Carta a los reyes magos
Una carta poética a los Reyes Magos que renuncia a los regalos materiales para pedir pan, mantas, salud, libros y paz. Un texto solidario que convierte la ilusión de enero en compromiso con quienes pasan hambre, frío, soledad o guerra.

Queridos Reyes de Oriente, les escribo con cuidado,
no quiero trenes ni barcos, ni el juguete más deseado.
Este año mi zapato permanecerá vacío,
para que quepan las mantas, para los que pasan hambre y frío.
Traiga, por favor, Melchor, en su cofre de oro fino,
monedas que compren pan para el niño del camino.
Que nadie se acueste con hambre, que no falte la alegría,
y que el brillo de su estrella sea luz de mediodía.
Gaspar, en su incienso busco un aroma de esperanza,
que cure a los que están tristes y les devuelva la confianza.
Traiga vendas de caricias y jarabes de atención,
que no existan más enfermos sin consuelo ni atención.
Y usted, mi querido Baltasar, que trae la mirra sagrada,
traiga paz a los lugares donde suena la granada.
Cambie el ruido de las bombas por risas en las escuelas,
y que la guerra sea un cuento del que nadie ya se acuerda.
No me traigan caramelos, mejor repartan el pan,
donde las mesas se han olvidado de lo que es cenar en paz.
Pido que carguen sus cofres con libros que quiten vendas,
con agua limpia en los pozos y amor en todas las sendas.
Traigan sacos de paciencia para el que debe esperar,
y un puente de manos juntas para el que quiera cruzar.
Guarden la mirra en un frasco de besos y de alegrías,
y llévenla a los abuelos que pasan solos sus días.
Que mi regalo sea el eco de una risa en la distancia,
y que un niño en otra tierra recupere su infancia.
Mi carta no pide cosas, pide luz y pide abrigo,
¡El mejor regalo, de Reyes! ¡Es ver feliz al amigo!

