BICENTENARIO DEL GRAN ROMÁNTICO ZORRILLA Y SU HUELLA EN GRANADA (1ª Parte)
Mientras la mayoría de los románticos españoles tuvo en su juventud una orientación neoclásica y maestros o modelos de referencia como Quintana y Lista, José Zorrilla se formó ya leyendo al Duque de Rivas y a Espronceda, por quienes sintió admiración viva. Dotado de fantasía desbordante y de sin igual facilidad para versificar, fue prototipo de los escritores españoles de su tiempo, verbosos e indisciplinados. Patriota, católico y amante de la tradición, este escritor dio a nuestro Romanticismo un sello nacional y castizo, haciéndole accesible al lector medio.
José Zorrilla visitó Granada en el Corpus de 1889 para su coronación como poeta nacional en un acto único y brillante que congregó a más de 16.000 personas, que desfilaron durante tres horas ante el gran escritor, elevado al Olimpo literario, y la visita de tantos representantes de otras ciudades y países. Por sus estancias y continuas alusiones en sus textos literarios, la estrecha vinculación que mantuvo con Granada es evidente. El 20 de julio de 1889 el Ayuntamiento de Granada lo nombró “hijo adoptivo de la ciudad”. Nada menos que 923 coronas le fueron entregadas al poeta en tan ilustre homenaje, algunas de ellas de oro, plata y brillantes. No era para menos pues Granada es el nombre de ciudad más utilizado por Zorrilla en sus obras, de ahí el motivo para que aquel homenaje fuese en esta tierra y de tal magnitud para la ocasión. No obstante la admiración que el poeta romántico, vallisoletano sentía por Granada venía de muy lejos en el tiempo. La primera vez que estuvo en Granada fue en 1845 para estrenar en la capital de La Alhambra su Tenorio. Entre el 5 de abril y el 28 de mayo de ese año deambuló por calles, monumentos y teatros de Granada. Tuvo como cicerone al joven escritor cordobés Juan Valera, que por entonces estudiaba licenciatura de Letras en la Universidad de Granada. Tras su visita a la Alhambra deja su impronta en el libro de visitas con unos versos alejandrinos. Vemos que ese poema escrito en la Alhambra fue publicado al día siguiente en la primera página del periódico literario Pasatiempo. Esta revista explicaba que Zorrilla tenía ya publicados 17 libros de poesías y su sueño de oro era, desde mucho tiempo atrás, dedicar una obra a la conquista del reino musulmán granadino. Bien debió empaparse José Zorrilla del orientalismo granadino, pues a lo largo de su vida publicó infinidad de poemas relacionados con esta tierra. No hay ninguna otra ciudad española que él escribiera tanto de ella. Llevó a Granada siempre en su mente, de tal modo que durante varios años estuvo componiendo su gran obra Granada, poema oriental (1852), además de Leyendas de la Alhambra, Al-Hamar; a la que seguirían Gnomos de la Alhambra y Gnomos de Granada. El año anterior se había consolidado como poeta dramaturgo en los teatros de comedia de Madrid. En abril Don Juan Tenorio en el Teatro de la Cruz, sin penas ni gloria pero el 1 de noviembre de 1844 se reestrenó en el Teatro Príncipe, y esta vez resultó un rotundo éxito. El actor más famoso del momento, Carlos Latorre, fue el primer Don Juan; este actor le tenía mucho aprecio a Granada. En buena parte a él se debió que Zorrilla viniese por vez primera a Granada.
El primer Tenorio de Granada desbordó el entusiasmo de los granadinos. Recibió una corona por el estreno del Tenorio en Granada: en 1852 vio la luz su gran poema épico Granada, junto con Al-Hamar de preámbulo. La obra le supuso otro rotundo éxito a Zorrilla. El Ayuntamiento de esta ciudad consideró que aquella obra era la mejor promoción publicitaria. Por eso le regaló otra corona de oro.
Un dato curioso apunta que a comienzos de 1885, tras el terremoto que asoló Granada, Zorrilla compuso su poema ¡Granada mía! Este trabajo fue publicado en la mayoría de periódicos y leído antes de las funciones en los teatros del país, con el fin de recaudar fondos para reconstruir las zonas dañadas por el seísmo. Fue entonces cuando Zorrilla entró en contacto con el director de El Defensor de Granada, Luis Seco de Lucena, que tras varios intentos fallidos, fue quien finalmente impulsó que en Granada se celebrara la coronación como poeta nacional de Zorrilla. El Liceo de Granada consiguió el compromiso de la reina regente María Cristina para presidir el acontecimiento. Trajo tal alborozo la idea, que comenzaron a llegar aportaciones dinerarias del Ministerio de Fomento, de Diputación y del Ayuntamiento de Granada, del de Valladolid, Córdoba, Barcelona, Congreso y Senado y la RAE entre otros más.
En el cartel anunciador de las fiestas del Corpus de aquel año. Buena parte de los actos estuvieron relacionados con la coronación de Zorrilla, incluso la corrida de toros que fue en homenaje suyo.
Francisco Velasco Rey

