DE CAÑAS Y ABRAZOS
En De cañas y abrazos, Tony Rojas nos sumerge en un paisaje de aguas quietas y emociones profundas. Entre cisnes, nenúfares y remansos de lluvia, el poeta transforma la naturaleza en espejo del amor y la pérdida. Un canto melancólico donde el río se hace memoria y el alma, corriente.

Al fondo del lago
nenúfares verdes,
remedios y halagos
de tonos más grises.
Recodo anulado
de aguas más mansas
momentos logrados
que tu vista alcanza.
Grato remanso
de un beso robado,
que la hierba es el uso
de un sueño, soñado.
A lo largo del curso
la hierba ha crecido,
mágico el recurso
de muy fino colorido.
De cañas y abrazos
de usos, usados;
de enormes balazos
de lluvia y espinos.
Al lado unos patos
muy grandes y esquivos,
y cisnes muy blancos
que no son furtivos.
De nieves cautivas
de cimas de espanto,
quizás muy dormidos
el lloro y el llanto.
Mágico el letargo
de aves cantoras,
surgidas del eco
que a veces se olvida.
Otras me canso
de ver el pavor,
del miedo al paso
del lobo traidor.
Que al fondo del lago
perdí a mi amor,
amor encontrado
en aguas de ríos,
que es todo un clamor.

