24 de octubre, Día Mundial contra la Polio: lo que nuestros padres no olvidaron
Manuel Ceballos recuerda la historia de la polio en España, las campañas de vacunación y la importancia de prevenir esta enfermedad.

Quien tenga ya cierta edad seguramente recuerda a algún compañero de colegio con un aparato de hierro en la pierna, con muletas o que nunca corría en el recreo. Era la polio. El pasado 24 de octubre se conmemoró el Día Mundial contra la Polio, una fecha que merece la pena recordar por lo que esta enfermedad significó aquí, en nuestro país.
En España, los peores años fueron de 1957 a 1963. Llegamos tarde: la vacuna inyectable existía desde finales de los cincuenta, pero se ponía de forma privada, solo a quien podía pagarla. La primera campaña masiva y gratuita, con las famosas gotas por la boca, empezó en mayo de 1963 en León y Lugo. El efecto fue inmediato: de 1.954 casos notificados en 1963 se pasó a 195 en 1964.
Lo que vino después también enseña. La enfermedad debería haber desaparecido en pocos años, pero tardó veinticinco, porque la vacunación y la vigilancia se relajaron y no se retomaron en serio hasta 1976. El último caso autóctono se registró en 1988, en Almería.
Hoy la polio salvaje solo circula en Afganistán y Pakistán. Según los datos de la OMS a 18 de octubre, en 2026 se han confirmado 48 casos: 42 en Afganistán, el doble que en todo 2025, y 6 en Pakistán. En 1988 había unos 350.000 casos al año repartidos por 125 países.
Europa está libre de polio desde 2002, pero el virus viaja. Desde septiembre de 2024 se ha detectado poliovirus en aguas residuales de seis países de la región, entre ellos España, en Barcelona. No ha habido ningún caso de parálisis gracias a las buenas coberturas de vacunación. Israel, en cambio, tuvo que declarar un brote en 2025 por bolsas de población sin vacunar. Y la OMS calcula que en 2024 unos 450.000 bebés de la región europea se quedaron sin su vacuna.
La polio no tiene cura; solo se previene. La mayoría de las infecciones no dan síntomas, y ahí está el peligro: el virus puede moverse en silencio hasta que aparece un niño paralizado. En España la cobertura de primovacunación lleva años por encima del 95 %, y la vacuna que usamos es inyectable e inactivada, por lo que no puede provocar la enfermedad.
El riesgo del rechazo a las vacunas no es individual. Cada familia que deja de vacunar abre un pequeño hueco, y cuando los huecos se juntan, el virus encuentra por dónde volver. En Afganistán, la desinformación sobre la vacuna es parte del problema. Aquí, nuestra propia historia demuestra lo que pasa cuando se baja la guardia: veinticinco años para terminar algo que pudo resolverse en mucho menos.
Nuestros padres hacían cola para que sus hijos tomaran aquellas gotas porque conocían la polio de cerca. Que hoy casi nadie la haya visto es el mejor resultado posible de la vacunación. Mantenerlo depende de que sigamos vacunando.
Fuentes
- Ministerio de Sanidad. Poliomielitis: https://www.sanidad.gob.es/gl/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/enfermedades/profesionales/poliomielitis.htm
- Nájera R. Rev Esp Salud Pública 2013 (la última fase de la eliminación en España): https://doaj.org/article/b3901db941f4440fb2b3ac8cd05c4efd
- Rev Esp Salud Pública 2013 (datos 1963-1964): https://www.redalyc.org/pdf/170/17029171005.pdf
- ISCIII, Informe anual de vigilancia de PFA 2025: https://cne.isciii.es/documents/d/cne/informe_pfa_2025_vf
- OMS Europa, vía Europa Press/The Objective (oct. 2025): https://theobjective.com/sanidad/2025-10-24/oms-alerta-brechas-vacunacion-polio-europa/
- Casos 2026 según datos OMS (Amu TV, 21/10/2026): https://amu.tv/254881/
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() Revisión editorial e imágenes realizadas con IA.*

