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AQUEL DIA EN GETSEMANÍ

“Aquel día en Getsemaní” relata una vivencia íntima de fe: el silencio del Huerto de los Olivos, una pasmina olvidada y recuperada, y el encuentro espiritual con la presencia divina. Un poema de emoción serena, memoria sagrada y gratitud que queda para siempre en el alma.

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Aquel día en Getsemaní
día glorioso fue
a solas, silencio y júbilo
a solas mi mente en ti
Tuve un regalo Divino
al menos así lo sentí
en providencial olvido
una pasmina perdí
Paseando entre los olivos
Pronto cuenta me di
mi pasmina había olvidado
dentro, en Getsemaní
Agitada fuí a buscarla
hasta allí me dirigí
y un franciscano anciano
me quiso la puerta abrir
Y permitirme la dicha
de quedarme absorta,en mi
con la presencia Divina
que mora en Getsemaní
! Que solo aquí te sentiste
que angustia te recorrió!
los discípulos dormían
ajenos a tu dolor
La tristeza que yo siento
tristeza de soledad
de ver a todos «dormidos»
sin poderlos despertar
Que día alegre y glorioso
la piedra pude tocar
la que un día sangre tuya
derramaste al sudar
Las gotas que te caían
de miedo, en tu humanidad
las limpié con mi pasmina
que no he querido lavar
Aquella hora la guardo
donde guardo mi verdad
mis recuerdos más hermosos
que nadie puede rozar
Aquel día en Getsemaní
tu presencia fue tan bella
que quise guardarla en mi alma
como luz, guía y estrella.

María Jesús López Palomar

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