “mi ángel” en hebreo.

El libro de la colección de los Doce profetas menores y también el último libro de la Biblia hebrea se atribuye comúnmente al profeta de nombre Malaquías. Aunque el apelativo Malaquías ha sido considerado generalmente como un nombre propio cuyo significado en hebreo es “mi mensajero”, es decir, el mensajero de Dios. Existe un debate sobre la identidad del autor del libro. En el Talmud se identifica a Malaquías con Mardoqueo de Jonathan o tárgun de Jerusalén se le identifica con Esdrás. San Jerónimo opinaba que esto último era debido al hecho de que los judíos veían en Esdrás como un intermediario entre los Profetas y la Gran Sinagoga. No hay, sin embargo, ninguna evidencia que apoye esta tesis.

Algunos eruditos observan afinidades entre la segunda parte del libro de Zacarías, los capítulos 9 al 14, y el libro de Malaquías. En efecto, Zacarías 9, Zacarías 12 y Malaquías 1,  empiezan con las palabras “Oráculo, Palabra de Yahvé”. Algunos eruditos mantienen que esta colección estaba formada originalmente por tres profecías independientes y anónimas. Dos de ellas fueron añadidas al libro de Zacarías formando lo  que ellos llaman el Dueto-Zacarías o Segundo Zacarías y la tercera profecía es el actual Libro de Malaquías. Por tanto el libro de Malaquías sería obra de un autor quien podría ser identificado por el título de Malaquías (mi mensajero).

La actual división de los oráculos del Libro de los profetas menores un doce partes presenta un paralelismo con los doce hijos de Jacob que fueron los patriarcas de las doce tribus de Israel.

Continuará…

Julio 2016

No entro en los sucesos de los últimos años del pasado siglo XX con las acciones terroristas del IRA, porque ello me apartaría del verdadero objetivo sobre San Malaquías y sus profecías, que como acabamos de ver, no coincidieron ni de lejos con realmente sucedido en Irlanda, hoy dividida en dos partes antagónicas.

Pero referido lo anterior, vuelvo a lo que yo me permito identificar, como la historia de las profecías de San Malaquías.

Controversias

 El historiador español José Luis Calvo confirma que hasta el Papa Urbano VII (1521-1590) los lemas concuerdan muy bien con los respectivos pontífices y a partir de esa fecha hay que hacer un esfuerzo para que coincidan. Existe la posibilidad de que la profecía haya sido hecha por alguien que utilizó el prestigio del erudito y arqueólogo dominico Alfonso Chacón (Alphonsu Ciaconus), quien comentó los lemas en el texto de 1595 hasta Urbano VII. El erudito español Benito Jerónimo Feijoo anota en su Teatro Crítico Universal que la profecía es apócrifa, que le fue entregada por Alfonso Chacón y que sólo tiene precisión hasta Urbano VII, lo que demuestra el fraude.

Para el jesuita Claude-François Menestrier (1631-1705) escribió una para demostrar que esta profecía había sido escrita a fines del siglo XVII, señalando que estas profecías fueron fabricadas para propiciar la candidatura a papa de Girolamo Simoncelli, cardenal de Orvieto en 1590 para suceder a Urbano VII, pero el padre Menestrier no ofrece pruebas para sus acusaciones.

Por otra parte, uno de los más respetados historiadores del mismo siglo XVI, Onofrio Panvinio, corregidor y revisor de la Biblioteca Vaticana en 1556, parece aceptar completamente la autenticidad de la profecía de Malaquías.

Según la hipótesis del Abad Cuchrerat (1871), San Malaquías escribió la profecía en Roma, entre los años 1139 y 1140 cuando visitaba al Papa Inocencio II para reportarle los asuntos de su diócesis. Entonces entregó su manuscrito al Papa para consolarlo en sus tribulaciones. El Papa guardó el manuscrito en los archivos romanos donde quedó olvidado hasta su descubrimiento en 1590 (Cucherat) (Proph de la sucesión des Papes”, ch, XV). 

      CUARTA PARTE

                             Libro de Malaquías (del profeta)

 Libro de Malaquías (del profeta)

Malaquías es un libro del Antiguo Testamento en la Biblia cristiana y de la tanaj  en la religión judía, escrito por el profeta Malaquías. Posiblemente este no era el verdadero nombre del autor, puesto que Malaqui significa “mi mensajero”, “mi enviado” o “mi ángel” en hebreo.

El libro de la colección de los Doce profetas menores y también el último libro de la Biblia hebrea se atribuye comúnmente al profeta de nombre Malaquías. Aunque el apelativo Malaquías ha sido considerado generalmente como un nombre propio cuyo significado en hebreo es “mi mensajero”, es decir, el mensajero de Dios. Existe un debate sobre la identidad del autor del libro. En el Talmud se identifica a Malaquías con Mardoqueo de Jonathan o tárgun de Jerusalén se le identifica con Esdrás. San Jerónimo opinaba que esto último era debido al hecho de que los judíos veían en Esdrás como un intermediario entre los Profetas y la Gran Sinagoga. No hay, sin embargo, ninguna evidencia que apoye esta tesis.

Algunos eruditos observan afinidades entre la segunda parte del libro de Zacarías, los capítulos 9 al 14, y el libro de Malaquías. En efecto, Zacarías 9, Zacarías 12 y Malaquías 1,  empiezan con las palabras “Oráculo, Palabra de Yahvé”. Algunos eruditos mantienen que esta colección estaba formada originalmente por tres profecías independientes y anónimas. Dos de ellas fueron añadidas al libro de Zacarías formando lo  que ellos llaman el Dueto-Zacarías o Segundo Zacarías y la tercera profecía es el actual Libro de Malaquías. Por tanto el libro de Malaquías sería obra de un autor quien podría ser identificado por el título de Malaquías (mi mensajero).

La actual división de los oráculos del Libro de los profetas menores un doce partes presenta un paralelismo con los doce hijos de Jacob que fueron los patriarcas de las doce tribus de Israel.

Continuará…