A DON ANTONIO MACHADO
Un homenaje poético a Antonio Machado, evocando su vida, su amor perdido y la huella imborrable de su palabra.

Como el perro pastor jubilado,
sin olfato, sin ovejas ni amiga,
recorre la cija y aledaños
humea, pero muerto en vida.
Como el niño perdido en fiestas,
entre polvo, gentío y guitarras,
busca aturdido a sus padres,
entre el jolgorio, licor y jarana.
Así yo melancólico, de taberna,
músico, amoroso, truhan, poeta
que busco a Dios donde no debo
me parece oírle en tus letras.
Veo la expresión de los ojos
de los adictos de tu poesía,
Antonio Machado, que grande,
el mejor para hacerte justicia.
Francés y castellano, de Sevilla
Leonor tu amor nunca olvidado,
su muerte re dejó marcado,
Urbano, maestro republicano.
Escribías dicen tal como sentías,
viviendo en un íntimo monologo,
me da igual de donde te vino,
la saeta, el caminante y el olmo.
Son joyas Lorca, Teresa, Bécquer,
Pero para mí tú eres casi divino,
hasta las moscas y los juguetes
en tu corazón tienen un sitio.

